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    domingo, agosto 02, 2015

    Arenal Sound - Playa del Arenal. Burriana, 1.8.15

    Festival Arenal Sound - Playa del Arenal. Burriana, 1.8.15.


    Finalmente pudimos dejarnos las barcas en casa. Tras leer y ver, que no sufrir, las durísimas inclemencias meteorológicas a las que tuvieron que enfrentarse tanto los incautos sounders como la aún menos previsora organización, nuestro viaje a la habitual plaza castellonense pasaba a engrosar la carpeta de dudosos deberes veraniegos. Afortunadamente, llegamos a tiempo (y muy bueno, por cierto) para ponernos a salvo de la previa furia eléctrica que asoló los cielos de la región y pasar un agradable fin de semana escuchando, y esto es un decir cuando se trata de digerir el “peculiar” sonido al que los escenarios del Arenal Sound nos tienen acostumbrados año tras año, a algunas de las bandas que se convierten en cómicos de la legua en estas fechas. Supongo que la mayoría no podrán disfrutar ni de la playa, ni del sol, ni de todas esas cosas tan tópicas de las que todos tenemos que disfrutar, queramos o no, solo porque estamos en agosto y nos debe inundar el tradicional y temido espíritu vacacional. 

    No hablo solo de los músicos, agobiados normalmente por el límite de tiempo que se les concede en estas actuaciones y por la imposibilidad natural de que la cosa llegue a transmitir la sustancia que en otro entorno y circunstancia debería. La resignación y la capacidad de adaptación son conceptos a los que aferrarse si te dedicas a hacer canciones y quieres presentarlas en público durante poco más de una hora a una audiencia con la cabeza más puesta (y no queremos darle al término el doble sentido que todos tenemos en mente) en el siguiente trago o la próxima pose para instagram que en lo que está sucediendo realmente en los escenarios que los rodean. Por no darse cuenta, algunos hasta confunden nombres de grupos, horarios (algo relativamente fácil, teniendo en cuenta los también tradicionales retrasos y cambios de última hora) y, en general, lugares donde montarse la fiesta.

    Para no hacer sangre con los damnificados por la tempestad, puesto que en el momento de redactar esta crónica algunos están regresando a casa antes de lo previsto y otros aún no saben exactamente dónde han sido reubicados para los dos últimos días de festival, ni con los responsables de comunicación del evento que, otra vez, demostraron una singular capacidad para (des)informar a quienes mantienen en parte su puesto de trabajo, nos ceñiremos a lo nuestro, porque nosotros, o al menos eso intentamos, acostumbramos a hablar solo sobre lo que nos interesa, o mejor dicho, sobre lo que hemos venido a hacer. La música, huelga decirlo a estas alturas, es siempre lo de menos en estos casos, reducida a excusa banal y telón de fondo para excederse en menesteres lisérgicos y dejar correr el alcohol por las venas sin que nadie pueda poner la menor pega, que para eso el personal ha pasado religiosamente por caja. Si tú estás “trabajando”, y espero que se entiendan aquí las comillas, es tu problema. Que te guste tanto la música y quieras escucharla en las mejores condiciones, también. Haber elegido cara.

    Y ahora pensarán muchos: "¿Y a qué viene tanta queja, si sois reincidentes y acudís siempre que podéis, es que sois masocas o simplemente os gusta criticar a todo bicho viviente?” Reflexiones lúcidas donde las haya, y respuesta tan obvia como exacta: Alguien tiene que contarlo. Esta vez, y para ahorrar espacio y tiempo al ocioso lector, reduciremos lo vivido y escuchado a una serie de puntos lo más escuetos posible y espero que lo suficientemente útiles como guía del quinto día de música y vicio en el Arenal Sound, primero tras la tregua climática y jornada inaugural para este cronista. Cojamos al toro por los cuernos y tirémonos a la piscina (obsérvese el ingenioso juego de metáforas, todo es estar inspirado):

    1. Apenas dan las siete de la tarde. Ni cincuenta personas, la mayoría deambulando por el centro del recinto y apuntándose a lo primero que les llama la atención, se acercan al escenario para reconocer a unos Hola A Todo El Mundo que, tímidos como son ellos y con las cabelleras mucho más cortas que la última vez que los vimos aquí mismo, ensayan más que tocan algunas de las canciones que acaban de grabar y que esperan publicar oficialmente en breve. Será la continuación de aquel buen trabajo titulado ‘Ultraviolet catastrophe’ que tan buenas sensaciones nos dejó, y se nota que los madrileños no han abandonado el trabajo entre psicodélico y folkie que los ha llevado por el buen camino hasta ahora. Un intento digno y sin apenas repercusión en el cartel del sábado. Adiós A Unos Cuantos.

    2. Sigo sin entender por qué a una banda que anda celebrando sus veinte años de existencia, que acaba de publicar un disco recopilatorio a tal efecto y que simboliza la hegemonía del pop independiente en España durante la última década se la relega al segundo escenario (hablo de la del punto tres) y a otra que, salvando su primer y falsamente esperanzador disco, solo ha grabado medianías y ha decidido entregarse a himnos festivaleros y al socorrido rock sintético de bajas calorías, se le conceda el espacio principal sin mayores planteamientos. Claro, pensándolo bien, sí que lo entiendo: con ‘Montaña rusa’, su hasta ahora último álbum, han alcanzado el cenit de popularidad que buscaban, que no de creatividad. Nuevamente, ‘2502’, ‘Lobotomizados’, combinados con los pelotazos que supusieron ‘Psicopático’ o ‘Muérdeme’, y la aseada presencia de Sean Frutos como líder de grupo y groupies, se lo ponen muy fácil para arrasar con muy poco material verdaderamente inflamable. Además, Second cerraron gira oficial hace unos meses, y se toman estas citas estivales como un estímulo para corroborar que su estrella aún no se ha apagado. Nada nuevo bajo el sol. 

    3. El grupo citado en el punto dos es La Habitación Roja. Tienen experiencia, personalidad y canciones, eso que les falta a muchos de los que les preceden y suceden por los escenarios de dios. Su set list de urgencia para casos como este se nutre de los necesarios rescates (la ocasión obliga) de pequeños clásicos pertenecientes a su colección de enormes temas. ‘Mi habitación’ suena hoy con mucho más brillo y prestancia que hace casi dos décadas; ‘La edad de oro’ es otro hit de manual que nunca debe dejar de sonar en sus conciertos; ‘Un día perfecto’ podría hacernos recordar tiempos mejores, pero no, porque para eso está la más explícita ‘Voy a hacerte recordar’ y la no menos obvia ‘El eje del mal’. Hasta ‘Taxi a Venus’, el tema inédito con el que aumentan su mitología, suena a esplendoroso futuro. Tienen discos irregulares como ‘Universal’ y otros parcialmente rescatables como ‘Fue eléctrico’, pero cuando tocan con tanta credibilidad ‘Siberia’, ‘Indestructibles’, ‘La segunda oportunidad’ y ‘Ayer’ acabas rindiéndote a la evidencia. Ya casi no le das importancia a algunas de las nuevas y cuando atacan ‘Si tú te vas’, tan delicada en vivo como enlatada, y ‘La moneda en el aire’ ya sabes que hagan lo que hagan y digan lo que digan, acabarás perdonándolos. Incluso el que a Jorge Martí le salga la vena de showman y termine subiendo a sus dos hijas al escenario para que participen de la fiesta familiar. Mucho mimbre para tan pobres alforjas.

    4. El escenario playero, no el de la piscina, de cuyo nombre ni quiero acordarme, siempre ha sido tradicionalmente el de las bandas “mestizas” del Arenal Sound. Allí nos gusta acercarnos por si suena la flauta con alguna de ellas, casi todas educadas por el mínimo común denominador de la verbena, la mezcla descarada y caprichosa de géneros limítrofes con la música étnica, y la juerga consciente como filosofía de vida. Pasan tantos y tan inofensivos combos por aquí que es difícil discernir algo de enjundia en alguno de ellos. La Señora Tomasa, sin embargo, y dentro de su limitado campo de acción, demuestran que sus líneas maestras vienen trazadas desde Cuba y el Caribe, más que desde cualquier lugar del mundo donde se baile pogo y ska sin más complicaciones que las de divertirse y divertir. Si a las canciones de su ‘Corazón, bombo y son’ las despojaran de tanto artificio podrían funcionar como grupo pop de cierta solvencia y originalidad, arrebatando oropel en estas fechas a gente más experimentada como nuestros paisanos de Aslándticos, que siguen confundiendo buena voluntad y ganas de pasárselo bien con música de largo recorrido y poso profundo. Y eso es una contradicción con los años de carretera que llevan a la espalda, coronados con el reciente ‘Vivos’ en el que repasan los grandes ¿éxitos? que ahora traen a la costa levantina. Quiero y no puedo. 

    5. Lo de Dorian también se antoja inexplicable por momentos. Suenan muy bien (para lo bien que se puede sonar aquí) en directo, se lo curran cada vez más y van logrando una especie de ínfula de grupo de culto, como si entenderlos y disfrutarlos ya no esté tan mal visto como al principio de su carrera. Hay que explicar que para conmemorar su primera década de existencia han regrabado algunos de sus mejores momentos bajo el epígrafe de “acústico”, como está mandado, aunque en su caso eso no se ajusta del todo a la realidad. Se presentan en escena con una sección de cuerdas francamente maja, haciendo de ‘Los amigos que perdí’ una canción nueva y mucho más apreciable; su obsesión por la pulcritud los hace vestir de uniforme, o de etiqueta más bien, y su conjunción de teclados, guitarras puntuales y ambiente de pop banal pero tremendamente bien ejecutado llega a conectar con los no conversos, ayudado por el gran maestro de ceremonias en que se ha convertido Marc y las buenas hechuras de ‘Arrecife’, ‘Arde sobre mojado’, ‘A cualquier otra parte’ y sobre todo una ‘Tormenta de arena’ imprescindible para dejarlo todo bien atado. Tienen la lección muy bien aprendida y prometen seguir estudiando. Hay mucha más cera que la que arde. 

    6. El capítulo internacional, por lo que a nuestro interés se refiere, lo protagonizan dos bandas británicas que no hacen brit pop, o eso dicen. Los primeros, unos desubicados Citizens! cuyo mayor mérito estriba en camuflar canciones hechas para el baile en una armadura de rock moderno. Un disfraz que les dura apenas unos minutos, los justos para que quien no los conozca los desenmascare sin gran esfuerzo y se entregue a la intrascendencia de su propuesta. Los londinenses, con el eslogan ‘European soul’ como mensaje de armonía colectiva, explotan su arsenal con petardazos titulados ‘Trouble’, ‘Reptile’, ‘I remember’, ‘Have I met you?’ y ‘Only mine’, con los que parecen pasárselo en grande y trabajarse una estética festiva que, reconozcámoslo, les hace mucho más atractivos. Pareciera que lo suyo fuese la traca final de la noche, pero no, aún tendrían que sucederles sus compatriotas The Kooks, teóricos cabeza de cartel de un festival que este año no tiene nada de eso, que se dedicaron a hacer lo que saben: Hacer del pop británico de los noventa algo más digerible para las nuevas generaciones. Luke Pritchard, menos carismático de lo habitual, sacó a pasear su material ‘Around the town’ y puso a corear el famoso ‘Ooh la’ como si todo careciese de importancia. Cuando nadie te lo impide y la fiesta se aproxima a su fin, es fácil dar los últimos pespuntes de felicidad con antiguos éxitos (donde lo fuera) como ‘She moves in her own way’ e intercalarlos con oasis acústicos para recordar que aquello, después de todo, no es más que un concierto de rock. No importa el qué, sino el cómo.

    A tan solo una jornada para echar el cierre a la presente edición del Arenal Sound, y dejando atrás el pésimo balance meteorológico, hay dos cosas (igual en la siguiente crónica el número aumenta) plenamente constatables a poco que rasques: Esto, por mucho que se empeñen, no es el FIB, ni a nivel logístico ni musical, y o mucho cambia la filosofía de patrocinadores, ayuntamiento y organización, o el grueso de fieles a los que interesa algo más que el eterno botellón dentro y fuera del recinto acabaremos por morir de aburrimiento. O eso, o que Noel GallagherPublic EnemyPortisheadBlur Los Planetas se desplacen unos kilómetros al sur del litoral levantino. No es por meter el dedo en la llaga ni por hablar con desconocimiento de causa, que seguramente será eso, solo estoy generalizando y deberían tomárselo como consejo y no como ataque. De momento resistimos, que no es poco.


    SECOND 










    HOLA A TODO EL MUNDO










    LA HABITACIÓN ROJA

















    LA SEÑORA TOMASA








    ASLÁNDTICOS










    DORIAN










    Texto: JJ Stone
    Fotografías: Raisa McCartney




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