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    miércoles, enero 02, 2013

    Edgar, Escritor de Sombras.

    Es sorprendente y encomiable que a estas alturas todavía haya emprendedores que pongan todo su empeño, energía creatividad y sobre todo dinero en un proyecto tan ambicioso y sorprendente como Edgar, Escritor de Sombras.

    La historia del musical es un parto complicado mucho tiempo invertido y mucho esfuerzo por parte de todos los que en un momento u otro se inmiscuyeron en esta pequeña pero muy efectiva producción donde se nota que han medido al detalle la presentación, tanto en contenido como en continente sorprendiendo por su innegable factura técnica, su incuestionable labor artística y cada mínimo detalle del libreto.

    A priori es un musical lúgubre y complicado, a ratos demasiado oscuro sin una imponente coreografía y con muchas partes dialogadas, sin quitar el efectismo de algún macabro cabaret protagonizado por la parte femenina del elenco. Esto convierte a Edgar en una mezcolanza de novela de terror con tintes vagamente históricos y aderezo musical que no funciona del todo mal.  Inaugura el subgénero del musical necro-romántico basado en la obra de Edgar Allan Poe de forma muy libre jugando con los claros y las sombras que rodean al escritor y poeta americano.

    En cuanto al elenco no se puede afrontar aislado. Hay dos partes claramente diferenciadas en cuanto a hombres y mujeres. De una parte los caballeros son minoría en escena pero poseen papeles muy significativos en la labor argumental. Impresionante Alberto Comesaña (Amistades Peligrosas) en uno de sus primeros papeles de musical ideal para su color de voz y su presencia escénica. Un papel especialmente adecuado para el interprete que se embute en el rol de la muerte traicionera y omnipresente de una forma tan natural que encaja a la perfección. No en ano cuenta con una modesta pero contundente carrera en la pequeña pantalla y nunca se ha alejado mucho del mundo musical.

    El contrapunto cómico de la obra recae en Enrique Anaut. Un papel sencillo e itinerante que posee las dos canciones de amor del musical y el innegable encanto de la parte más luminosa del mismo aunque se nota mucho su ausencia en toda la parte central de la obra.

    Para terminar el protagonista de la historia es Edgar, Naim Thomas, pero por desgracia quizás lleve la peor parte al verse rodeado de los mejores números cabareteros del musical dejando su personaje desdibujado en un sinfín de explicaciones sobre el argumento de la obra.

    Otra cosa bien distinta es la cantidad y sobe todo calidad de los papeles femeninos, muchas y muy buenas artistas en escena reclamando el groso de la obra. Impresionantes todas ellas y con los números más vistosos, las coreografías más burlesque y la porción más destacada de este musical. Es sin duda con las cuatro “mujeres de Edgar” con las que la historia más se entretiene dejando extremadamente claras sus historias y regalándoles el protagonismo absoluto compartido solamente con Hanna, la quinta en discordia que queda mermada por su tono dulce en exceso. Ellas son Laura Toledo, Marta Malone, Chus Herranz (posiblemente la más llamativa de todas ellas), Virginia Carmona y Andrea de Pablos. A todos los nombres les acompaña una impecable carrera sobre las tablas y en los medios audiovisuales españoles.

    Esta interesante obra cuenta además con música en directo y la producción mimosa de Telón Corto con Carlos Castel y Eduardo Gutiérrez como principales encargados de dar forma a un formato que sorprende por lo cuidado de escenografía, diseño, vestuario y libreto.

    A falta de perfilar los detalles de una obra de tan prematuro nacimiento esperamos que sea posible verla muy pronto en teatros por el resto de España y, ¿por qué no?, en un emplazamiento fijo en Madrid. Viendo las ganas que había en escena no sería descabellado.

    3 comentarios:

    1. Completamente de acuerdo con el autor de la reseña: Alberto Comesaña brillante e impecable en su papel de Mr. Wilmot. Enrique Anaut aporta el punto de humor imprescindible en la obra, aunque ciertamente resulta un papel poco explotado. Naim Thomas quedaba muy deslucido por su actitud excesivamente envarada. Daba la sensación de no estar cómodo en su papel de Edgar, de estar muy tenso. De las féminas destacar el número del Cabaret Macabro y de entre todas ellas a Andrea de Pablos, a Chus y a Virginia.
      Pese a todo, quizá el primer acto resulta muy largo y denso.
      Esperemos volver a disfrutar de esta obra en breve y con mayor repercusión.

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    2. Tuve la gran suerte de verla y disfrutar de un espectáculo distinto. Gran interpretación de Alberto Comesaña, que se hace acreedor a extender una carrera como actor en la que daría sin duda mucho juego.

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    3. Grande Comesaña. En general un espectáculo distinto, especial.

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