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    jueves, noviembre 15, 2012

    La Bien Querida - Ceremonia. Elefant Records, 2012.

    La Bien Querida - Ceremonia. Elefant Records, 2012.

    ‘Ceremony’ fue la primera canción editada por New Order, la banda surgida por las cenizas de los extintos Joy Division a los que la prematura muerte del mito Ian Curtis dejó huérfanos de cerebro y, consecuentemente, de ideas e ímpetus para continuar. En los albores de aquel nuevo orden, Peter Hook, Bernard Sumner y Stephen Morris decidieron homenajear al desaparecido líder con un título acorde a su expresividad. Ahora, tres décadas después, una artista multidisciplinar de procedencia bilbaína remeda aquel mítico título, a miles de kilómetros de la ciudad que alumbró el milagro musical mancuniano pero a solo unas pulgadas de distancia emocional, redondea su tercera entrega discográfica encontrando inspiración en aquellos parajes industriales, oscuros e intensos que al cabo del tiempo parecen revelarse como fundamentales en su educación sonora.

    Ana Fernández-Villaverde, alias La Bien Querida, es la pintora que un día decidió probar fortuna en la música o, mejor dicho, dar pasaporte a unas letras que llevaban tiempo esperando su traslación al estudio en la voz apenas insinuada en ocasiones de la autora. Para no morir en el intento y darle fuste a la incipiente propuesta, ésta se buscó la compañía idónea con la que culminar una aventura que por fin termina de balbucear para plasmarse en empaque y, lo que es más importante, en discurso propio. David Rodríguez, fogueado en el frente del indie combativo de bandas como Beef o en el singular proyecto de La Estrella de David, se torna imprescindible en la evolución y asimilación de un concepto que araña con convicción la piel de la electrónica que ya rozaban en ciertos momentos del anterior ‘Fiesta’ (‘9.6’ desató la caja de los truenos entre sus seguidores). Para más inri, un miembro de Pegasvs, Sergio Pérez, algo así como los abanderados del kraut rock en nuestro país, se encarga de una producción oscura e íntima, que se aleja de pasados folclorismos y despoja a la cantante de aquella falda pseudo-flamenca con la que solía posar en las fotos promocionales. Ahora busca la sensualidad de forma casi descarada, con versos dispuestos para la metáfora (“y yo aquí haciendo eses de amor con las caderas”) y el romanticismo sui generis (“tengo muchas dudas sobre mi… les de cosas, pero pocas dudas sobre ti”), como el que fluye en ‘Hechicera’ o ‘Arenas movedizas’, en esta ocasión acercándose a la maquinaria de Can y otros tótems de la música industrial europea. Claro que con el costumbrismo por bandera y el alma de canción tradicional por norte (Cecilia o Jeanette podrían firmar varias de las letras de este álbum, entre ellas la de la magnífica ‘Aurora’, una descarnada historia sobre celos al límite).

    Pasar de la canción de autor indie al pop ochentero y tecnificado de Depeche Mode (‘Más fuerte que tú’ es una buena prueba de ello) o Everything But The Girl (‘Mil veces’ los evoca en su historia de vaivenes emocionales) no es un camino apto para conservadurismos ni militancias. Y si encima incluye en el tránsito atmósferas tan envolventes como la de ‘Carnaval’ o ‘Los picos de Europa’, en las que uno no sabe si acordarse de Sally Shapiro y otros nuevos nombres del italo-disco o identificarlas con rasgos del dichoso shoegaze noventero que llegó de las islas británicas, el distanciamiento ya es lo suficientemente grande como para escuchar este trabajo de pe a pa sin el menor remordimiento. Ana, una vez más, seduce desde su esquiva y ceremoniosa visión, y nosotros sólo podemos seguirla a duras penas pero felices de perdernos en el camino.

             


    1 comentario:

    1. No he comprado el disco “Ceremonia” de La Bien Querida, lo he escuchado en Spotify, y por eso ignoro si en los créditos Ana y David constan como compositores únicos de “Luna Nueva”, pero en cuanto escuché el estribillo: “Lo que me pasa es que no siento si no sientes / no quiero si no quieres / y nunca lo diré / si tú no lo dices primero, si tú no lo dices primero”, me vino a la mente el estribillo de “Let’s go to bed” de The Cure: “But I don't care if you don't / and I don't feel if you don't / and I don't want it if you don't / and I won't say it if you won't say it first”. ¿Coincidencia?

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