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    lunes, enero 25, 2016

    La M.O.D.A. en Sala Prince (Granada) 23/01/2016


    Son siete chicos, vienen de Burgos y nunca tienen frío porque da igual en la época del año en que les veas, su sello de identidad son las camisetas blancas de tirantes, un uniforme que les ha otorgado una imagen reconocible vayan donde vayan. Tienen además, una simpatía innata que les hace ganarse al público desde la intro con la que van colocándose sobre el escenario. Ya no les hace falta ni empezar a cantar para tomar conciencia de que a La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta del Alcohol) la gente les espera y les recibe con emoción y una entrega que les ha puesto en muy poco tiempo a la altura de las grandes bandas.

    Desde que sacaron su segundo trabajo “Primavera del invierno” (2015) grabado por Santi García y Kaki Arkarazo en “Gárate Estudios” y mezclado y masterizado por Santi García y Víctor García en “Ultramarinos Costa Brava”, han girado no sólo dentro, sino fuera de nuestras fronteras, volviendo a cosechar un gran éxito de crítica y público, como también ocurrió con su primer trabajo “¿Quién nos va a salvar?” (2013), con el que empezaron a darse a conocer.


    Aquí llegaron, otra vez, con una sonrisa de oreja a oreja, una actitud cercana y unas canciones que invitan a bailar y cantar a grito pelado, como se hacen las cosas cuando se sienten de verdad. Y de verdad, de verdad, se notaba todo el sentimiento con el que el público, que registró un lleno absoluto en la por fin inaugurada Sala Prince. Desde el primer tema, un “Nubes negras” que no pintó de negro, sino que dio las primeras pinceladas de color a una noche donde quedó claro que a estas alturas da igual el tema que toquen, nos los sabemos todos.

    A partir de ahí, los coros, cada vez más fuertes y con más ganas, cantando incluso en vasco el ya conocido estribillo de “PRMVR”, que en el disco escuchamos en la voz de Gorka Urbizu (Berri Txarrak) y que la gente se conoce al dedillo y sin dejar de cantar en ningunos de sus temas más emblemáticos, como “Miles Davis”, “Hay un fuego”, “Los lobos” o los de su primer álbum “Los hijos de Jhonny Cash”, “Amoxicilina” o “Gasoline”, la enumeración sería interminable para un concierto que se hizo demasiado corto a pesar de durar casi hora y media.


    En ese tiempo, además de apreciar que estos chicos están en plena forma, pudimos disfrutar del resultado que ha tenido la reciente remodelación de la sala, especialmente en lo que a sonido se refiere. El resultado, un sonido impresionante con el que estamos seguros van a conseguir ganarse un hueco definitivamente en el circuito musical granadino, donde escasean los buenos locales para la música en directo, muchas veces, por culpa de la cercenante burocracia local, que cierra más sitios de los que abre y persigue la música casi como actividad delictivam a pesar de que, fuera de la ciudad somos conocidos como “la ciudad de la música”.

    Pero como música sí tuvimos, de buena calidad y con una actitud que pone en su sitio a más de un grupo con muchas ínfulas con detalles tan cercanos y tan importantes para el público como el de terminar su actuación y bajar a pie de pista a firmar discos y hacerse fotos con sus fans, sin hacerse de rogar innecesariamente, premiando, como vienen haciendo desde que les conocemos, en todos los festivales en los que les hemos visto.


    Sin dejar que el éxito se les suba a la cabeza, para conseguir así no ser sólo un "grupo de moda" porque, si algo caracteriza a estos burgaleses es precisamente la sencillez con la que lo mismo hacen unas letras que se relacionan con sus seguidores. Como debería de ser siempre, aunque no siempre sea así. Enhorabuena chicos, este es el camino.

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