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    viernes, abril 24, 2015

    Directos al infierno con CRUDO PIMENTO (Polaroid Club) Granada. 23/04/2015


    Llegamos al cruce de caminos. Cogemos la primera bifurcación a la derecha. Al fondo, esperamos escuchar el blues rasgado de Robert Jhonson pero no. Aguzamos la vista y el oído y nos sorprende, con un puñetazo en la boca, Juanito Valderrama y los primeros acordes de “La hija de Juan Simón”. Después, la noche dará blues para rato pero comenzar así, a pulmón pelado, te predispone para cruzar el último umbral del infierno acompañado de una cigar box distorsionada, cargada de fuzz y de mala ostia.

    Crudos y directos, impactantes, originales. Se nos quedan cortos los adjetivos para describir a una pareja en la que monta un show a partir de los instrumentos más insólitos y que, incluso cuando tocan instrumentos “normales” lo hace de forma original. ¿O es que habéis visto antes tocar el bajo, a modo de violoncelo, con una baqueta?

    Así son Crudo Pimento, un grupo que bajo el sello “Miel de moscas” está dejándose ver por los escenarios con despliegue de rock’n’blues experimental y descabellado. Áridos pero potentes. Autosuficientes. Con capacidad para sorprender a base de una experimentación que va más allá de los propios sonidos y se traslada a los instrumentos, a las actitudes y a los resultados.

    Sin complejos, Raúl Frutos e Inma Gómez se reparten, cambian e intercambian instrumentos de cuerda y percusión. No se encorsetan, evolucionan con un descompás estudiado y bien utilizado, a lo largo de temas que hacen guiños a grandes guitarristas y bluesman de todos los tiempos y que te hacen creer que van a tocar algo que lejanamente se parece a algo que alguna vez creíste conocer pero lo retuercen y le dan forma hasta hacerlo otra cosa distinta.

    Lástima que, ayer, en Polaroid Club, no nos diésemos cita nada más que los “frikies” de siempre, los que intentamos apostar por lo nuevo y escuchar lo diferente porque, viendo ayer la sala, resultará increíble contar que yo misma haya visto actuar ante cuatro gatos mal contados a grupos que hoy por hoy cierran dos fechas consecutivas en una sala con todo vendido en ambos días. Cosas y misterios de esta ciudad tan cerrada en la que nos tienen que reconocer fuera de aquí para aceptar como válidas propuestas que ya han triunfado fuera.

    En el caso de Crudo Pimento, aunque pueda sonar ya tópico, no hay etiquetas con capacidad para definir a un dúo musical que se mueve entre en black metal, la cumbia, el blues, el rock, el flamenco y la copla. Con un cantante de pulmones de acero y ágiles dedos que sacan música hasta del palo de una escoba y una bajista-percusionista que pone el punto terrenal a un espectáculo endiablado y neblinoso. Donde una camisa hawaiana se sobrepone a una camiseta de Burzum y un ukelele electrificado puede sonar mejor que una Fender Jaguar y los ágiles pies de Raúl Frutos juegan con los pedales de bombo para crear un efecto inimaginable.

    Presentaban “Fania Helvete” pero no se olvidaron de los “hits” contenidos en su álbum homónimo. No se bailó (los de Burgos bailan más y gritan mejor), quizás porque encajar la boca dentro de la mandíbula resultó incompatible con un movimiento más fluido entre los que nos acercamos a la sala o quizás porque no éramos suficientes para vencer ese reparo natural a destacar entre la masa del público, aunque ganas, no faltaron, puedo asegurarlo.

    Como sois muchos lo que os lo habéis perdido, sólo decir que lo lleváis crudo. Crudo para pasar a ese atractivo lado del infierno, justo antes de llegar a los pantanos habitados por otros grupos equiparables en originalidad musical. Justo en el cruce de caminos en el que Juanito Valderrama dejó su sombrero. 

    Crónica: María Villa
    Fotos: PerseFone 

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