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    sábado, octubre 11, 2014

    2a Fiesta Club de Amigos del Crimen: No-Frosth + Norek + Peepshow. 16 Toneladas. Valencia, 10 – 10 – 2014


    2a Fiesta Club de Amigos del Crimen: No-Frosth + Norek + Peepshow. 16 Toneladas. Valencia, 10 – 10 – 2014

    Anoche, otra noche de octubre, una cualquiera más, se celebraba una nueva fiesta dedicada a la música valenciana (con participación almeriense) con vocación de ser mayoritariamente concurrida. Sí, era un viernes de puente, pero no era una noche más fría o inhóspita que las demás. Pero, en una demostración de que el ébola cultural llegó hace tiempo, el 16 Toneladas, sede de esta nueva fiesta, organizada por el programa radiofónico “Club de Amigos del Crimen” (que cumplía su segundo fiesta conmemorativa durante este año) y la promotora PitaSound Prom, apenas recogió la mitad de la sala. Pueden ser más o menos discutibles, como todo, las selecciones musicales que pueda tener tanto el programa susodicho como PitaSound Prom, pero no podemos dejar de pensar que de ellos dependen buena parte de la salud de la música indie, principalmente valenciana, pero incluso nacional. Obtener un apoyo más masivo debería ser necesario para no enfangarnos en los tristes y yermosos lodos de un pantano musical, una sequía cultural atroz que sí, sería realmente cómoda de llevar a cabo, pero que aniquilaría buena parte del espíritu que nos debemos a nosotros mismos.

    Pero no me voy a meter con la escasa-mediana presencia de nuevo a un concierto, ya que de lo que se trató, anoche, nuevamente, es sólo de música: una fiesta kilométrica, hasta altas horas de la madrugada (las 4, sin ir más lejos). Y sí, en tanto recorrido, la fiesta fue irregular, mucho, pero, ¿qué coño importa si simplemente lo necesario es que una noche como la de ayer exista, se expanda, resucite o se mezcle, abierta a todo aquel que quiera entrar y compartirla?

    Tal noche fueron No-Frosth quienes la abrieron con ganas, incluso, aunque parezca contradictorio, demasiadas ganas. Porque, comparado con directos previos que había visto de ellos, el de ayer sonó ligeramente más empastado (no sólo por las gafas que se pusieron durante la canción de despedida) y levemente menos inspirados. Por supuesto, No-Frosth sigue siendo un grupazo, pero quizás en esta ocasión se excedieron en la duración de su concierto, aunque resultara fibroso, con nervio, resuelto a golpes de talento y puñetazos en la mesa... pero olvidándose de buena parte de esos instantes de belleza que dan todo el sentido a sus composiciones (por ejemplo, anoche “La chica del accidente”, un auténtico temazo, resultó algo sosa y apagada). El concierto, en suma, sonó como si quisieran correr un maratón a la misma vertiginosa velocidad de un atleta de cien metros, perdiendo gasolina durante algunos trozos de la actuación. Aún así, como siempre, No-Frosth estuvieron excelentes, imprescindibles, y, a pesar de los pesares, regalaron grandes momentos de la noche, como esos casi quince minutos en los que engancharon tres de sus canciones seguidas, de manera imparable, intercambiándolas en un único acorde, pero sin resultar precipitados, cosa que sí que cometieron, como hemos dicho, a lo largo del directo.

    Reconozco que cada vez me preparo menos los conciertos. Muchas veces voy a verlos sin haber escuchado ni una sola canción del grupo que toca. Supongo que, por una parte, estoy en un momento de mi vida en el que sólo me apetece escuchar música que me resulte realmente significativa y hermosa. O porque quiero dejarme sorprender por algo, por una nueva esperanza, por una nueva sonoridad para nuestra biblioteca personal de dolores y amores (total, sólo el amor puede romperte el corazón, que diría Neil Young). Digo esto, porque, siguiendo con el acto previo de sinceridad, no había escuchado nada en toda mi vida de los almerienses Norek, así que en ningún momento podía tener una mirada predeterminada ni viciada hacia ellos, sino, precisamente, caracterizada por el ansia de la novedad. Por eso, la única sorpresa que sentí descubrir anoche es que en Norek no había sorpresa alguna. Quizás por la incómoda posición en el concierto, entre los dos grupos valencianos, que plantean dos estilos totalmente opuestos, pero ambos llamativos, el pop juvenil por antonomasia que practica Norek resultó, sí, simpático cuando se movía con alegría guitarrera por ese género, pero insuficiente y claramente intrascendente cuando pretendía alcanzar cotas más altas o se echaba alarmantemente a la piscina sin agua de un par de temibles baladas. La música de Norek, al menos anoche, acabó generando un triste muro comunicativo con todo el público, que directamente pasaban (demasiado, por cierto) de ellos. Vale que jugaban fuera de casa, delante de un oyente, el valenciano, muchas veces hostil frente a los músicos, sobre todo frente a los suyos propios, pero fue dolorosamente llamativa esa incapacidad a la hora de generar empatía entre los asistentes a la sala, que, al salir, calificaban la música de Norek de “bajón”. Bueno, creo que eso es pasarse en la crítica, porque, al fin y al cabo, no está tan mal, pero, desde luego, Norek no tuvieron su mejor momento.

    Y, por último, llegaron los recientemente retornados (es una palabra muy zombie, pero quizás pega con el mundillo que analizan en sus letras, plagadas de cadáveres, enfermos, dobles malvados y mundos oníricos) Peepshow. Y eso fue otra historia: quizás fuese porque ya no tienen los nervios del estreno de hace unas semanas en la Sala Wah Wah, pero ayer Peepshow sonaron realmente bien, más sueltos, menos crispados, más controlados pero también con más chispa. Cada minuto que pasaron en el escenario estaba lleno de disfrute, propio y ajeno, a pesar de estar muy lejos de la cantidad de público que congregaron en Wah Wah. Ni siquiera perdieron ritmo en sus pasajes más atmosféricos, surreales y calmados, integrándose de manera más suave y elaborada con el respetable, sin dejar de lado su vena maliciosa y satírica. Peepshow, en definitiva, estuvieron excelentes, nos hicieron aguantar despiertos, y eso, a las 4 de la mañana, con los pies doloridos, la espalda necesitando un apoyo y la mente con ganas de desconectar, es, sin dudas, todo un alarde.

    Más info:

                                                                           No-Frosth
     























    Norek















     Peepshow



















     No-Frosth - K.O. Técnico
     Norek - Eclosión
    Peepshow - Cadáver
    Peepshow - Un punto

               

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