Valencia Beach Festival: Red Buffalo, Crudo Pimento, Betunizer, Chucho, Guadalupe Plata – Veles e Vents. Valencia 25-06-16

6/26/2016 Amalia Yusta 0 Comentarios

La sorpresa de Crudo Pimento y lo infalible de Betunizer y Chucho marcan la segunda jornada del festival en el Veles e Vents. 

Perdimos la apuesta, es así. Creíamos de forma tan certera que el segundo día del Valencia Beach Festival iba a ser el importante en cuanto a presencia de público, que parecía casi increíble ver el aforo a la mitad en conciertos como los de Betunizer o Guadalupe Plata. Los Buzzcocks han sido (de momento y a falta de una jornada más, la del domingo) los reyes de esta primera edición del festival en cuanto a respuesta del respetable se refiere (podéis recordarlo en la crónica del viernes noche aquí mismo). Algo que nos deja algunas preguntas abiertas a cerca del carácter del público valenciano en eventos de este tipo (lejos de, como comentábamos ayer, los parques de atracciones plagados de fast food musical) y de lo mal que, por lo visto, debemos mentir siendo espectadores. 

Entre esas “mentiras” está la reivindicación constante de la participación local en conciertos o festivales de cariz ambicioso. Que un grupo tan sólido como los valencianos Red Buffalo abriera esta segunda jornada parecía que en general “contentaba” a los más críticos. Sin embargo, llegar a mitad de su setlist y comprobar que no más de 50 personas se dejaban llevar por sus temas, nos hace pensar en el porqué de tanta reivindicación si luego no hay una respuesta real. Mentimos muy bien o nos quejamos mejor. Lo que sea. La seriedad de Red Buffalo y su afianzada puesta en escena parecían que no eran suficientes para barrer para casa. Una seriedad marcada por las palabras mayores de sus composiciones y ese rock del que son responsables que bien podría salir de cualquier banda americana de éxito más “acá” del Atlántico o del propio setlist de los primeros Kings of Leon. Pedro Sala (bajo), Manolete Blanco (guitarra marcada por la psicodelia), Mike Fernández (guitarra con arraigo del rock de casta, slider incluido), Miguel Izquierdo (batería) y Pedro Bueno (voz, guitarra) no tienen nada que ver con los hermanos Followill, pero tampoco tienen nada que envidiarles. Sólidos y con el respaldo de la crítica y el público en cada concierto. Aquel “Sounds of Nature” que editaban hace ya demasiado tiempo, daba paso a las nuevas composiciones de una banda curtida en cada bolo. No esperábamos menos de ellos. “You will fail me”, “The trip”, “Mojave”, “Grizzly” o “Amphetamine” sonaron con ese increscendo en los conciertos que les caracteriza. La tarde asentaba de forma contundente lo que ya sabíamos: la acertada elección del cartel de esta primera edición. 

La nota disonante (y disidente) del Valencia Beach Festival llegaría con los murcianos Crudo Pimento. Sin “i” aunque muchos se empeñen en seguir añadiéndosela. Bizarros. Hipnóticos. Desconcertantes. Turbadores. De blues añejo rebajado con licor de country, reposado en barrica de folk y servido con el tropicalismo del “Me mataron el gallo”, tema con el que se despediría uno de los conciertos más interesantes y resolutivos del festival. Inclasificables de inicio a fin pero adictivos. Tanto como los que no dejaban de moverse y empatizar con “Aquí, allí, gato”. Inma Gómez y Raúl Frutos, esta vez acompañados de Paco Frutos, hermano del alma máter de este proyecto, llevan al límite la aridez del blues (ese que seguiría presente en esta segunda jornada con Guadalupe Plata) y juegan con todas las gamas y capas sonoras que construyen a base de cambio de idioma, de ritmos (incluida la cumbia) y, en definitiva, de lo que les de la gana, como en “Enoquia Dadá”. Tan impredecibles que son capaces de publicar un EP sorpresa, “Black Beach” y de incluir un cover del “Sloop John B” casi al límite del tono correcto. Una arriesgada propuesta que en directo sufrió los envites sonoros de la maratón de spinning que había en la misma zona del puerto y que el propio Raúl Frutos se encargó de señalar. Pero más allá de todo esto, el gran aliciente del día era ver a los murcianos en directo y de ver el espectáculo del que son garantes: el alucinar con los instrumentos que utilizan en directo. Desde las cuñas con las cuales amplificar el sonido de los zapatos a guitarra y bajo mutilados. Inma Gómez tocando un bajo mutilado de una sola cuerda y Raúl Frutos tocando la caja y el tom a la vez que la guitarra (eso sí, de 3 cuerdas). La incógnita de cómo lo harían se iba desvelando a medida que se iban desarrollando sus canciones, independientemente de que el público no supiera exactamente cuándo acababa una canción para aplaudirles. Y por cierto, “…¿qué saben ustedes de las experiencias genéticas que los llamados extraterrestres están haciendo con miles de mujeres en el mundo…?”

Las cuerdas despuntadas de ese “Enoquia Dadá” que trajeron al Valencia Beach Festival bien podrían cuadrar con los siguientes protagonistas, Betunizer. Eso sí, sin tanta voz de ultratumba. La formación fue la primera en enfrentarse al despropósito de hacer las pruebas de audio mientras las chicas de Hits with Tits pinchaban a escasos metros del escenario. La banda de José Guerrero (voz, guitarra) se ha convertido en una de las formaciones esenciales para comprender la importancia de la escena underground valenciana y sus ramificaciones en formaciones posteriores. 4 trabajos a sus espaldas y un directo de los de headbanging y de combustión instantánea con “Enciende tu lomo”, “Boogalizer” o “Gran Veta”. La efectividad del propio José Guerrero, Marcos Junquera (batería, que además repetirá el domingo en el concierto de Marc Jonson con las baquetas) y Pablo Peiró (bajo) volvía a quedar patente con su paso por el Veles e Vents. Con menos “acción” entre los presentes, nos extrañó la tranquilidad y calma entre el publico. Eso sí, volviéndolos del revés con canciones como “Camilo José Shellac”, “Silver Agers”, “Talco y bronce”, “La mili del placer”,... que se disfrutaron de una forma distinta a la que deben de estar acostumbrados a ver desde el escenario.  

La (re)vuelta de unos clásicos del indie español de los ’90 también estaría presente en esta segunda jornada del festival. Chucho con esa declaración de intenciones que abre “Los años luz”, “Esto es un error… pero no lo puedo parar…”. Error o no, el caso es que el legado del trabajo de Fernando Alfaro ha arrastrado a un par de generaciones al lado oscuro de las ansiedades remanentes en “Flores sobre el estiércol” o a las pretensiones de “Un inmenso placer”. La “Revolución” de Chucho sería la de un concierto que mantuvo a los presentes entregados, casi más a la nostalgia noventera que a los cortes del nuevo trabajo. Indiscutiblemente la lucura terminó de despuntar con “Perruzo” o “El detonador EMX” aparecen. Y ese “Magic” cargado de sustancias psicotrópicas que siempre se ha convertido en el “Tejido de Felicidad” de la formación. Remember años '90 y la añoranza de que “lo de antes era mejor, que se hacía de otra forma”. 

Lo de Pedro de Dios (guitarra, voz), Carlos Jimena (batería) y Paco Luis Martos (bajo) siempre acaba dejando sin palabras. Guadalupe Plata o los bastardos del blues más corrosivo, volvían el Veles e Vents en una neblina gris y en una instantánea en blanco y negro teñida con la iluminación roja. “…Se aproxima tormenta…” avisan en el corte que abre su último trabajo, “Guadalupe Plata 2015”. Tormenta que imaginábamos que sería la orquestada por este trío de Úbeda. Hace unos meses pasaban por la ciudad en una doble cita para presentarlo dejando tras de sí el rastro polvoriento de sus composiciones. En directo Guadalupe Plata invocan a los demonios más temerarios para echarse con ellos unos tragos. “Serpientes negras”, “Calle 24”, “Milana”, “El blues es amigo” o esa “Rata” que retumba como si se instalara en nuestra cabeza en bucle. Apoteósico cierre esta segunda jornada. 

Aún quedará una última sesión por delante, la del domingo, con Marc Jonson (12.30h), Alex Cooper (14.00h) y James Taylor Quartet (16.30), además de las sesiones de Splendini Dj. Una última cita que no conseguirá remontar esa poca respuesta del público en sus dos primeras noches. Algo que también nos hace pensar en esa urgente necesidad que tenemos de pedir a los promotores y demás agentes musicales que se programen festivales “alternativos”, distintos... pero a los que luego, sin embargo, dejamos tirados sin más. ¿Esa es la cultura de festival de la que estamos dispuestos a participar? Pero todo no serán críticas a los presentes... si hay algo que el público no se olvidó en casa en estos días fueron las ganas de arropar a los músicos en los directos. En parte porque el entorno acompañaba a permanecer cerca y no dispersarse más allá de las barras o del baño. En parte porque sorprendió que en algunos momentos guardaran “bastante” silencio (el ejemplo con Crudo Pimento es clarificador). Ojalá fuéramos todos más consecuentes con nuestros comentarios, públicos o privados. Ojalá la escena valenciana sí tuviera espacios en festivales (en este precisamente lo tenía) y sí acompañara la presencia de público en ellos. Ojalá haya vida más allá de Arenales, Artes, Lows y demás pastiches festivaleros. Ojalá hiciéramos más que hablamos. Deseos que, parece necesario hacer en las celebraciones de San Juan que todavía se esparcen por la ciudad.

Más info: 
http://www.valenciabeachfestival.com/
http://guadalupeplata.com/ 
https://www.facebook.com/motordeperro/?fref=ts 
https://betunizer.bandcamp.com/ 
https://crudopimento.bandcamp.com/ 
https://www.facebook.com/Redbuffalomusic/ 

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