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    miércoles, marzo 18, 2015

    Emma Get Wild + Junior Mackenzie + Pablo Und Destruktion - Dieciséis Toneladas Valencia - 13/03/2015.


    Emma Get Wild celebraron la presentación oficial de "Once I was a tiger" y también de su nueva banda, (tres meses después de su concierto en la Sala Russafa, en la que dieron anticipo de ambas novedades), en la Sala Dieciséis Toneladas acompañados de los locales Junior Mackenzie y del asturiano Pablo Und Destruktion.

    En la cultura anglosajona, unir viernes y 13 es augurio de malos presagios. En la cultura hispana, su tópico equivalente, que coincidan en una misma hoja del calendario el segundo día de la semana con un 13 sólo invita a sus usuarios a que desistan de casarse o embarcarse en tan fatídica fecha. Ni lo uno ni lo otro parecía figurar en los planes de los presentes en la sala 16 Toneladas. A los que allí estabamos con puntualidad británica según se nos convocaba en el cartel, medio centenar de personas incluyendo miembros de los grupos, allegados, técnicos de sonido, y demás gente de la escena, parecían muy tranquilos y sin dar ninguna pista de que tuviesen previsto realizar una singladura nocturna o embarcarnos en una celebración nupcial sorpresa.

     
    Sí se veían caras de nervios (algunas), preocupación (pocas), ilusión (las más, entre ellas la mía), y sobre todo caras ajenas al jolgorio folklórico festivo que también nos rodeaba en estas fechas: en la cultura valenciana, 19 y marzo significan que tus más mínimos derechos ciudadanos van a ser ninguneados por una mayoría tan incívica como nativa. Esta entrada pretendidamente ácida con la movida falleril, no dejará de tener una importancia mayor avanzada esta crónica. Os lo aseguro.


    Lo cierto es que el pasado fin de semana, entre las once horas p.m del viernes y las tres a.m. del sábado, las paredes de la Sala Dieciséis Toneladas se convirtieron en los muros aislantes que nos protegían de un entorno hostil (y de una retórica aparentemente crítica de una eficacia y estética propias de la factoría Walt Disney), como de un contendor que iba a albergar propuestas tan diametralmente opuestas y a la vez, tan estimulantes como el histrionismo tranquilo del asturiano Pablo Und Destruktion, guaje capaz de aunar en un todo lleno de sentido, los recientes ritmos digitales con las atávicas tesituras vocales de la música popular; la propuesta que parece nacida en tierras situadas más allá del Atlántico y que bebe de músicas tan atávicamente contemporáneas como el rhythm & blues, el alt-Country, gotas de soul y el rock'n'roll de sabor más añejo: Junio Mackenzie. Los anfitriones, Emma Get Wild, cerraban una noche en la que la presentación de su cuarto trabajo, acompañados de la que va a ser su nueva banda, presagiaba una de esas noches en las que, más que la hoja del calendario, es el resguardo de la entrada que a partir de esa noche conservarás en el cajón de tu mesita de noche la que te refiera si fue o no fue una gran noche.


    Cuando la gente ya buscaba sitio para ver el castillo, en el interior del Dieciséis Toneladas, medio aforo se acercaba con timidez al escenario sobre el que el guaje acompañado de una guitarra, varios pedales para distorsión y loops y una caja de ritmos, nos iba a presentar su propuesta. El breve set ofrecido por Pablo contó con seis temas, entre los que incluyó sus tres más clásicos: "España sin dientes", (con la que finalizó de manera brutal) "Pelayo" y "Agujero". Los tres metros de distancia entre el pie del escenario y la primera fila de espectadores sugiere, de manera metafórica, (como en muchos otros conciertos) la distancia emocional entre la propuesta del asturiano y su recepción por parte del público. La llegada al local de Mr. Pefumme, y acompañantes, rompió por un momento la desconexión entre público y artista, acompañando la asturiano en las letras y coros.


    La inclusión de Pablo Und Destruktion en el cartel de esa noche correspondía una minigira de cuatro fechas en las que el cantautor tocaba en Kafcafé el viernes, precedido de Nestor Mir y Gilbertástico, y que proseguiría con dos sets con entrada libre en las salas Voodoo de Alcoy y Dublín de Gandía en compañía en ambos locales de Mr. Perfumme. Todo ello está organizado según la filosofía de Circuit InterCities, una inteligente inicativa local que te contamos aquí.


    Sobre la medianoche, Junior Mackenzie (voz, guitarra, slide), junto a Marta Domingo (voz, coros, violín), Andrés Mauricio Bedoya (bajo eléctrico y contrabajo) y Luís Ciru (batería) tomaron el escenario, justo cuando el aforo llegaba al máximo de la noche. Si bien Mackenzie es una de las figuras que más se repite en la oferta de música en vivo local, lo cierto es que cada oportunidad de verlo es una cita ineludible con la música con vocación de autenticidad y carácter lúdico. Los cuatro convirtieron el escenario (en parte gracias a un cambio del encargado de luces que cambió los tonos verdeazulados por un rojo intenso que convertía el escenario y sus alrededores una parrilla sobre brasas al rojo vivo que se convertía en el complemento visual perfecto para lo que el cuarteto iba a desarrollar en su casi hora de encendido show.


    Rhythm & Blues, Folk, Soul (sobre todo en la parte vocal) y añejo Rock'n'Roll son los géneros sobre los que se extiende el territorio Mackenzie. Con el apoyo de su tremenda sección rítmica, Luis el baterista junto a Andrés, que, pertrechado por su contrabajo consiguieron ambos transmitir a niveles subcutáneos de los asistentes el ritmo de lo que íbamos a oír. Por su parte, Junior y Marta se encargaron de forma brillante de la parte melódica del set. Por un lado el juego de voces entre ambos, con una tesitura profunda y grave la de Marta, con una capacidad innata para tutear cara a cara al Soul o al Godspell, y por otro lado Junior, capaz de recorrer la Ruta 66 adoptando el tono de voz que corresponde al saltar cada línea de condado .Y sin olvidar ese recorrido como de montaña rusa tan increíble que traza entre su tesitura de barítono cuando acomete canciones inspiradas por las siete primeras décadas del pasado siglo, hasta sus increíbles falsetes que nos transportan de repente de áridas tierras resecas a los mullidos sofás del Studio 54.


    Por otro lado, la guitarra de Junior, tanto cuando blande la acústica como la eléctrica, deletrean gastadas fórmulas próximas al rock'n'roll sin que por ello pierdan su efectividad, potenciando ésta además con las líneas melódicas del violín de Marta. The Dexy's Midnight Runners, The Black Keys y los Creadance Clearwater Revival sobrevolaron en espíritu el escenario dando la impresión en ocasiones de que se habían apoderado de los altavoces.

    El próximo sábado 28 de marzo volverán a subirse al escenario, es este caso del de dELUXE POP CLUB con motivo del Acustic Gramolafest, en compañía del trovador Gilbertástico, por ello en esa ocasión nos detendremos de nuevo sobre el cuarteto que sigue triunfando en buena medida a las bondades de " Mr. Good Horse".


    No puedo precisar la hora exacta sobre la que hicieron su aparición Emma Get Wild, pero sí que parte del público a esas alturas había desalojado la sala, sin lugar a dudas seducidos por el atractivo programa festivo. Emma Get Wild son un grupo al que los medios no deberían situar en la primera fila de la información cultural, si no que su casi permanente presencia debería ser reclamada por un importante sector de los consumidores culturales. El caso es que la presentación formal de su cuarto larga duración, "Once I was a tiger" no es una cita cualquiera para los que tenemos a la pareja formada por Isa y Salva y, en especial, su disco "Dark Stories of The Secret Coner" como referencias en el panorama del rock'n'roll nacional. "Once I was a tiger", magníficamente representado en la portada de Stella Blasco en la que su gata Puna se enrosca sobre sí misma en un ejercicio de encogimiento que desde la primera vista asumimos como resumen visual de lo que el álbum ofrece: una búsqueda de uno mismo huyendo de modernismos impostados. Vamos a buscar lo universal en lo propio, en lo íntimo, no necesariamente bajo las engañosas luces de los atractivos neones del exterior.


    Dar comienzo al set con "Roses" fue uno de los mayores regalos que nos deparó la noche. En formato dúo, con el único apoyo de una guitarra en las manos de Salva y la voz de Isa, interpretando una de las mejores canciones de su disco, Emma Get Wild despejaba cualquier duda sobre porque nos encontrábamos a pie de escenario escuchándolos. No por ser un momento esperado, soñado, predecido e imaginado hasta en sus más mínimos detalles perdió un sólo momento de su mágica brillantez. El disco de Emma Get Wild, Once I Was A Tiger, alberga una decena de maravillosos temas como te indicamos en la recientemente publicada reseña y esta noche íbamos a poder disfrutar de ellos en directo.


    "Mad Man moon", otra de las delicias que encierra el álbum empezó a sonar con toda la banda sobre las tablas: Àlex Badía a los teclados y pandereta ( y en varias ocasiones luciendo su magnífica Rickenbaker), Santi a la batería con su "toque" maestro y las dos nuevas incorporaciones, tras los exilios extranjeros deseados por Scott LeVore ( India) y Sr. Correcto (Francia): Estela Tormo al bajo y Leah Robin a la guitarra. Con "Counting magpies all the way home" y "Look to the beats" ofrecieron otras dos de las mejores joyas que atesora el álbum: La primera uno de los temas más hermosos e intimistas de los diez cortes y el segundo, su aproximación más obvia al rock'n'roll, con ese característico punteo que le da esa querencia americana a la canción.


    Que después sonase "Beat box conecction" significaba tanto que el extenso repertorio de Emma Get Wild no nos iba a privar de temazos como éste, como de que en su setlist un álbum tan grande e ineludible como el "Dark Stories from the secret corner" seguía teniendo cabida aún en una noche de estreno. Afortunadamente para los devotos del disco blanco del dúo, sonaron además de la citada joya, "Armaggedon", "Sweet Unrest", "Mideast" y "Mice on Ice". Temas antiguos que sonaban con la misma intensidad con las nuevas componentes. La complicidad de Estela con su mellizo en la base rítmica, Santi, así como la conexión entre Alex, Salva y Leah es tan obvia como resultona. Para Leah debió de ser un momento muy especial tocar el irresistible solo que interpretaba antaño Pablo Riñón, en uno de los momentos más mágicos del repertorio de la banda: el sólo de "Sweet Unrest".


    Para finalizar atacaron el primer tema del disco presentado. "Silver Fox" es una de las mejores canciones de "Once I was a tiger", por ello se nos presenta en primer lugar, pero, en uno de esos giros a los que nos tiene acostumbrados la banda, la desarrollaron como un tema largo, con un deambular entre lo onírico y lo psicodélico que nos hizo disfrutar aún más si cabe, demorando el ya anunciado final. Lo único que puedo añadir es que, sinceramente, no se pierdan este disco. Y de igual manera, no se pierdan sus directos.

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