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    martes, diciembre 16, 2014

    Owen Pallett + Foxes in Fiction - La Rambleta. Valencia 14-12-14

    Owen Pallet, el genio que desbordó La Cambra en la última jornada del ciclo Fly me to the Roof.

    Quizás sería un recurso fácil hablar de tormentas (meteorológicas y emocionales) al referirnos a lo que ocurrió la noche del domingo pasado en La Cambra del Espai Rambleta.

    Cielos cubiertos, sin luna a la que acudir, y una lluvia que arreciaba por momentos e invitaba a quedarse en casa. Habría sido un enorme error, ya que Owen Pallett ofreció uno de esos conciertos que tiran al traste con cualquier lista de lo mejor del año, y que demuestran que diciembre no es temporada baja, ni mucho menos. El ciclo Fly me to the Roof cerraba su programación con uno de esos artistas complicados de ver en ciudades como Valencia, de esa clase especial ante los que siempre queda la duda de si el público responderá o seguirá con esa cómoda ceguera que a veces nos caracteriza. 

    El violinista canadiense ha publicado este año “In Conflict”, firme candidato a formar parte de nuestros discos del 2014, y esta selección cobra fuerza tras escucharle defenderlo en directo.

    Pero antes de llegar a esa tormenta de virtuosismo de nombre Owen Pallett, el escenario se llenaba con la juventud de Foxes in Fiction, proyecto personal del también canadiense Warren Hildrebrand. Toda una sorpresa para muchos de los allí presentes, que no pudieron menos que quedar maravillados por las atmósferas creadas por los temas de “Ontario Gothic”, su último trabajo. 

    Largas intros y breves transiciones entre parajes oníricos y sensaciones apacibles y etéreas, rotas ocasionalmente con frenéticos acordes de guitarra. La sensación de desasosiego momentáneo que provocan se reconduce con agilidad para llevar de nuevo a la calma, en un viaje leve a través del dream pop y el shoegaze que bebe de bandas como los magistrales Beach House. Los coros femeninos y el violín de Owen Pallet, que parece apadrinar a Hildrebrand, ponen el toque idóneo para que no podamos dejar de tener en cuenta a esta joven formación. 

    El papel ciertamente secundario de Pallet hasta ese momento muta en un protagonismo inabarcable cuando aparece al fin sobre el escenario. Un concierto estructurado en la alternancia entre el trío y el canadiense en solitario sin más armas que las cuatro cuerdas de su violín y el looper en el que graba efectos y sonidos con los que juega de manera excepcional. 

    “That´s when the audience died”, de su etapa como Final Fantasy, abre el set list de la noche con unos acordes que bien podrían aparecer en cualquier tema de Andrew Bird. Pero hasta ahí llegan las comparaciones, porque la música de Pallett se reviste de capas y más capas de barroco virtuosismo pop e intensidades difíciles de medir. 

    En la primera parte como trío (completado por Robbie Gordon y Matt Smith), la banda se antoja casi superflua, batería y guitarra parecen un acompañamiento innecesario. “In Conflict”, “Scandal at the Parkade” o “Keep the Dog Quiet” se bastan con la presencia gigantesca de Pallett, sobrado de voz y genialidad.

    Al piano, como en “The Passions”, usando su violín de todas las formas imaginables, con arco y sin él, en impecables pizzicatos, como caja de resonancia para su voz, como un instrumento más de percusión. Owen Pallet apabulla y mira directo a un lugar más allá del público, en concentración serena que se rompe tan solo en ocasiones. Y es en la última parte junto a su banda donde se destapan las pocas esencias que quedaban por descubrir y la mezcla estalla. “The Secret Seven”, “Infernal Fantasy” y, sobre todo, “The Riverbed”, una frenética explosión de magnitudes épicas que sacude La Cambra y en la que, ahora sí, batería y guitarra se unen con contundencia para apabullar a un respetable hipnotizado.


    Después de semejante cúmulo de magnitudes, en el bis el ritmo baja de manera considerable con el canadiense de nuevo en solitario y un tono mucho más solemne y clásico, menos pop. La calma después de la tormenta, si se nos vuelve a permitir el recurso fácil. Un músico en estado de gracia que sobrepasa con creces la categoría de colaborador de bandas más o menos célebres para incorporar y reconocerle sobradamente la categoría que merece. 

    Un genio de nuestro siglo, dicho sea esto, probablemente, con la pasión que imprime (es inevitable) haber disfrutado de la ocasión impagable de escucharlo hace unas pocas horas.




    FOTOGRAFÍAS DE OWEN PALLETT
















     


    FOTOGRAFÍAS DE FOXES IN FICTION













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