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    lunes, diciembre 22, 2014

    Nanga Parbat. Recordshop. Valencia, 21 – 12 – 2014


    Nanga Parbat. Recordshop. Valencia, 21 – 12 – 2014

    Seis meses llevaba Nanga Parbat sin tocar en directo (y la última vez ni siquiera fue en Valencia), y parecía que ya había ganas, a tenor del llenazo de gente que se arremolinó en el pequeño aforo del Recordshop (quizás no eran tantas, pero, desde luego, en el algo diminuto local, parecían muchas más), todos preparados y dispuestos a abrir el lazo de ese primer regalo de Navidad, servido entre sonoros y agradables cascabeles, que nos traía la banda.

    Nanga Parbat, a pesar del tiempo pasado, siguen dándole de forma majestuosa al más puro folk, con esos aires calexicanos y fronterizos, con ese aliento americanizado, pero no de manera forzada, con esa tempestuosa calma, esa tormenta de arena destinada a cubrir nuestras penas y miserias de una elegancia tenaz y misericorde, a secuestrarnos de ese “no lugar” en el que estábamos perdidos, en ese tiempo sin espacio.

    Sorprende que, en medio de un trabajo tan serio como el que hace esta banda, nunca se muestren aires de superioridad ni de intelectualización alguna. Siempre estamos en el terreno de la emotividad, del elogio al detalle, de un acorde siempre más, ése que cambia nuestra perspectiva hacia el camino recorrido durante el resto de la canción, convirtiéndonos en un espectador activo, en un ser que observa los reflejos cambiantes de la sombra de su soledad. Y todo es bonito: la interpretación, la forma de hacer sonar los instrumentos, la voz de bajo perfil con la que se barniza el aire alrededor de esas largas, kilométricas, introducciones instrumentales... Quizás se echaron ayer en falta esas pequeñas, pero apetecibles, descargas de ritmo que asaetea el ep de debut (seguimos esperando nuevas entregas) de Nanga Parbat (las canciones estar estuvieron, pero en una versión más ralentizada), pero supongo que el grupo está derivando, sobre todo en acústico, hacia un paraje más ambiental, unas estaciones de paso en su transcurso vital, unas paradas bajo la lluvia. Sólo entonces, en la quietud de la inundación, Nanga Parbat nos hace navegar en medio de todo este deshielo en un pequeño barco de poesía.








     Nanga Parbat - We'll Be Alone Too



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