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    sábado, marzo 02, 2013

    Lisabö - Animalia lotsatuen putzua. Bidehuts, 2011


    Lisabö - Animalia lotsatuen putzua. Bidehuts, 2011.

    Habrá quien se niegue a escuchar este disco. Los absurdos prejuicios, una vez más, serán el eterno precedente que les impida acercarse a unas canciones que de ser interpretadas en su lengua materna, la estatal para más señas, contarían con gran parte de su predicamento y puede que hasta de su total devoción. Hasta para mí ha sido farragoso buscar las correspondientes traducciones e intentar ajustar las líneas a la idiosincrasia personal del euskera, un vehículo de expresión como cualquier otro que jamás podrá servir de trampilla para ocultar las virtudes, que son muchas, de una banda que lleva ya varios años impulsando el a menudo fofo rock nacional a una nueva y casi desconocida dimensión.

    Los irundarras Karlos Osinaga y Javi Manterola encabezan un quinteto que permaneció cuatro años en una aparente inactividad de la que despertaron hace un par de inviernos para grabar este agotador paseo por el lado salvaje del que es difícil regresar sin haber sufrido algún desperfecto. Y los que hemos tenido la suerte (o la experiencia límite, más bien) de haber sido el blanco de sus balas en vivo y hemos acabado noqueados y besando la lona una vez tras otra sabemos que no es fácil mantener la llama encendida durante demasiado tiempo, pues los disparos queman por fuera y duelen tanto por dentro que necesitamos un período prudente de recuperación antes de volver a ponernos a tiro. La apisonadora en que Lisabö convierten su música se acrecienta a medida que el asfalto empieza a arder a su paso y la prosa envenenada de Martxel Mariskal lo llena de palabras incandescentes, rabiosas y profanas, sobre todo cuando es él mismo el que las canta. Esa es una de las claves de temas tan conmovedores como ‘Ezereza mugak’, quizá la única aproximación al pop, pero con el victimismo y la rabia como cruzadas, y ‘Laztan isilen deiadarra’, especie de pesado lamento en clave de ruido y desesperanza. Un ruido que no lo es tanto si detectamos el epicentro desde el que parte, que no es otro que la reivindicación de la brutalidad sonora como guía en la búsqueda de nuevos caminos, renovadas esperanzas y crónicas de una vida sudada surco a surco. Como en una película sin recuerdo (una equivalencia idiomática apresurada titularía así ‘Oroimenik gabeko filma’), llenan de imágenes retorcidas una de las letras más duras que hayamos escuchado en el rock nacional de reciente factura. Algunos dirán que es un tema largo, como otros que aquí se incluyen –el desarrollo instrumental de ‘Gordintasunaren otordu luzea’ puede resultar claustrofóbico-, o que el bosquejo de stoner rock en el que se enredan en algún tramo de la cambiante ‘Oinazearen intimitatea’ no aporta sino aún más aridez sonora a un disco extenuante, que parece sangrar en el reproductor y que no da margen de tregua durante los escasos tres cuartos de hora por los que transitan sus canciones. Un periplo fugaz e intenso, enérgico e intransigente con el oyente, al límite de metáforas descarnadas y vertiginosas. Luz para las entrañas, metralla para el oído, confort para el alma.

    Tanto te fuerzan a la contundente escucha que prescinden del chelo presente en anteriores composiciones y encomiendan su rabia y su potencia a las dos baterías, las guitarras dobladas y la nueva gravedad que aporta la reciente incorporación del bajista. Recurren a la autoproducción y al minimalismo a tope de decibelios, como lo harían unos Kyuss aún más pasados de vueltas, para situarse en la vanguardia del post hardcore, más allá incluso del metal, y demostrar que la agresividad de la que se sirvieron Fugazi o la atonalidad de gran parte del repertorio de Slint eran meras excusas y que son ellos y solo ellos los que llevan hasta las últimas consecuencias el dolor de sentirse aislado en un mundo que te devora hasta el tuétano. Nada más desasogante que el pavor por estar aún vivos y habitar el pozo de los animales avergonzados, o lo que es lo mismo, ‘Animalia lotsatuen putzua’, el lugar a donde tarde o temprano nos conducirán nuestros pasos, queramos o no. O nuestros oídos.

             

    Más info:
    http://www.myspace.com/lisaboezlekuak
    http://www.bidehuts.net/wordpress/?p=272&lang=es
    http://www.lastfm.es/music/Lisab%C3%B6

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