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    sábado, noviembre 16, 2013

    Los aéreos + Nube 9. La Caverna. Valencia, 15 – 11 – 2013


    Los aéreos + Nube 9. La Caverna. Valencia, 15 – 11 – 2013

    Antes de comenzar un secreto, sin ponerme inmerecidas medallas ni nada: este concierto tiene una leve génesis en una propuesta que, aunque no acabo de recordarlo (pero es posible, ya que lo hacía de vez en cuando antes: ahora soy más pasotista) parece ser les hice a Los aéreos (que son J.J. Paterna y Juanen Alcaraz) hace mucho tiempo (cuando aún eran conocidos como Risley Avenue y cantaban en inglés: de hecho, durante los dos meses previos al concierto, han cambiado de nombre dos veces: antes de Los aéreos, se llamaron, momentáneamente, Fin) de venir a tocar a Valencia. De repente, hace eso, un par de meses, recibí un mensaje en facebook de uno de los dos miembros de la banda confirmándome que por fin venían a Valencia (ellos son de por Alicante, Monóvar, creo), y que si les podía recomendar una banda con la que compartir escenario: como era La Caverna, a escasos cinco minutos de mi casa, y sé que parte del grupo vive por la zona y son visitantes más o menos habituales (y aparte, qué coño, son amigos) les recomendé Nube 9.

    Y así llegamos a anoche: en verdad, adoraba a Risley Avenue, me parece que hacían un pop luminoso, bello, sin pretensiones pero de gran ternura. No sé si fue el formato a dos únicas guitarras, restándole parte de su gracia popera (habría que volver a escucharlos en estudio con sus nuevas canciones en español), pero ayer creo que estuvieron faltos de pegada, con algunos momentos de inspiración, pero con el peligroso asomo ocasional del bostezo. Sus mejores instantes, al final, fueron sus versiones de Lori Meyers o Francisco Nixon, delatando que les falta un pelín de rodaje, al menos con su nuevo nombre. Eso sí, quizás no merecieron el injusto trato de la ruidosa indiferencia con que le recompensó una parte del público, que no sólo hablaba durante la actuación, sino incluso durante la presentación de las canciones, dejándoles en una especie de parloteo inaudible. Es posible que volvieran al sur menos contentos de lo que esperaban (incluso estuvieron hablando que, entre sus planes, estaba pasar la noche en su coche), y eso, como siempre, es una lástima.

    Me hizo gracia que al presentar una de sus canciones, Los aéreos dijeran que era una de sus pocas letras positivas, que trataba sobre cosas buenas (y que tratara de un viaje al sur, por cierto), porque Raúl Moreno, el líder, digamos, de Nube 9, siempre me ha comentado que ya sólo tiene ganas de hacer canciones bonitas, que dejen de lado la oscuridad. Una vez quedé con él en el valenciano Parque del Oeste, justo cuando anochecía (en el verano, cuando el Sol se iba mucho, mucho más tarde de lo que lo hace ahora), y se puso a tocar la guitarra, algo (tocar en un parque) que, según decía, hacía mucho antes. No dejaba de equivocarse en las canciones, pero me di cuenta que era alguien que necesitaba la música para despejarse, como forma de vida mejor que la que te puede proporcionar el día a día. Improvisaba alguna canciones, cuyos acordes sonaban a rutina, hasta que de repente, la rompía. Al acabar, se sorprendió de no haber fumado ni un solo cigarrillo durante una hora.

    Ayer, tocando con sus amigotas, como él cariñosamente definió Nube 9 una vez, logró uno de sus mejores conciertos, con un público, aunque muy sonoro en algunos momentos, mucho más entregado que con Los aéreos (no es de extrañar: digamos que Nube 9 jugaba prácticamente en casa), que coreaba “no soy yo, soy el viento” o el inicio de “Como peces”. Creo que ese acompañamiento improvisado es la mejor forma de definir una interpretación sincera, apoyada en escasos elementos musicales (guitarra de acordes simples, sintetizador a cargo de Ana Santos y cajón, tocado por Mónica Sánchez, ambas también de Ártico), y unas letras trabajadas, con sentido, que dicen algo más allá del sempiterno bailar toda la noche, aunque sea algo que quizás no pueda ser apreciado por la mayoría, por excesivamente sincero, incluso severo. En definitiva, que se te quedan en la memoria, como frases a las que vuelves de vez en cuando, como textos que se desangran poco a poco en tu mente, que más comprendes en toda su complejidad cuanto más caminas por esta vida.

    La belleza imperfecta no existe: es de las imperfecciones de lo que te enamoras. Nube 9 quizás no es perfecto, pero tiene una hermosura sencilla que enamora.

    Más info:

                                                                             Los aéreos











    Nube 9















    Los aéreos - Planilandia



    Los aéreos - Con tanto misterio



    Nube 9 - No soy yo



    Nube 9 - La caverna



    Nube 9 - Especial



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