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    sábado, julio 26, 2014

    Steve Smyth – Sala Heliogàbal. Barcelona, 16/07/2013


    Steve Smyth – Sala Heliogàbal. Barcelona, 16/07/2013. 

    El público concentrado en la acogedora Sala Heliogàbal, situada en el corazón del barrio de Gràcia, esperaba expectante la nueva gira del australiano Steve Smyth. Pocos días antes del concierto, Smyth había publicado dos nuevos singles, Shake it y Written or spoken, un adelanto del que será su próximo disco Exits y que se publicará el próximo 5 de septiembre. Steve, de ondas rubias desordenadas, con camiseta agujereada y brazo pintarrajeado con frases para saludar al público en catalán y de personalidad cálida, es uno de esos artistas que agradeces ver de cerca: sobre el escenario pasa de la intimidad a la rabia, y de la alegría a la nostalgia, mientras salta, patalea, se retuerce y se abraza a las cuerdas de su guitarra. Merece más reconocimiento y popularidad, pero lo cierto es que, egoístamente, no hay nada como verlo a menos de un metro. Todo se andará. En todo caso, él parece sentirse plenamente feliz en espacios pequeños.

    Barbiturate Cowboy and His Dark Horses, el primer tema de su imprescindible disco Release, fue la canción que abrió un concierto de algo más de una hora. Sin más acompañamiento que el amplificador de su guitarra eléctrica, Steve fue desgranando su repertorio, como la cálida A Hopless Feminist, la sobrecogedora In a Place o Bar Made Blues, ante el deleite de un público entregado que, por sus gritos de ánimo, ya parecía seguirle la pista, y que en muchos casos, repetía tras haberlo visto en giras anteriores. Con No Man’s Land, uno de sus mejores temas, definitivamente consolidó su personal apuesta musical, con reminiscencias de Tom Waits, por qué no decirlo- pero particular, al fin y al cabo. 

    Tras una hora, Smyth puso recta final al su concierto con la bella Summertime, todo un clásico que el bigotudo australiano interpretó con la máxima delicadeza posible tanto a la guitarra, como a la voz, ésta sin duda, uno de sus puntos fuertes. Capaz de desgarrarse, de expresar infinita ternura o etílica emoción según convenga. Steve Smyth es para todos aquellos que busquen ver a un artista con talento y personalidad arrolladora una apuesta inmejorable. Él, agradecido, dijo sentirse muy emocionado de volver a Barcelona y terminó el show interpretando una versión a capella con el público de Can’t Help Falling in Love, mientras enfilaba la puerta de la calle en busca de aire fresco entre abrazos y besos con el público. 

    Sin duda, nos quedamos con ganas de más. Por suerte, en breve tendremos más Smyth.






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