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    jueves, febrero 14, 2013

    Entrevista a Goiko: "Llevamos al extremo la palabra independiente, hacemos lo que nos gustaría escuchar"

    Por el nombre podríamos pensar que el fútbol es una de sus pasiones. O que provienen del norte, de zonas fronterizas con parajes pirenaicos que influyen en la aparente frialdad de sus canciones. Pero ni una cosa ni otra. Goiko –apócope del apellido de dos peloteros históricos en este país- se formaron en Barcelona allá por 2009, cuando a las canciones grabadas de la forma más casera posible (los recursos económicos no daban para más) por Julián López de Santa María con su guitarra y sus teclados básicos empezaron a darles forma Marcel Bagés a la guitarra, Arnau Pàmies al bajo y Genís Bagé a la batería. Juntos llevan desde entonces trabajando sin prisa y sin pausa, y juntos han comenzado el año metiéndose en el estudio una vez más sin hacer mucho ruido y contando con la materia prima fundamental: unos temas perfilados con mimo, con el cuidado que se pone en algo que te ha costado mucho tiempo y esfuerzo conseguir y que no estás dispuesto a permitir que se pierda con el tiempo y el olvido. Sí, hablamos de otros músicos que parecen estar en esto para perdurar, o eso se desprende de las palabras de su cantante, que sació así nuestra curiosidad:

    Alquimia Sonora: Desde finales de 2009 estais pensando, componiendo y grabando canciones. ¿Qué ha pasado, creativamente hablando, desde aquella primera maqueta titulada ‘La gran evasión’ que vosotros mismos os encargabais de repartir en los conciertos?

    Julián: No ha cambiado demasiado la manera de trabajar: Yo compongo las canciones, y las grabo en mi cuatro pistas en casa, programando sonido de baterías acústicas en una vieja caja de ritmos, y añadiendo una línea de bajo simple, algunas guitarras, y las voces, cómo no. Esta pre-maqueta se envía por mail al resto del grupo, cada uno se lo trabaja en casa, y así optimizamos al máximo el tiempo en el local de ensayo. Y allí puede ser que la idea se parezca muchísimo al original, o que le demos completamente la vuelta… nunca se sabe. Lo que sí que ha ido cambiando, es el ir conociendo qué es lo que funciona mejor o peor, y los temas más recientes, gracias a este conocimiento, van teniendo elementos y una madurez que costaba encontrar en los primeros. Y en esa búsqueda seguimos.

    AS: ¿Hay una escena catalana sólida y con bases de futuro para que volvamos a acuñar la famosa frase de “bandas emergentes”?

    Julián: Ahora mismo hay mucha gente en Catalunya haciendo cosas interesantísimas, eso es indudable. Lo que me hace dudar de que sea sólida y con bases de futuro no son las bandas en sí, que hay mucha gente con una calidad musical brutal, sino que cada vez hay menos salas de conciertos que traten dignamente al músico, menos dinero en las administraciones para la cultura en general… el panorama para apoyar a toda esa gente no es alentador, que digamos.

    AS: ‘Sin titular’ y autoeditado. ¿El camino más corto o la nueva necesidad de los músicos?

    Julián: El título es también una de las canciones del disco, puede que una de las más experimentales. Nos pareció que esa canción era también un resumen del sonido de Goiko, y una manera de seguir jugando a dejar abierta la interpretación que pueda hacer quien escucha el disco. Lo de la autoedición era una opción más que posible desde el principio, porque te das cuenta de que los sellos tampoco están como para hacer mucha nueva apuesta, y menos hablando de una banda que justo empieza a buscarse un hueco. Y los que te proponen algo tampoco pueden apoyarte en mucho más que si lo editas tú mismo, así están las cosas.

    AS: En bandcamp se puede escuchar el disco íntegro e incluso descargarlo a un módico precio. Supongo que ni os lo pensasteis a la hora de intentar comercializarlo a través de dicho canal.

    Julián: Dices bien. Sabemos en qué lugar nos encontramos en cuanto a difusión, no hemos hecho más que empezar, y que dentro de nuestras posibilidades no hay que escatimar en nada para que la música llegue al máximo número de gente posible. Y para eso, bandcamp es un medio ideal.

    AS: Os ha ayudado Jordi C. Corchs, un habitual en proyectos independientes como Standstill o Refree, entre otros nombres de prestigio. ¿Ha ayudado a redondear las canciones o básicamente traíais el trabajo hecho de casa?

    Julián: Jordi desde el principio tuvo claro qué sonido era el que había que encontrar. Que los instrumentos sonaran cerca, pero sin compresiones exageradas, e intentando reproducir lo más fielmente posible las dinámicas del directo, como si estuvieras en una sala no demasiado grande y haciendo que se note hasta el más pequeño de los detalles.El proceso de grabación en sí siempre te ayuda a redondear los temas, aunque en algunos casos es más exagerado que en otros, desde luego. Podemos decir que hubo sorpresas muy agradables al respecto, sí.

    AS: Al halo de costumbrismo que respira la producción también contribuye la portada. Sobria, estampada a mano por vosotros mismos y casi reivindicando el trabajo artesanal.

    Julián: El diseño es de mi hermana Icíar. Obviamente el presupuesto que manejamos es muy pequeño, por lo que sabíamos que teníamos que hacer algo que a pesar de no ser demasiado caro, fuera personal, nos debíamos salir un poco de la norma. Hacerlo mediante estampado con tinta, uno a uno, ha requerido su tiempo, pero el resultado ha sido muy satisfactorio, y es la manera de que cada ejemplar tenga sus peculiaridades, que no haya dos exactamente iguales.

    AS: Lo más importante siempre deben ser las canciones. ¿Se construyen también bajo ese prisma, el de la artesanía?

    Julián: Yo diría que sí. Recientemente nos preguntaron algo al respecto de bases programadas, de utilizar más la tecnología. Los cuatro coincidimos en que por ahora eso no está ni siquiera en el horizonte, que seguimos adorando que el sonido salga por una acción de nuestros dedos al pulsar una tecla, hacer vibrar una cuerda, golpear con una baqueta…

    AS: No es difícil establecer similitudes o incluso identificar vuestro sonido con otras bandas más “mayoritarias” (las comillas en este caso son obligatorias). La sombra de McEnroe, por ejemplo, planea sobre gran parte de este trabajo.

    Julián: No es la primera vez que me dicen que nos parecemos a ellos… es uno de esos misterios de la música, porque nadie de la banda los ha escuchado hasta hace unos días, cuando nos lo comentaron por primera vez.

    AS: Lo normal es que a veces se califique de elegante vuestra forma de hacer canciones, quizá por ese cuidado que poneis sobre todo en las letras. ¿Hay que tener los oídos muy bien educados o ser algo más exigente para disfrutar de la propuesta de Goiko?

    Julián: Muchas gracias por lo de la elegancia. Nunca ha estado en nuestro ánimo el llegar a un público en particular, pero sí sabemos que es música que requiere atención, no sirve -en general- para estar de fondo en una fiesta.

    AS: Es lo que tienen los proyectos tan personales, porque una de las cosas que más nos atrae es esa capacidad para pasar de la calma más profunda a la tempestad eléctrica más brutal.

    Julián: Nos fascina que la música tenga sus matices, sus subidas y sus bajadas, ayudando a explicar la historia que narra la canción. Que a pesar de que el ritmo de una canción sea lento, se empuje en esos momentos con algo de mala leche. Por eso también los temas son en general bastante largos, para desarrollarlos al máximo en ese aspecto.

    AS: No son estilos muy comerciales ni que os faciliten, por así decirlo, la entrada en el mercado: el lo-fi o el noise, por ejemplo, han dado grandes bandas a la historia del rock pero nunca han conseguido salir del gueto de la más pura independencia.

    Julián: En eso sí que llevamos al extremo la palabra “independiente”, tan usada en los últimos tiempos. Desde el momento de obtener los primeros acordes hasta ponerle el último arreglo, siempre hacemos lo que a nosotros mismos nos gustaría escuchar, sin pensar en mucho más.

    AS: La presentación del disco en Barcelona, en aquel concierto en Heliogàbal a finales de 2012, fue relativamente un éxito, teniendo en cuenta la escasa repercusión mediática que habíais logrado. ¿Esperabais sin embargo que el público estuviese tan entregado?

    Julián: Fue un concierto maravilloso. No lo digo por nuestra actuación, lo digo porque no hay nada que motive más a un músico que una sala en silencio, con ese ambiente de escucha, con todos los que vinieron atentos a lo que hacíamos. Estamos acostumbrados a que la gente en general vaya a los conciertos de fiesta, para contar al día siguiente a sus amigos dónde ha estado, y no escuchan el concierto, sólo lo oyen de fondo y se dedican a tener conversaciones gritándose al oído y a molestar a los que sí prestan atención. Por eso creo que hacer un concierto así es impagable, sea para diez, cien, o mil personas. Tampoco hay que estar como en el Liceo, no nos pongamos extremistas, ¿eh?

    AS: Se puede hacer un vídeo delicioso sin apenas medios, con imágenes grabadas en un simple Super 8, y transmitir tanto como lo haceis. La canción también ayuda, claro.

    Julián: ¡Gracias! Es un video a partir de imágenes de mi infancia, grabadas por mi padre con un tomavistas. No tenían ni sonido, vamos. La calidez del Super 8 ayudó mucho a transmitir el espíritu de la canción, esa mirada a la infancia con agradecimiento y con una pequeña dosis de nostalgia, por qué no decirlo. 

                                

    Más info: 
    http://goiko.bandcamp.com/
    https://www.facebook.com/goikomusic?group_id=0&filter=3

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