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    miércoles, junio 17, 2015

    CANCIONACAS: "Abril 74", Lluís Llach (1975)

    Esta noche la llevo esperando mucho tiempo. En el Teatro Olympia de Valencia va a tener lugar el que espero que sea uno de los conciertos del año. Silvia Pérez Cruz y Raúl "Refree" Fernández darán uno de los esperadísimos recitales que en presentación de "Granada", su magnífico disco conjunto editado el año pasado, van a tener lugar en nuestro país esta primavera. En ese trabajo, han sabido combinar sabiduría, sentimiento, arte y virtuosismo con una más que acertada elección de las canciones a recrear. La primera de todas las incluidas, es este "Abril 74", del músico catalán por antonomasia, Lluis Llach

    Pieza final en su disco fundamental, "Viatge a Itaca" (Movieplay, 1975), que puede considerarse como una de las mayores obras maestras de la música de nuestro país, es un bello canto de amor de un autor pletórico y enfervorizado por los tiempos que corrían entonces, de cambios y revoluciones. La historia del combatiente que teme no volver a ver a su amor es un claro homenaje a la revolución de los claveles (revoluçâo dos cravos), que tuvo lugar en Portugal en esa primavera del 74 gracias a la revuelta de algunos capitanes de las fuerzas armadas que hizo derrumbarse el régimen dictatorial de Salazar (ya véis, deberíamos aprender algunas cosas de nuestros vecinos). 

    Como tantos otros, Llach compone una oda a la hazaña, pero al contrario que los demás, no cae en la demagogia fácil ni en la épica cansina. "Abril 74" es ante todo una canción de amor, con referencias veladas a base de alegorías ("un ram de flors vermelles", "les primaveres lliures"...) a los hechos del aquél 24 de abril en que un país que, al igual que el nuestro, fue condenado a una larga esclavitud, respiró finalmente en libertad. A la hora de publicar la canción en España nuestro verdugo particular, Francisco Franco Bahamonde, seguía aun vivo y firmando sentencias de muerte, lo cual obligó a tapar en la canción referencias más claras para sortear la censura y creo, sinceramente, que como en otros muchos casos, eso beneficia el resultado. Porque sí, se trata de un homenaje a un hecho concreto, pero su generalidad a la hora de decir las cosas podría servir para muchas otras situaciones, o incluso funcionar como simple canción de amor. Y en esa categoría, amigos, hablamos de una de las más bellas de su autor, y eso que tiene unas cuantas de belleza casi inhumana. 

    Esta noche podremos disfrutar de una interpretación que hace honor a la original, si es que no la mejora. La intensidad de la lectura de Silvia y Raúl hará que aquella primavera libre de hace 41 años vuelva a resplandecer. Y se me antoja de lo más necesario: aquí al fin y al cabo también se respiran vientos de cambio



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