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    jueves, julio 23, 2015

    "Amy" (Asif Kapadia, 2015)


    El 23 de julio de 2011 Amy Winehouse decía adiós entre polémicas, alcohol y música. 4 años después Asif Kapadia firma un documental sobre una vida sobreexpuesta a la industria musical

    Cinta indispensable para acercarse a la imagen de Amy Winehouse, para intentar tener una visión de las relaciones que tuvo a nivel persona, profesional, emocional... Una mujer que no supo dirigir las riendas ni de su carrera ni de su vida y que acabó estrellándose en esa colisión inminente que desde los medios se anunciaba con sorna. En el aniversario de su muerte parecen que los ecos de ese soul clásico de querencia Holiday, Vaughan, Smith y cadencia dramática. Amy Winehouse no lo escondía: los temas que componían eran sus propias experiencias embellecidas por melodías viscerales que no eran más que globos sonda. Los excesos de sus canciones, las áridas letras, los reproches entre versos, el alcohol y el sexo narrados... eso era Winehouse dentro y fuera del escenario.  Porque el personaje no supo desvincularse de la persona, porque la persona no quiso desvincularse del personaje.

    Si lo que se espera de las más de dos horas de metraje es una entrega al sensacionalismo, a lo evidente, a la carnaza, mejor será mirar hacia otro lado. Asif Kapadia, director de esta cinta, se sitúa en un lugar nada cómodo: el de introducirse en una historia, la de Amy Winehouse, que todos hemos visto, que todos hemos criticado y de la que todos, en alguna ocasión, nos hemos mofado. Kapadia no aporta más que el discurso bien hilado de la incomodidad, de la sima de la que la londinense no pudo o supo salir. No hay un único narrador, no hay una primera persona que dirija la mirada al espectador, sino los múltiples prismas que proyectan la imagen dicroica de uno de los iconos más importantes de los últimos años. Y también, no lo olvidemos, de un genio cuando se trataba de música, de composición, de voz, de sentimiento. 

    Con una realización tosca y sin recursos estilísticos. Lo que prima en esta cinta es la historia. La misma historia que pudo contarse de Billy Holiday por ejemplo, pero que en esta época viene prácticamente relatada a través de las miles de imágenes registradas: entrevistas en prensa, en televisión, en radio... Sesiones fotográficas para mil y una revista... grabaciones de conciertos, de acústicos... Un viaje infernal documentado en el que la carnaza, como sustento de la prensa sensacionalista, era esencial. Asif Kapadia ha sabido dirigir todo ese material (gran parte del metraje ya está presente en relatos como "Amy Winehouse: I told you I was trouble") sin darle importancia o presencia a las voces que relatan parte de la historia. En ningún momento aparecen ex-profeso y en imagen las entrevistas grabadas para el trabajo. Ni Blake Fielder-Civil, ni Mitchell Winehouse, ni sus amigos cercanos... Es de agradecer que este recorrido se haga solo a través de las imágenes que quedaron de la cantante.

    Duro, crudo y salpicando acusaciones veladas hacia todo el mundo pero sin perder el norte. De ahí que Mitchell, el padre, no esté nada contento con el trabajo de Kapadia. No es para menos. La imagen que de él aparece lleva a los extremos del esperpento el exprimir a la gallina de los huevos de oro hasta que acaba estallando. Nada más lejos. Espeluznantes algunos episodios que precisamente nada tienen que ver con las drogas y sí con la gente que la rodeaba. Su padre, su (entonces) marido, la propia compañía (no olvidemos que Amy consiguió un contrato de un cuarto de millón antes de grabar "Frank", siendo una completa desconocida)... No se apunta a nadie en concreto: cada espectador puede decidir hacia dónde dirigir la responsabilidad, si es que cree que la hay.

    Polémica por lo directa que era. Incluso Lily Allen dijo que ella "solo insultaba y hablaba mal". Y viniendo de la hija de Keith Allen, queda hasta ridículo. Pero así era. Sin pelos en la lengua, decía lo que sentía. De igual forma que nunca se vio como una artista, sino como una cantante. Como esa cantante de jazz que prefiere dejarse el alma en espacios pequeños, ante un público entregado a su universo emocional. 

    Importante y parece que imposible de deshacerse de él, el papel de la prensa y de los tabloides ingleses. Un asedio constante a la vida personal de alguien que solo quería cantar, que ni tan solo quería hacerlo ante un público masivo como el de Glastonbury. El debate del papel de la prensa en este caso no dista mucho de otros: recordamos todos la muerte de Lady Di y la posterior reprimenda a los medios. En 2009 la prensa sensacionalista, la "seria", la prensa gratuita londinense... rellenaban sus páginas con las idas y venidas de Winehouse. Su hermano Alex Winehouse era entrevistado en diversos programas y talk shows ingleses (curioso comprobar que él no aparece en el documental; solo se le ve en una imagen celebrando el Grammy que se llevó su hermana) y los programas de humor hacían bromas al respecto de las adicciones de Amy. Pero no solo medios de comunicación que la asediaban: el público se acostumbró a alentar el consumo de la cantante y a vitorearle cada vez que se tambaleaba sobre el escenario, cuando bebía de su copa en directo o cuando (supuestamente) consumía algún tipo de sustancia frente al micro. Todos los factores que participan directa o indirectamente en la industria musical fueron los responsables de exterminar el producto Winehouse.

    Parece que estos "mártires" de la música fueron marcados en su infancia por episodios familiares, por cuestiones a las que no supieron sobreponerse. Lo vimos en el documental de Kurt Cobain (podéis recordar la reseña aquí mismo), pero también en otros tantos casos de genios frágiles entregados a ese deja vù psicotrópico cargado de drogas. Vías de escape a existencias amargas en las que es casi imposible encontrar su rumbo. El caso de Amy Winehouse es otro caso más o quizás se busca siempre ese punto melodramático familiar para causar más impacto. Sea como sea, ellos, ella en este caso, también han sido responsables de sus propios finales. Curiosamente, y si nos ceñimos al relato de Kapadia, fueron los hombres que la rodeaban la que la sobreexpusieron conscientemente, los que la obligaron a que acabara no queriendo cantar sobre el escenario. 

    La cinta no se centra tanto en lo musical. Somero repaso por su corta trayectoria (dos álbumes en vida, el dueto con Tony Bennett...) y pocas sorpresas si hay alguno que esperara algún tema inédito, alguna grabación escondida. Verla cantar en el estudio de grabación el "Back to Black" junto a Mark Ronson (su productor) sigue erizando las emociones en segundos. Y es que lo que musicalmente emanaba la Winehouse cuando cantaba excedía cualquier parámetro aprendido en la escuela de música. Todos los excesos, todas las lágrimas vertidas y el rimel corrido no afectaban a una voz cargada cuerpo y de historia. Como si fuera la reencarnación de alguna de las divas del soul y del jazz de los años 40-50. Muy lejos de la música actual del momento (ella misma lo reconocía, que no había nada que le gustara, todo lo contemporáneo que escuchaba era "mierda"), pero conectando con esa (bendita) anacronía musical. 

    Hace 4 años publicábamos nuestro pequeño y personal homenaje a la londinense, cargado de fanatismo y lejos de la objetividad (lo recordaréis en este link). En  este tiempo no ha habido Adelle o Duffy que haya conseguido llenar el hueco musical que Amy conquistó en su corta trayectoria; tampoco es un espacio que nadie deba ocupar, pero sí que da una imagen muy clara de la impronta que Winehouse ha dejado en la historia de la música popular del nuevo siglo. Llenó sus shows, decepcionó y se ganó la ovación a partes iguales... Y más allá del mito, de la tragedia de su propia vida, nos quedará su música y (por suerte) y el legado de sus directos. No podemos más que acabar esta reseña con el concierto de Glastonbury en 2007: sobre el escenario y con los dejes de esa mujer de 65 años que pudo haber vivido todo lo que la londinense vivió en solo 27. ¿Maldiciones? Que cada uno decida...

    Amy Winehouse: Glastonbury 2007

    Más info:
    http://www.amywinehouse.com/

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