• Breves

    lunes, julio 20, 2015

    Entrevista a Coppermine: "No tener en cuenta a la cultura es una negligencia que pasará factura"

    Escuchar la música de Coppermine es como poner la tele para acompañar las cervezas que sueles ingerir en el aperitivo y toparte con el enésimo pase de ‘El bueno, el feo y el malo’ y el entrecejo fruncido de Clint Eastwood en su eterna mueca de disgusto. Sin embargo, a los parajes inhóspitos de la pantalla se contraponen sonidos húmedos pese a su aridez, cálidos pese a su distanciamiento y comprometidos pese a su liviandad. Lo que estos onubenses pretenden no es otra cosa que dejarse llevar, vivir las canciones como una razón para vivir y pasear sus polvorientas indumentarias sonoras entre tribus de forasteros más o menos dispuestas a escucharlas. Félix Coppermine, el hombre del suspiro profundo en la voz, el sobrino andaluz de Johnny Cash, se enfrenta a nuestras ráfagas con balas de sobra en su nutrida canana. Y sale victorioso del hipotético duelo.

    ¿Tiene mucho que ver el paraje de las minas de Riotinto con ese otro, suponemos que más salvaje, de las llanuras americanas al que transporta parte de vuestro sonido?

    Tiene que ver en la dureza de la tierra y en la aridez. Tiene que ver como tierra asolada y maltratada de gente con fuerte carácter que sigue peleando por ella y resistiendo en un terreno hostil. Tiene que ver en lo fronterizo. Los colores del paisaje y sociales son únicos en el mundo.

    ¿De dónde sale tanta inspiración folk? No es un género al que la tradición del pop español se sienta demasiado cercana.

    Son las referencias musicales que escuchamos, nunca fuimos muy “pop”. Ha salido con naturalidad el género, entiendo que tiene que ver con lo circunstancial en lo personal, el entorno en el que habitas y la manera de relacionarte.

    Os descubrimos en el pasado festival Monkey Week, y érais una de nuestras apuestas más firmes para ganar el Desencaja, el concurso de bandas que os puso por fin en el lugar merecido. ¿Ayudó dicho reconocimiento?

    Claro, siempre ayuda el reconocimiento a nivel de promoción y anímico. No es fácil llegar a un público que no tienes cerca y el Desencaja nos ha dado difusión y una gira por Andalucía que de otra manera hubiera sido imposible. Fue un concierto muy especial el de la final del certamen en Monkey Week y la recompensa de ganarlo entre tantas bandas tan grandes es muy gratificante.

    A bote pronto se me ocurren algunas bandas con las que establecer ciertos paralelismos, y no estoy comparando. Stay, Smile, The Milkyway Express o Arizona Baby, por citar alguna con más presencia inmediata. ¿Qué os podría unir o separar de ellas?

    Son grandes bandas y es un orgullo aparecer en la misma frase que ellos. Supongo que nos une el género a grandes rasgos, el gusto por la americana, pero pienso que son estilos e intenciones muy diferentes.

    Que lo vuestro con los ambientes western es innato lo anticipa ya el título de algunas canciones, como ‘Your dirty money’.

    (Risas) Nunca lo había pensado. Pero sí, podría ser el título de una de John Ford. Aunque los títulos en los westerns suelen ser mucho mejores… Si hubiera pensado en esto antes le habría dado una vuelta al título de la canción.

    Sin embargo, yo no diría que os ceñís demasiado a unas influencias, porque dentro de ellas hay mucho trabajo, o como decís en la hoja de promo, mucha orfebrería.

    No tenemos en cuenta influencias, salen por inercia pero no pensamos en ello. Trabajamos la producción con tranquilidad y disfrutando, buscando simplificar y dejarlo lo más esencial posible, pero siempre disfrutando de jugar con los temas.

    También estuvisteis en el recopilatorio de versiones de The Church. ¿Elegísteis ‘Till the cows come home’ por alguna razón especial?

    Sinceramente, no éramos grandes conocedores de la banda, y cuando entramos en el proyecto gracias a Lunar Discos ya se habían repartido la mayoría de los temas más importantes. En ‘Till the cows come home’ vimos simplemente una melodía que podía ser divertido llevarla a funcionar en nuestro estilo. Finalmente la versión no tiene nada que ver con la original… Como tiene que ser. Y la sentimos tan nuestra que seguimos haciéndola en directo.

    Para que quien lea esta entrevista no piense que sois monotemáticos, hay que decir que Coppermine pueden sonar profundamente elegantes en cuanto a melodías. Ahí está ‘We do what we do’, por ejemplo, o la minimalista ‘Brunette’.

    Me alegra enormemente que se transmita elegancia. ‘We do what we do’ es de los primeros temas compuestos y grabados, le tenemos un cariño especial. ‘Brunette’ es algo muy personal, no tanto por la letra en sí, pero sí por como las canciones evolucionan y duelen. Esta nunca ha aparecido en directo ni creo que lo haga nunca.

    O ‘Summer love’, que tiene un tono más despreocupado.

    Tenemos días algo más animosos y es una suerte para el equilibrio.

    No eres Johnny Cash, pero te pareces tanto cantando en ‘You can know since today’…

    Ya me gustaría (risas). Pero es un honor acercarse lo más mínimo a alguien como él.

    Hay sensaciones encontradas al escuchar ‘I miss your hat’. Por un lado están los sentimientos que se cuentan en sus canciones y por otro la sensación de que la intención es divertirse, bailar y celebrar cualquier pequeña victoria cotidiana con los amigos en el bar.

    Supongo que es un reflejo natural de quienes somos y cómo vivimos, y me gusta esa lectura. Sufrimos demasiado y es necesario celebrar las pequeñas victorias para que no te invada la tristeza. Hay que descomprimir el pecho y darle alegría para que todo funcione.

    ¿Hay posibilidades de exportar la música de Coppermine, o al menos de intentar entrar en otros mercados?

    No sé si tendremos esa posibilidad… Ni si funcionaría. Pero sería un placer, por nosotros que no quede.

    En estos tiempos en que la cultura ha pasado a ser definitivamente la hermana pobre del modelo educativo, ¿es más necesario que nunca aferrarse a la música?

    Para nosotros es fundamental, es nuestro día a día y de ella depende hasta nuestro estado de ánimo. Es una válvula de escape, un placer, alimenta y oxigena… Creo que siempre es necesario aferrarse a la cultura porque es fundamental para el crecimiento sano de la sociedad y para su evolución. No tener esto en cuenta es una negligencia que pasará factura. Por suerte, la cultura seguirá buscando la manera de crecer como las raíces, aunque no se le facilite el camino.

               

    Escucha 'I miss your hat' aquí.

    Más info:
    https://es-es.facebook.com/Coppermineband
    http://ultimahoraorpheo.blogspot.com.es/2015/06/novedades-lunar-discos-hidalgo-y.html
    https://twitter.com/coppermineband

    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    ¡Comparte tu opinión!

    Esperamos tu comentario

    Agenda

    Reviews

    Breves