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    martes, febrero 26, 2013

    Ambros Chapel – Cosecha Roja – 22/02/2013.

    Ambros Chapel – Cosecha Roja – 22/02/2013.
    El viernes pasado teníamos una cita ineludible en la librería Cosecha Roja del dinámico barrio valenciano de Russafa. Arropados por sus estanterías cubiertas de volúmenes de novela negra, los integrantes de Ambros Chapel nos ofrecieron un concierto en formato acústico, en el que tuvimos la ocasión de repasar una vez más los temas de su discografía: sus dos álbumes “Rome” y “Constants are changing” y su último trabajo de reciente edición, el EP editado en vinilo (con cd incluido) “Electric Eye”. Un puñado de incondicionales del quinteto abarrotaron el reducido local e imprimieron a la actuación el carácter de reunión de amigos.

    Presentar a estas alturas a Ambros Chapel puede parecer una tarea inútil. La trayectoria de la banda que acumula varios premios, su presencia año tras año en los puestos más altos de las listas de discos, las múltiples reseñas elogiosas de sus trabajos discográficos y su multitud de directos en salas de toda la península hacen de ella una de las formaciones no sólo más conocidas en el panorama de la música independiente contemporánea sino también de las más estimadas por público y medios. El quinteto ha sabido formular una imagen y sonido propios herederos tanto del legado de finales de los setenta (David Bowie, Magazine, Ultravox) como de los sonidos más oscuros de la New Wave. Es cierto que hablar de Ambros Chapel sin referirse a aquellas bandas británicas de principios de los ochenta que se aglutinaron bajo la etiqueta de afterpunk es difícil. Bauhaus, Joy Division o The Cure son referentes obligados y que están presentes en sus composiciones.

    Su propuesta musical nace pues de la síntesis de ambos movimientos y se sitúa  en ese periodo de la historia de la música que abarca finales de los 70s y principios de los 80s y que tanto significó en la banda sonora de nuestra ciudad. Gran parte de su éxito radica en que han sabido recoger el testigo de aquellas bandas históricas (Simple Minds, Echo & the Bunnymen o The Chameleons) y desarrollar un estilo que cuenta con numerosos seguidores. Como ellos reconocen, los gustos musicales de cada uno de sus componentes son heterogéneos pero su proyecto musical está claramente definido. A pesar de que sus influencias son muy tangibles, las canciones de la banda no caen en la tentación de la imitación literal, en la  mera copia, sino que se nutren de ellas para elaborar una propuesta novedosa y personal.

    El concierto del pasado viernes en formato acústico no supuso una limitación para el sonido de la banda, acostumbrada a desplegar en directo toda la intensidad condensada en los cortes de “Rome” y “Constants are changing”. 

    Hay que matizar que en sentido estricto el término acústico se limitó a que José tocase con un set de batería reducido y Pablo sustituyese la eléctrica por una acústica (excepto en los dos últimos temas). Quien más se resintió fue Alfred, cuyo bajo, sonó a un volumen mucho más bajo de lo habitual, pero del que aún así pudimos disfrutar. También se veía a Vicent preocupado por el control del volumen, que no sonase demasiado fuerte ni débil, pero en conjunto la sonorización dadas las circunstancias fue  buena.


    Si uno iba predispuesto a no esperar un directo como el que practica la banda en una sala acondicionada para ello, la sorpresa fue grata. En este caso la necesaria contención de volumen, condicionada por las características del recinto, jugó en beneficio del concierto, ganando en proximidad con el público y potenciando una interpretación más intimista de los temas.

     El contrapunto de los punteos de  Francisco sobre los acordes de la acústica de Pablo le dieron una nueva tonalidad a la interpretación a la que estamos acostumbrados de los temas, al sonido característico de la banda. Unido a la personal voz de Pablo, ese registro grave que la caracteriza, me recordó por momentos al “Ziggy Stardust” de Bowie


    "Lovers", "Tears", "Taxi", "New Nation", "Rome", "Electric Eye", "Survive", "Constants are changing", "Call me may", "Pete & John", "Mutilation", "My Kingdom" y "Lullaby" completaron el setlist que interpretó la banda. Momento especial fue la interpretación del tema que da título a su primer trabajo, "Rome",  que fue cantado por todo el público con tal intensidad que por momentos no se les escuchaba. Más que por petición, por exigencia del público que se resistía a dar por finalizada la sesión, realizaron un bis en el que incluyeron un homenaje a The Cure. En definitiva, un directo que degustaron con placer los incondicionales del grupo y que sirvió de aperitivo para su próxima presentación en vivo. El próximo 9 de marzo los tendremos de nuevo sobre el escenario en la histórica sala Spook Factory para poner el fondo sonoro a una fiesta que pretende homenajear aquellos gloriosos años ochenta de la movida valenciana.




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