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    lunes, agosto 17, 2015

    "CrawFish" – Toni Garrido Vidal (Cutaway Books, 2014)

    La primera novela de Toni “Gominola” esconde un exquisito playlist de aridez emocional y truculencia sonora.

    “Las canciones ayudan a comprender situaciones más o menos extrañas”. Este podría ser el leit motiv de “CrawFish”, la recopilación de textos firmados por Toni Garrido Vidal y que fue publicando entre 2009 y 2013 en “Cutaway Guitar Magazine”, donde todavía sigue ejerciendo ese vicio musico-literario. Primera referencia en la que, como no podría ser de otra forma, la música se convierte en un personaje esencial en el transcurso de la narración y abre las fronteras de lo literario a cada uno de los mundos que de forma sibilina van apareciendo a través de los versos de sus canciones. 

    Desde las primeras líneas, el olor a goma quemada nos invita a compartir ese camino, esa persecución a través de unos pasajes conocidos y reconocibles pero que no apuntan hacia ningún lugar geográfico en concreto. Una geografía bañada de aridez y de whisky, pero también de secretos y de la singular relación que los personajes guardan entre sí. John Wesley II es el coprotagonista de esta road movie de tintes negros que bien podría protagonizar alguna de las cintas de Quentin Tarantino (eso sí, de sus primeros títulos) y que nos deja momentos de desconcierto cuando consigue que el lector se identifique con él tribulación tras tribulación. 

    Un despliegue de personajes que esconden su pasado (desde el misterio de Alan Conducci a la femme fatale Lucy Bloomfield pasando por sus secuaces masculinos movidos por la sexualidad de la dominatrix) y que poco a poco van disparando verdades sobre sus propias historias. Una narración que en ocasiones flojea en cuanto a estructura pero que va cobrando forma con el tiempo, como el licor añejo, como las biografías de los protagonistas. Sombras, las de cada una de las miradas que comparten escena, que acaban transmutando en esos cangrejos de mar que se alimentan de la carroña, de los buscavidas, de la promesa de una recompensa. La venganza encarnada por John Wesley II (con todas las referencias que a este nombre se le podrían asociar, musicales-o-no) y la posibilidad de que hubiera pertenecido a la banda de Anthony Burgess junto a Alex DeLarge o El Lerdo

    Personajes esquemáticos y que solo se esbozan a base de sus acciones y a través de parte del legado que llevan a cuestas, pero que en algunos casos llevan a la exageración, como es el del personaje femenino de Lucy: de no ser más que un apoyo en algunos momentos de la historia tras su cruce con JW II pasa a dibujar sin remilgos las más peligrosas armas de seducción de la mujer. Muy lejos de la elegancia de ese concepto de femme fatale de la novela negra y bañada de estereotipos básicamente masculinos (la forma de seducir para controlar a los que la rodean, por ejemplo), quizás sea el personaje que más rechazo genera. Un juego que Toni Garrido Vidal consigue dominar: la identificación con el hombre que asesina sin pensar en sus consecuencias y el rechazo que provoca la mujer en busca del dinero, del éxito, del estatus que solamente el crimen da. 

    “CrawFish” no tiene los sólidos cimientos de una narración negra al uso y flaquea en ese punto narrativo. Sin embargo utiliza a la perfección algo que el propio autor es incapaz de dejar a un lado: la importancia emocional de la música en todas sus acepciones. Y es que, como comentábamos al inicio, el playlist que acompaña la narración en todo momento, consigue generar en el lector esas ganas, esa pulsión no mesurada, de dejarse llevar por cada uno de los temas que aparecen en el texto. Habría que indicar al inicio de la novela que el consumo de “CrawFish” se hace necesario atacándolo a través de cada uno de los temas que llenan las hojas del texto. 

    Referencias que van desde el “Two hearts two kisses” de Otis Williams & The Charms a el “Detroit Rock City” de Kiss pasando por el “Million Dollar Babies” de Alice Cooper, el “Blues Huckelberry Finn” de Jayhawks (no en vano JW II es como el bastardo de Mark Twain) o la maravillosa “Grace” de Jeff Buckley. Recomendamos el parar a cada referencia y dejarse llevar por el cariz que cada corte da a la narración, algo que hace que la novela se nos prolongue y podamos degustarla más allá de las letras, más allá de lo que queda escrito, sino también a través de lo que se destila en cada tema. 

    Pero también referencias no musicales: desde personajes como Silver Surfer a pintores como Basquiat o Albert Bierstadt; desde actores como Telly Savalas (imposible pensar en él y olvidarnos -lo sentimos por la referencia- de Jennifer Aniston), Peter Fonda y Clint Eastwood a cineastas como Roger Corman... Nombres que le escritor ha incluido de alguna forma en la narración, en boca de sus personajes y que abren ese espectro de narración a una ficción compartida y en la que todos hemos vivido aunque fuera en modo espectador o lector. 

    Muchas presencia masculina que también da paso a un pequeño puñado de mujeres que salpican este universo literario: Emmyloy Harris (y como se dice de ella, “sí, qué mujer”), Nancy Sinatra, Mary Lambert, Cherryl Ladd, Natalie Wood, Chrisse Hynde, Patricia Arquette o incluso Cher (aunque en este caso solo sea un anecdótico parecido capilar). Mujeres fuertes que han encarnado la libertad y el libertinaje de la creación sin seguir tendencias. O esas Kitty White y Patti Palladin que compartieron dúo con Elvis y Johnny Thunders respectivamente en sendas versiones del “Crawfish” que da título a esta novela. 

    Para los amantes de las historias truculentas con protagonistas más o menos conocidos, hay pinceladas de algunos capítulos más negros de la música americana: desde la muerte de Johnny Ace (que no desvelaremos si aún no la conocéis) a la de Darby Crash, Phil Ochs o Wendy O. Williams. Historias maltrechas de artistas que, de alguna forma, llaman nuestra atención y nos hace ahondar en ese amarillismo que, no podríamos negarlo, todos albergamos en nuestro interior. 

    Texto de recomendable lectura si se es capaz de ahondar en ese subtexto musical que acompaña la trama, pero también si todavía se puede creer en la magia de conocer a una desconocida en una tienda de discos y que acabe regalándonos un vinilo. Esa fantasía también está presente; fantasía que más de uno ha podido vivir en carnes y que ha hecho realidad pero que no queda exenta de ese componente mágico con el que la música siempre acaba sorprendiendo. Un libro que podéis adquirir a través de la propia web de "CrawFish".




    Elvis Presley: "Crawfish" (film "King Creole")


    Más info: 
    www.crawfish.hol.es 
    www.tonigominola.com

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