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    lunes, agosto 08, 2016

    León Benavente. Festival Tendencias Salobreña. 04/08/2016


    Entraba en el Auditorio Martín Recuerda de Salobreña, con el “Sold Out” colgado en la puerta, y lo primero que pensé es que, una vez León Benavente salieran al escenario, el público iba a aguantar poco tiempo sentado en las cómodas butacas. No me equivoqué mucho. De hecho ni siquiera tuvieron que salir, la inconfundible melodía que da entrada a “Tipo D” ya levantó, en un todos a una, a todos los asistentes al concierto.

    Son ya 25 años de festival y a estas alturas, el público que suele asistir a este evento lo tiene muy claro, el Tendencias presenta, año tras año, una de las ofertas más variadas y originales de la provincia. Quizás por eso, los asistentes al auditorio no eran el público que suele verse en los conciertos de la banda. Con una media de edad más alta de lo acostumbrado, quedaba claro que es uno de los grupos que más ha calado últimamente en las distintas generaciones.


    Y así, con el público en pie, cantando y saltando de pie ante los asientos, León Benavente pasó de su Tipo D a meterse de lleno en su último trabajo “2”, un álbum que llegó tan fuerte como el primero, convenciendo desde la primera escucha. Directos a “California” y “La Ribera”, no dejaron pasar sin embargo, la oportunidad de hacer un repaso a su anterior trabajo y lo hicieron con un “Ánimo valiente” y un “Estado provisional” que llevó al público a un momento de euforia en el que cantar junto al siempre inquieto, y a veces salvaje, Abraham Boba.

    Con esa incursión no podían faltar “Las ruinas”, “Las hienas” o “El Rey Ricardo”, tras los que se tomaron un momento, del que no suelen disponer en los festivales, para explicar agradecer a todo el equipo que les acompaña y hace posible el espectáculo su gran trabajo y comentar que gracias al tiempo disponible en el concierto habían podido recuperar incluso temas que no han tocado ninguna vez en esta gira.

    Con el público volcado y agradecido, vuelta al trabajo con el que están girando actualmente con “La vida errando” y “Gloria”, dos temas que demostraron nuevamente que la gente se aprende sus canciones y está deseando soltarlas a pleno pulmón en los conciertos. Y, a pleno pulmón también, más si cabe, se acogió poco después un “Todos contra todos” que volvió a sonar con la enorme fuerza que pone esta banda en sus directos.

    A partir de ahí, alternando temas de ambos trabajos hasta llegar el momento de despedirse, aunque obviamente, una puesta en escena tan brutal y tan completa como la que llevan a cabo tiene que dejar unos cuantos cañonazos para despedirse.

    Temazos que mantuvieron al público al máximo también durante los momentos finales en un crescendo que debe mucho a la expresividad de un vocalista que sabe cómo manejar al público para que la fiesta no decaiga en ningún momento y que eligió “Habitación 615” y “Aún no ha salido el sol” como digno preámbulo de la apoteosis final.


    Apoteosis que, una vez más, nos llegó con un tema que se ha convertido en himno compartido entre la banda y sus fieles seguidores “Ser brigada” o el canto a la libertad más inmensa, la invitación al desfase, a llegar a los límites, a volcarse y sobre exponer los sentidos junto a uno de los grupos que llegó pisando fuerte y se ha mantenido en la misma línea, rozando la perfección en cada una de sus apariciones. Porque la energía ni se crea, ni se destruye, sólo se transforma en León Benavente.

    Crónica y fotos: María Villa

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