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    domingo, octubre 19, 2014

    Bowie Tribute - Jerusalem Club Valencia - 17/Oct/2014.

    Aforo completo en el homenaje de músicos valencianos a David Bowie. Una noche llena de la magia y la elegancia del Duque Blanco.

    Según David Buckley, biógrafo de Bowie, cuando éste contaba diez años organizaba conciertos para su grupo de boys scouts en los que rendía tributo a sus dos grandes ídolos interpretando versiones de sus canciones: Elvis Presley y Chuck Berry. Seis décadas después, varias decenas de músicos valencianos de distintas generaciones se reunieron el viernes pasado para rendir tributo a aquel niño del que dice Buckley que sus actuaciones eran "fascinantes, como de otro planeta". Jose Luís Macías y Salva Ortiz, veteranos músicos locales (el primero fue teclista de Glamour y Comité Cisne y el segundo batería de Presuntos Implicados) miembros junto a Marion Kuchensmeister de Modern Slaves, y BOB Producciones son los responsables de la organización del Bowie Tribute, un concierto en el que músicos de la escena local, nacional e internacional se unieron para ofrecernos una noche con los temas más emblemáticos del Duque Blanco.

    Organizar un concierto de esta envergadura, en el que convergen decenas de músicos, casi todos ellos en activo con sus proyectos actuales, conlleva una planificación y una logística muy esmerada. La noche del Bowie Tribute consumió en apenas tres horas de concierto muchas semanas de ensayos y trabajo duro por parte de la organización. El resultado estuvo a la altura del esfuerzo como podrán asegurar todos los asistentes al concierto, que abandonaron la sala con el recuerdo imborrable de una noche en la que la devoción por el artista británico se convirtió en el nexo de unión entre público y artistas.

    La importancia de la figura de David Bowie transciende con mucho el ámbito de lo estrictamente musical, adentrándose en otros terrenos artísticos como son el teatro, el cine, la danza, la pintura, el vídeo, la performance e incluso la literatura. Se inició en el teatro de la mano del emblemático Lyndsay Kemp, en el cine protagonizó además de innumerables documentales largometrajes de éxito como "El ansia", "Dentro del laberinto" o "Bienvenido Mr. Lawrence"; fue pintor y coleccionista de arte contemporáneo, (especialmente de los expresionistas alemanes de entreguerras); sus giras de "Ziggy Stardust Tour" y "Aladdin Sane" mezclaban elementos teatrales, danza y performance. La producción de sus videoclips, sobre todo a partir de la década de los 80's fue punto de referencia en el género, destacando los de "China girl", "Lest Dance" y "Modern Love" marcando tendencia en la producción videográfica musical, tendencia que sigue trabajando con artistas de la talla de su compatriota el artista de nuevos medios Tony Oursler. Es por ello que la figura de el Camaleón no se ha estancado en lo más alto de la música si no que ha seguido una trayectoria transversal sobre otros géneros haciendo de su figura un referente cultural de la vanguardia artística de las últimas cuatro décadas.

    Dos fueron los ejes principales sobre los que se planteó el evento y que fueron los que garantizaron su éxito: la extensa y heterogénea selección de músicos y la acertada selección de los temas. La participación de músicos abarcó desde veteranos como Puchi Balanzá (Vídeo), Adolfo Barberá y Remi Carreres (Glamour), los propios Macías y Ortiz, Steve Hovington (B-Movie) y Carol McCloskey (Double Vision), José y Lino Oviaño (Ultima Emoción) o Nacho Mañó y Juán Luís Jimenez (Presuntos Implicados) hasta artistas y bandas más jóvenes como John Alexander Martinez y Diego Summo (ex Megaphone ou la Mort y ahora en Le Garçon Rêvé), Antonio José Iglesias (Dwomo), Gilberto Aubán (Gilbertástico), Rick Treffers (El Turista Optimista) o Ambros Chapel entre muchos otros.

    En cuanto al repertorio escogido se centró en lo mejor de la discografía de Bowie, escogiendo temas desde su primer álbum hasta sus últimos trabajos, pero centrándose en sus obras de las décadas de los setenta y ochenta: "Space Odditty" (1969), "The Man Who Sold The World" (1970), "Hunky Dory" (1971), "The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars" (1972), "Diamond Dogs" (1974), "Young Americans" (1975), "Heroes" (1977), "Scary Monsters (and Super Creeps)" (1980) y "Lest Dance" (1983), compusieron el grueso de álbumes en los que se centraron los músicos para extraer el setlist de la noche. Un setlist de auténtico lujo lleno de canciones míticas que han sido fuente de inspiración e influencia para la gran mayoría de músicos participantes y de fascinación y devoción para los que las hemos disfrutado.

    El concierto constó de un completo setlist que se prolongó casi unas tres horas en las que los músicos se sucedían en distintas combinaciones para interpretar los temas, y entre ellos los que pusieron su voz al concierto. Entre éstos hay que reconocer que estuvieron a la altura del reto que supone cantar canciones de David Bowie sin que surja enseguida el consiguiente juicio de valor por parte del oyente. Con su particular estilo, todos consiguieron cumplir sobradamente el compromiso y además, conseguir con su interpretación la aprobación del público. Steve Hovington (B-Movie, como él recordó en escena, los de "Nowhere girl"), con su tesitura grave, se estrenó con "Sound & Vision", a la que siguió "Ziggy Stardust" y reapareció al final del concierto con tres emocionantes versiones de "Live on Mars" , "Space Oditty" y "Ashes to Ashes", sin lugar a dudas uno de los momentos más emocionantes de la noche, relatando la odisea del Mayor Tom.

    Carol McClosckey, cantante veterana actualmente cincuenta porciento del dúo de eurodance Double Vision, aportó su gran voz y su técnica próxima al soul para dar una lectura lúdica de los temas de Bowie que interpretó. De todos los cantantes fue la encargada de llevar los temas del homenajeado a terrenos próximos al funk, soul, y en general, a los de la música de baile. Comenzó con un magnífico "Changes" que presagiaba una noche luminosa, siguió con una cañera "Rebel Rebel" que animó al público a corear el estribillo, y finalizó con "Big Brother" en la primera mitad del concierto. "Fashion" y "Lest Dance", dos de los temas del final, consiguieron hacer bailar a todo el aforo y corear los estribillos. Carol demostró que aparte de buena voz es un animal escénico con una poderosa presencia sobre las tablas.

    John Alexander Martínez, ex vocalista y compositor de la extinta banda local Megaphone ou la Mort y ahora, junto con Diego Summo en la exquisita Le Garçón Rêve, se subió al escenario con uno de los números fuertes de la noche, "Moonage Daydream" y poco después con otro corte del "Ziggy Stardust", "Five Years". Como anillo al dedo la conjunción de temas e interprete. Los que conozcan a John están acostumbrados a la potencia de su voz, su tesitura de amplio registro desde tonos graves a más agudos y en último lugar a la intensidad dramática que contagia a sus interpretaciones que en ocasiones pone los pelos de punta. Con dos de las mejores canciones de Bowie, la interpretación del británico-francés, recreó uno de los mejores momentos de la noche. Aún le quedaban por interpretar "Wild is the wind", acompañado a la guitarra por su compañero en Le Garçon Rêve Diego Summo, "Boys keep swinging" y al final "Little Wonder". Todo un lujo tenerle sobre las tablas del Jerusalem Club en esta noche.

    Por último, Pepe Mallent fue el cuarto de los responsables de las tareas vocales en la superbanda convocada para la ocasión. Impresionaban sus registros graves con los que cuajó una gran interpretación de temas, siendo de los cantantes el que más tiempo pasó sobre el escenario, bien interpretando a solas o acompañado por Carol McClosckey y otros participantes. "We are we now" y sobre todo, "Young Americans" desarrollaron todo su brillo a costa de su brillante interpretación. Junto a los cuatro mencionados, también pasaron por el escenario para cantar un sólo tema, más solistas como Rafa Martínez con "Rock'n'Roll Suicide", José Oviaño que nos recordó el tema que Bowie dedicó al artista norteamericano "Andy Warhol", Juan Luís Gimenez que se encargó de una emocionante versión del tema que Bowie grabó con Path Mehany, "This is not América".

     
    Por lo que a los músicos se refiere, sobre el escenario del Jerusalem Club pasaron algunos de los mejores que ha dado la escena local desde los últimos años de la década de los setenta del pasado siglo, aunque la mayoría siguen en proyectos activos y tocando con regularidad. Los coorganizadores del concierto, Jose Luís Macías y Salva Ortíz se ocuparon de los teclados el primero y de la batería el segundo en casi todos los temas del concierto a excepción de éste último que fue sustituido en "Rebel Rebel" por el veterano Puchi Balanzá (ex Video). Del bajo se ocupó Fede Frottoman (Los Inhumanos) y de la guitarra el gran Adolfo Barberá (exGlamour, Ceremonia, Los Seres Vacíos) y apenas bajaron del escenario durante cuatro o cinco temas. Participaron ya en menor medida en uno o dos temas Nacho Maño (bajo), Honorio Barranco, Carlos Posei, Juán Martínez, Jorge Moreno, Pepe Mallent (guitarra), Jorge Moreno y Jorge Cuerdas (teclados). A destacar la participación de Peter Sebastiá cuyo saxo en media docena de canciones encendió el ambiente y arrancó aplausos del público.

    Hubo otras dos bandas, una de ellas con años a sus espaldas aunque joven y otra formada para la ocasión que subieron al escenario para presentar su particular homenaje a David Bowie en forma de un sólo tema. Ambros Chapel, la formación que este mismo mes estrena su tercer trabajo discográfico "The last memories", compuesta por Pablo (voz y guitarra), Alfred (bajo), Jose (batería) y Oscar, el miembro más reciente (guitarra) ofrecieron su particular lectura de "Cracked Actor" con el estilo y soltura escénica a la que nos tienen acostumbrados. Por su parte, para la interpretación de "The Man Who Sold The World" se formó una banda exprofesso. Bajo la advocación de The Spiders from Turía, Antonio José Iglesias a la batería (Dwomo), Remi Carreres (Los Coleccionistas, Marredo & Montag, The Seafood Special) al bajo, Gilberto Aubán (Gilbertástico) y Rick Treffers (El turista optimista) a la guitarra y voz, hicieron una emocionante versión del tema llevándolo a su terreno con un final enérgico.

    Para finalizar el set, tras veintiocho canciones y casi tres horas de directo extenuante e ininterrumpido, una noche especial tenía que tener un final especial. Ya entre el público en la recta final del concierto se habían oído peticiones de que sonase un tema. Parecía que todos teníamos en la cabeza que el broche final no podía ser otro que "Modern Love", la canción incluida en el álbum "Lest Dance" de principios de los ochenta y que fue un referente para todos los que estábamos convocados en esa noche de homenaje. Con el público ya totalmente entregado, subieron al escenario Carol McCloskey, Steve Hovington, John Alexander Martínez, Pepe Mallent, y Peter Sebastiá con su saxo para arremeter con el tema de cierre. El resultado fue una noche brillante que satisfizo a todo el mundo y reflejó el esfuerzo y meticulosidad con que había sido organizada, pero también la ilusión, entrega y devoción a la figura de David Bowie con la que degustada. We can be heroes, just for one night.





















     
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