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    martes, noviembre 15, 2016

    Nikki Hill en Sala Tren (Granada) 13/11/2016


    Con una voz que envidiaría la mismísima Etta James y un espíritu que haría desencajarse a Elvis si se hubiese encontrado con ella, Nikki Hill llegó el domingo a Sala El Tren (Granada) para hacernos bailar y disfrutar de una noche no apta para público tranquilo. Rock ‘n’roll en estado puro, pero sin encasillar estilísticamente, porque esta bomba llegada desde Durham (Carolina del Norte) hace honores al soul, al free jazz, el góspel o el rhythm and blues con toques sureños y no se hace de menos a la hora de meterse de lleno en sonidos más propios de grupos como AC/DC.

    Con la Sala Tren a rebosar demostrando que Serpiente Negra, organizadores de todo este sarao, han dado una vez más en el clavo. Bien acompañada, como siempre, de una banda que la arropa y resalta los ritmos frenéticos de una mujer nada común. Al frente, su marido, Matt Hill, con quien demuestra una gran conexión escénica en todo momento. Un guitarra de los que te dejan expectante a base de riff precisos y muchas tablas, para hacerse con el show desde la salida de Nikki al escenario.


    Aún así, Robert Nesbit, también a la guitarra, “compite” con Matt en solos potentes, nítidos y elaborados que nos dejan a más de uno con la boca abierta. Mucha buena guitarra el domingo en el escenario y si, además, el sonido de la sala les acompaña, como fue el caso, el disfrute estaba asegurado.

    Contundente también, imprescindible en el espectáculo y con una presencia escénica demoledora, Ed Strohsahl al bajo se encarga de subrayar la base rítmica y darle fuerza a unas canciones que sólo necesitan de la incendiaria presencia de la estadounidense y su voz rasgada para levantar al público desde los primeros acordes.


    Algo más 'tranquilo', no musical, sino escénicamente, un batería con capacidad para tocar los ritmos más frenéticos sin despeinarse, literalmente. En su repertorio, un repaso a la corta pero intensa historia musical de la artista en el que se incluyeron  temas de “Here’s Nikki Hill”, por supuesto como “Ask yourself”, “Strapped to the Beat”, “Gotta find my Baby”, “Right on the Brink” o “Dont cry anymore” intercalados con los de su último trabajo “Heavy Hearts, Hard Fists”.

    Mucha fuerza, mucha densidad y una puesta en escena demoledora de principio a fin, les hizo ganarse al público que demostraron no tener ganas de abandonar el recinto incluso después de los bises. Dejaron el listón bien alto y ganas de volver a verles por nuestra ciudad.


    Antes que ellos, abriendo la noche, los españoles The Limboos calentaron ya el ambiente a base de rock’n’roll contundente, demostrando que el estilo no es territorio ajeno a nuestra tierra. Salieron con ganas ante un público que, a pesar de lo tempranero del horario (muy apropiado sin embargo al ser domingo) ya llegaron con ganas de guateque y, para comenzar la noche, nada mejor que el “Space mambo” con el que el grupo se ha abierto un hueco en el panorama musical.

    Ambos grupos, cada uno a su manera y en su estilo, con capacidad para levantar al público y hacer que incluso a pie de pista algunos asistentes demostrasen sus dotes como bailarines, lo cual, para un domingo noche, tras un intenso fin de semana conciertero, dice mucho de la calidad musical de lo que disfrutamos en Sala el Tren como colofón a unos días de vértigo musical.

    Crónica: María Villa
    Fotos: PerseFone

    Más fotos en: NIKKI HILL-SALA TREN

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