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    miércoles, septiembre 28, 2016

    Sobre ser punk, negro y llamarse MUERTE

    La banda Death es uno de los casos más curiosos de proto-punk y además, es dueña de una historia sencillamente alucinante. Visitan Valencia el jueves 29 dentro de su gira por España.


    Esta es una historia a un volumen brutal. Una historia de incomprensión, mala suerte, punk antes del punk y muerte. Pero sobre todo es una historia familiar y da comienzo en la casa de los Hackney, en Detroit. Una casa humilde, pero feliz. Los tres hermanos Hackney crecen libres e inquietos en un entorno familiar dado tanto a la música como a la espiritualidad. El mayor de ellos, David, es un tipo ingenioso y tremendamente creativo que lo mismo gasta bromas pesadas al vecindario, que inventa historias descacharrantes o coge el piano para trastear alguna melodía. Es precisamente la música la que acaba ganando su interés y usa toda su capacidad de convicción, que es mucha, para que sus hermanos le acompañen en su misión, porque lo suyo -sépanlo ya- es una misión divina.

    Tras la necesaria compra de instrumentos en una popular tienda de Detroit, los Hackney comienzan a ensayar (o más bien, a atormentar a los vecinos) en una de las habitaciones de la casa familiar. Bobby se encarga del bajo y la voz, Dannis de la batería y David de la guitarra. Pronto empiezan a desgranar un solvente funk. Corre el año 71 y es lo que se lleva, más aún en la Motorcity, cuna de Motown, pero tras un concierto de los Who al que el visionario David asiste, ve claramente que la dirección que debe tomar la banda es ésa: la de la electricidad desatada, que además lleva tiempo ganando enteros en su ciudad (Alice Cooper, MC5, Stooges, Amboy Dukes). Así pues, comienzan, sin saberlo siquiera, a cambiar la "f" de funk por una "p". 

    Obviamente, las melodías se recrudecen, la velocidad aumenta exponencialmente y las letras que David escribe conforman un extraño cocktail entre lo contestatario y lo etéreo. Todo ello unido a una pericia instrumental que cada vez es más impresionante hace que vaya siendo necesario encontrar un nombre que defina este despropósito. La muerte del progenitor de los Hackney es el suceso determinante que, en primer lugar, sume a David en la melancolía, que trata de amainar profundizando en su ya de por sí gran tendencia a la mística y lo espiritual; y en segundo lugar, fruto de esas reflexiones un buen día reúne a sus dos hermanos y les dice: "he dado con el nombre de la banda y ese nombre es Muerte (Death)".


    Ante la profunda estupefacción de sus hermanos, David sigue erre que erre con su empeño y consigue convencerles de que un nombre tan anti-comercial, a la par que casi blasfemo, teniendo en cuenta la comunidad en que crecieron, es el que deben usar como bandera. Bobby y Dannis deciden apoyar a su hermano, aunque no entienden una palabra de lo que les dice y saben que en el futuro todo esto les traerá problemas.

    Lamentablemente estaban en lo cierto, porque llegado el momento de buscar una discográfica que estuviera tan loca como para editar sus turbulencias sónicas, en un verdadero cruce de milagros, consiguen llegar hasta el mismísimo Clive Davis, capitoste nada menos que de Columbia Records. Al jefazo de todos los jefazos le encanta la fuerza de las canciones de la banda, que combinan a la perfección el rock duro blanco con el groove afroamericano y le hacen los ojos chirivitas pensando que ha localizado a unos herederos directos de Hendrix, pero claro, ese nombre... ese nombre hay que cambiarlo.

    Y ahí es cuando la suerte choca frontalmente con David. El hermano mayor de los Hackney es un hueso duro de roer y en absoluto está dispuesto a renunciar a sus ideales espirituales (había compuesto toda una imaginería esotérica en torno al nombre) para obedecer los dictados de una industria que no le entiende. El rebote que se agarran los otros dos hermanos al ver que su líder y hermano mayor no habla en absoluto en broma casi le cuesta la vida a la banda, pero prevalece el concepto que les inculcó su padre, pastor baptista: "Back up your brother". Apoya a tu hermano, siempre apoya a tu hermano...

    Los masters de las sesiones de grabación con el registro de 7 (de las 12 inicialmente previstas) de las canciones de su repertorio, siguen en poder del estudio, pero David se las compone para recuperarlas y con algo de dinero que reúnen editan un single "Politicians in my eyes/keep on knockin'" bajo el sello ficticio TryAngle Records. De las 500 copias prensadas, ni siquiera consiguen colocarlas todas y por supuesto, ninguna estación de radio se digna a dar aire a las composiciones atronadoramente salvajes del grupo Muerte. Es la derrota, es el fin.

    Complicaciones económicas de diversa índole causan que los tres hermanos vendan sus instrumentos y se muden a Vermont. Allí tienen parientes y pueden empezar una nueva vida. La música sigue tirando de ellos y al final, tras muchas discusiones, David claudica en la cuestión del nombre y accede a llamar a la banda The Fourth Movement, apelativo bajo el cual editarán dos discos de gospel-funk-rock algo desorientado, lleno de referencias religiosas y místicas, que a nadie logran convencer. Definitivamente, no están hechos para que les entiendan. Se acabó la hermandad.

    David echa de menos Detroit, pero sus hermanos han encontrado la estabilidad en Vermont. Uno se va y otros se quedan. Ya no volverán a tocar juntos, salvo en alguna reunión familiar ocasional. Bobby y Dannis acaban formando una banda de reggae, Lambsbread y David se casa, sigue componiendo material que ocasionalmente graba por su cuenta (bajo el nombre de Rough Francis) y se da al alcohol, lo cual unido a un cáncer terminal, acaba con él en el año 2000.

    Mucho antes, David había entregado a su hermano Bobby las cintas con los masters del lp que Death dejó grabado y jamás editó. "Algún día alguien vendrá a buscar esto", le dijo. Él quería que el disco se llamara "For the whole world to see", porque realmente le hubiera gustado que su mensaje llegara al gran público y tenía fe ciega en que eso algún día ocurriría. Y ahí es cuando llega el gran e inexplicable milagro.

    La era internet ha traído muchos males, pero algo bueno es la posibilidad de recuperación para la memoria histórica de tesoros desconocidos. Aquel single que la banda editó en 1977, no se sabe bien cómo, acabó en un recopilatorio de proto-punk que llegó a los oídos de unos cuantos aficionados, que impactados por la tralla inmisericorde de "Politicians in my eyes" empezaron a preguntarse quién era esa extraña banda que tocaba rock a alta velocidad con feeling negro. Querían saber si había más y, mira tú por dónde, resulta que los tres hijos de Bobby Huckney eran también aficionados al punk más transgresivo. Ninguno sabía que su padre y sus tíos habían tenido una banda llamada Death en los setenta. Los foros de internet es lo que tienen, que arden de datos a poco que haya curiosidad y así es como Bobby jr, el mayor de los hijos del bajista y vocalista de Death, descubrió, con absoluta estupefacción la identidad secreta de sus parientes cercanos, con la sorpresa, además de que existía un disco entero de la banda grabado que reposaba en una maleta en el desván de la casa familiar.

    Los ríos de tinta virtual que eso causó, cuando el chaval comenzó a colgar las canciones, no podían acabar de otro modo: Drag City, una de las más importantes discográficas indies a nivel internacional se hizo con los masters y al fin pudo ver la luz, en 2009, "For the whole world to see", el disco perdido de Death, que inmediatamente fue saludado como un verdadero clásico del punk rock, apareciendo en toda lista del género que se precie. Además, los hijos de Bobby formaron una banda, Rough Francis (llamada así en honor al apelativo que usaba para grabar en solitario su tío David), con la que empezaron a rendir tributo a la música de Death, además de hacer sus propias canciones.

    El impacto que el disco causó, evidentemente dio un giro a las vidas de Dannis y Bobby, los Death supervivientes y pasó lo que tenía que pasar, que acabaron subidos al escenario para reivindicar la música que hicieron junto a su fallecido hermano, el malogrado David. Para ello incorporaron al guitarra de su grupo de reggae (Lambsbread), Bobby, que empastó a la perfección recreando el pretérito sonido del combo y permitió que pudieran comenzar a girar incesantemente -habitualmente en compañía de la banda de sus retoños, Rough Francis- y recibir el reconocimiento y compensación económica que un día se les negó.


    Desde entonces no han cesado de tocar en festivales y han continuado sacando discos: "Spiritual, mental, physical" (Drag City, 2011), con maquetas anteriores a la época de su primer Lp y dos más con material semi-nuevo, en el caso de "III" (Drag city, 2014), con grabaciones posteriores al primer disco y "N.E.W." (TryAngle, 2015), esta vez sí, con material nuevo y auto editado. Además, sus peripecias han sido objeto de un documental, "A band called Death", dirigido por Jeff Howlett y Marc Covino en 2012. 

    Esta semana traerán su mensaje a nuestro país, en el inicio de una gira que les va a llevar por toda Europa. Las citas serán: Valencia (jueves 29, 16 Toneladas, entradas aquí ) y Madrid (viernes 30, Sala Caracol, entradas aquí. Verles al fin en directo podría suponer comprobar algo tan asombroso como que la mala suerte es efímera y la muerte, eterna. Sólo por la historia que cargan a sus espaldas, puede merecer la pena. 








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