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    miércoles, octubre 05, 2016

    Baby Shakes + The Cabots - Córdoba. Ambigú Axerquía, 1.10.16

    Un trío de chicas que asimilan con sabiduría la tradicción del punk-rock y saben cómo hacerlo divertido. Directamente desde New York City, las Baby Shakes incendian todo lo que tocan, y nunca mejor dicho.

    Así se cierra un verano. Aunque estemos en otoño y el sol siga poniéndose más tarde de lo habitual y el termómetro nos haga aún un guiño para que busquemos el entorno más fresco que tengamos a mano. El del Ambigú Axerquía, un reducto de rock and roll y buenas vibraciones que resiste en la pugna por la tradición musical de la noche cordobesa, se antoja seguro y hospitalario. Si se busca la correspondiente y necesaria dosis de punk-rock, garage y beat, se suele encontrar el cobijo ideal, por mucho que a principios de octubre los bolos sigan celebrándose sin techo bajo el que retumbar graves ni otras estridencias siempre bienvenidas, dicho sea de paso. En esta ocasión la cita era doble: en primer lugar, un breve intercambio de oídos con uno de los talentos emergentes de la escena local, para cerrar el calendario estival con un aguerrido trío neoyorquino de féminas bien educadas en la tradición sesentera y con bagaje suficiente, pese a su aún no demasiado extensa discografía, para reflejar en escena lo avezadas y entregadas que están a la causa. Lo decíamos al principio, no es mala forma de despedirse, sobre todo si tenemos en cuenta que para todos, sala y público, ello significa el comienzo de otra etapa suponemos que igual de excitante.

    The Cabots son también un trío, quizá no tan poderoso escénicamente pero estratégicamente inmerso en otras aguas igual de productivas musicalmente hablando. Dos cordobeses (Alejandro Sánchez, guitarras y voz; José Luis Cabezas, batería y coros) y un maño (Alberto Domingo, bajo) que unieron fuerzas después de pasar por varias bandas sin suerte para intentar un mínimo de repercusión que por el momento sigue negándose a sonreírles. Tienen canciones bastante aseadas con base en las más descarnadas de los Pixies, pero también algunas con trazos cercanos al pop endurecido de unos Smashing Pumpkins sin tantas aspiraciones de grandeza. Quizá si a esos temas, entre los que destacan ‘Boy toy’, ‘Nothing can touch you’ o ‘Fired’, les inyectaran el suero de la mala leche y se deshicieran de ciertos corsés podrían llegar a ser una banda francamente interesante, sin que signifiquen estas líneas que debamos olvidarlos en el limbo de los eternos quiero-y-no-puedo. La voluntad, los buenos alimentos y una cierta pegada hacen de ellos un nombre a incorporar en la lista de grupos a tener en cuenta desde ya. No olvidemos que tampoco son unos recién llegados y que a la demo publicada en 2014 han añadido ya temas suficientes para grabar un disco con el que estamos seguros disiparán cualquier duda sobre su valía. Pueden, quieren y saben.

    Algunas chicas, por no decir todas las que osan aventurarse por las procelosas carreteras del rock and roll, no solo pueden, sino que les encanta dedicarse a lo que se dedican y además tienen los conocimientos mínimos necesarios para hacerlo con plena eficiencia. Tanto fue su empeño que hasta hoy las Baby Shakes han tocado junto a leyendas del empaque de The Romantics, Paul Collins’ Beat, Barracudas o los mismísimos Black Lips. Su forma de entender la música, rápida y directa, les ha llevado a grabar varios singles fantásticos y reunir algunos de ellos en dos álbumes que no admiten réplica alguna. Si son solicitadas en media Europa y recorren los Estados Unidos cada dos por tres dejando boquiabierto a cualquier fanático no solo de los girl groups, sino del nuevo punk que mezcla los tres acordes básicos a la manera de los Ramones con una actitud potentísima y melodías vocales inspiradas en las Shangri-Las. La enorme presencia de Mary Blount, Judy Lindsay y Claudia González, sendas guitarras y bajo respectivamente (completadas en directo por la actual batería de Ryan McHale, el único aporte de testosterona en un universo sonoro regentado por el poder femenino), afina y acelera la apabullante sencillez de sus nuevos pildorazos como ‘Summer sun’, ‘All the pretty things’ o ‘Teenage cloud’, distorsiona pequeños clásicos subterráneos como el ‘Teenage kicks’ de sus admirados Undertones –otra de las bandas con las que han tenido el gustazo de girar- y provoca el trote comunal al endemoniado ritmo de ‘Come on babe’ y ‘I’ll be alright’. Otros hits que solo conocen quienes las han escuchado alguna vez son ‘Shake shake’ (el verbo más acorde con sus intenciones) y ‘Stuck on blue’, en los que el pop chicle cobra una nueva y todavía más divertida dimensión. Pero nunca se van de las ciudades que visitan sin tocar ‘Rockaway beach’ (sí, la de los Ramones, ¿alguien dudaba de que se quedarían sin homenajearlos?) y reivindicar su identidad geográfica. En efecto, todo claro y diáfano, no hay nada como saber lo que vas a escuchar y entregarte a ello sin miedo y con el mismo ánimo que quienes lo tocan.

    Después de un concierto relativamente corto pero extremadamente intenso, lo primero –y lo último- que se viene a la cabeza es un pensamiento recurrente: Quién hubiera vivido cerca del CBGB’s mientras ve pasar a Debbie Harry por la acera de enfrente… Con las Baby Shakes sonando cerca de ti, los sueños imposibles no lo parecen tanto.


    THE CABOTS






    BABY SHAKES













    Texto: JJ Stone
    Fotografías: Raisa McCartney

    Más info:
    https://www.facebook.com/babyshakesny/
    http://baby-shakes.squarespace.com/
    http://thecabots.es/

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