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    viernes, marzo 15, 2013

    Festival de Grupos Emergentes Bandness en la Sala Matisse: La hora del té + Erich Zann + Noah Histeria – Sala Matisse. Valencia, 14 – 3 – 2013


    Festival de Grupos Emergentes Bandness en la Sala Matisse: La hora del té + Erich Zann + Noah Histeria – Sala Matisse. Valencia, 14 – 3 – 2013


    Bandness será una web con miles de usuarios y de bandas registradas, y en Erasmus participarán otros tantos estudiantes en masa, pero, ayer, a primera hora de la noche, media hora después de la apertura de puertas, supongo que debió saltar la señal de alarma, ya que, en esos momentos, el único público asistente era yo, en completa soledad y con las camareras tras la barra aburridas como ostras. Una especie de salón fantasma donde tenía pinta de que se iba a celebrar un concierto privado, como dijo uno de los miembros de La hora del té cuando llegó. Es lo malo de los Erasmus y de los usuarios de páginas de internet (en el evento en Facebook te ahorrabas un euro en el precio de la entrada, y la gente se estaba apuntando por decenas... como si comprometerse significara algo en su vida...): que la fiesta es segura, pero no siempre en el lugar previsto o debido. Y si encima se programa durante las puñeteras Fallas, el fracaso podría haber sido tremendamente doloroso.


    Por fortuna, la sangre no llegó al río, y, como dijo el cantante de Noah Histeria, ya que estamos los que estamos (unas treinta personas, por fin), vamos a disfrutar de los grupazos que componían la noche. Y la verdad es que sí: fue una noche digna de verse. La terrible tarea de comenzar correspondió a La hora del té, que, durante media hora que se hizo muy muy corta, desgranaron su folk hermoso, con toques rock (y algunos incluso jazzísticos), que reflejaban una vasta y bien asumida cultura musical. Fue una gran sorpresa, dada la tremenda juventud de los componentes de la banda, su serenidad sobre el escenario, su adecuación calmada, su tempo ligero pero nunca precipitado: cada cosa en su sitio, en un entorno de buen gusto para el paladar, carentes del empacho de las ambiciones y las egolatrías. Excepcionales.


    Quizás la palabra empacho sea discutible, porque el siguiente grupo era como un monumento al egocentrismo y la arrogancia, y, a pesar de ello, nunca se tuvo bastante: actuación inconmensurable y llena de energía la de Erich Zann. Si el tópico dice que después de la tormenta siempre llega la calma, se demostró que después de la calma también llega siempre la tormenta (al menos, así pensamos los pesimistas, o, como nos gusta llamarnos, realistas y experimentados). La extroversión grunge de la banda valenciana llega con una apoteosis que nos acaba dejando extenuados y destrozados, deseando más. Si lo piensas a posteriori, vale, quizás su música sea algo repetitiva, pero es que durante su actuación no te da tiempo a desarrollar ni un sólo pensamiento (“rock megalítico para oídos primarios”, es como Erich Zann se autodefine perfectamente): el cantante ya se ha subido a la batería, se ha tirado entre el público, nos ha lanzado copias de su último disco (el segundo, por ahora, Nights Of Delightful Distorsion, aunque ya está preparando el tercero: una ópera-rock) desde el escenario como bombas de racimo, ha cantado acostado en el suelo una docena de veces, y ha dejado, definitivamente, el listón de la noche tan alto que ya es difícil de igualar.


    Ya se está convirtiendo en una “costumbre”, disfrutable en verdad para todos, el que Noah Histeria se rodee de grupos excepcionales que van directos a la línea de flotación (las dos bandas ya mencionadas anoche; o Dezervers -que no The Dirt Tracks, que me parecen bastante inferiores- durante el Indievision Sounds de hace un par de meses). Y es que Noah Histeria no es un mal grupo, todo lo contrario: es estupendo, y con bastante personalidad, que ya es algo valorable. Pero su música necesita de una escucha algo más pausada, tensada, que las trizas que dejan a su paso los otros grupos que les suelen acompañar: no es lenta, ni mucho menos, sino entrecortada y cambiante, en ocasiones (Ignorar, por ejemplo) jadeante, que no extenuante, de canciones largas y sinuosas, con arranques ruidosos y con parones que desencajan. Ayer, en la Matisse, dieron el mejor concierto que les haya visto (bueno, el mejor de los dos en los que he estado, para qué mentir), concretando un rato excelente y demostrando que son una banda a tener en cuenta en el futuro, tan emergente como las dos anteriores, que es de lo que se trataba ayer (ey, que ayer el título del triple concierto era ése: Festival de Bandas Emergentes): de, a pesar de todas las coñas que hubo anoche sobre los tópicos indies, emerger en su panorama.


    Más info:

                                                                      La hora del té





    Erich Zann






    Noah Histeria





    La hora del té - "Love"


    Erich Zann - "It's A Masquerade"


    Erich Zann- Knocked Down By Love


    Noah Histeria - "El don"


    Noah Histeria - "Ignorar"



















    1 comentario:

    1. Me temo que alguien debería estudiarse un poco a gente como GGAllin, Stiv Bators, Bon Scott, o incluso Jhonny Rotten... puede que NO seamos precisamente una banda de indie tímido y taimado... y de hecho nos encanta la crónica en serio! Pero no creo que adjetivos como "monumento al egocentrismo y la arrogancia" se correspondan con la realidad ni su definición en el diccionario, ni creo que ayuden para nada a una banda emergente como Erich Zann... gracias por la crónica!

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