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    domingo, enero 20, 2013

    Polonio + Pajarita – Recordshop. Valencia, 19 – 1 - 2013


    Polonio + Pajarita – Recordshop. Valencia, 19 – 1 – 2013

    Ésta es una crítica que surge, digamos, de la nada. No tenía pactado con Alquimia Sonora, ni siquiera pensado, cubrir el concierto de ayer de Polonio y Pajarita, más allá de, como me dijo Tórtel en el anterior concierto de Polonio, asistir simplemente por amor a la buena música, o porque ambos son gente estupenda con la que merece la pena pasar el rato. Pero es que, ¿han tenido alguna vez un momento en que se dan cuenta de que necesitan dejar constancia de algo, ya sea de forma escrita o audiovisual, sabiendo que están asistiendo a una cosa tan bella, que están disfrutando tanto con eso, con ese día especial al que canta Polonio, que necesitan poder recordarlo en el futuro, de una forma particular, personal, reconociéndose en las propias palabras de uno, como aquéllos que leen su diario de adolescencia años después, y vuelven a redescubrirse tal y como eran antaño; reconociéndose en una instantánea que nos permita saber que sí estuvimos allí, en algo quizás no gigantesco ni oficialmente reconocible como revolucionario (a todo ésto, díganme qué revolución que haya valido la pena no ha comenzado con un acto pequeño, casi liviano, puesto a pie de página bajo las grandes hazañas y cantares de gesta de hombres poderosos) pero que te removía por dentro?.

    Así que, como Forrest Gump, he pensado que si había llegado hasta ahí, bien podía seguir un poco más, y una vez en ese segundo destino, alcanzar un tercero. Pero así como a aquél le acababan acompañando decenas de personas en su continua carrera de años, ayer sólo unas quince personas seguíamos a Polonio (la primera vez que tocaba en solitario y en acústico Toni Cárdenas, voz y líder del proyecto, al menos desde que vivía en Nueva York) y a Pajarita, ambos embarcados en un concierto fifty-fifty, intercambiándose el pequeño escenario a cada canción. La enorme guitarra transmisora de uno de los mejores pop indie del momento frente (o junto) al pequeño ukelele y pop lo-fi de Pajarita, lo que hizo que, en varios momentos, la propia Norah, nombre de la diminuta chica oculta tras el seudónimo de ave, reconociera su imposibilidad de victoria... a pesar de que el público allí reunido apenas lo notó o lo quiso confirmar, y la cantante se infló a firmar autógrafos y a vender sus cd autoeditados. Y es que, eso sí, Polonio, reconozcámoslo ya, a pesar de algún olvido ocasional de las letras (que nunca le fueron reprochados, entre el buen humor que dominaba el local), estuvo sensacional. Ya sé que lo digo siempre que voy a verle, pero, por favor, ¿”y la música tan alta y tú siempre tan guapa y tan moderna” no es uno de los mejores versos que se han escuchado nunca?. Además, estrenó una canción nueva, estremecedoramente emotiva, de la cual ya se tienen ganas de realizar otra escucha.

    A veces, sobre todo cuando llevas tantos seguidos a la espalda, los conciertos, por muy buenos que sean, se te hacen eternos, y te mueres de ganas de que hagan el último bis y replegar velas, camino a tu Ítaca, en realidad más falsa que, como vulgarmente se dice, un billete de tres pesetas (¿de tres euros?), porque tu casa debería estar allá donde pisaras, porque de lo contrario te encaminas, como un condenado, a una vida marcada por la pérdida, por la falta de rumbo. Ayer pasó justo lo contrario: nadie (un grupo humano de esos que se juntan ocasionalmente y con los que te sientes totalmente a gusto) en el Recordshop tenía ganas de que aquéllo acabara. En el local había colgado un cuadro, con una frase enmarcada del fotógrafo Jim Marshall, en la que rezaba (la recorto a gusto, que era larga de narices) que “deja que la música te mueva, tanto a un frenesí o a un lugar pacífico. Que sea lo que quieres oír, no lo que otros dicen que es popular. Que se convierta en una parte de tu vida, una parte de tu pasado para ayudar a moldear tu futuro. Pero, sobre todo, deja que la música sea algo que ames y de lo que siempre disfrutes”. Ayer, gracias a Pajarita y a Polonio, volví a descubrir, por si lo hubiera, no olvidado, pero sí mirado hacia otra parte, que la música es todo eso y más, y que está estrictamente relacionada con la vida, que hay que alejarse de esa pesadumbre de la pérdida, y la música, así como aquéllos que la hacen, es fiel compañera en ese belicoso camino.

    Sí, xiquets y xiquetes, éso es lo que significa una revolución para mi. Si la esperaban política, o una proclama contra tal o cual gobierno, siento haberles decepcionado. Ya va siendo hora de una revolución en el mundo de la música de esta ciudad, una que nos aleje de la mediocridad acomodaticia, que levante esas nubes que, inocentemente, nos impiden ver lo límpido y luminoso que está el horizonte más cercano, lejano todavía el ocaso. Ruego por que esa revolución sea tan bonita como esa minúscula proporción, hermosamente caótica, que presencié ayer: la que nos convirtió a todos en invencibles por un rato.

    Más info:
                                                                          Polonio




    Pajarita





    Polonio - "Un día especial"

    Polonio - "El invencible"
    Pajarita - "Animals"
    Pajarita - "Creep"

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