091, Maniobra Final - Palacio de los Deportes de Granada, 17-12-2016

12/29/2016 Ana Belén Pacheco 0 Comentarios



A la entrada de la cita del  Palacio de los Deportes de Granada un compañero periodista, con un marcado y nada sutil acento granaíno, preguntó a la muchacha encargada de las acreditaciones si era posible “hablar con los protagonistas”. Después de un año en la carretera y haber visto, vivido y sobre todo experimentado docenas de conciertos creo que estaba en un error, los protagonistas no estaban solamente en el escenario, estaban en las gradas y la pista de cada uno de esos conciertos. Familias enteras que se desplazaban, primeros conciertos de niños pequeños, una muchacha que se reía mientras comentaba que su gira estaba “patrocinada por Cofidis” y es que asistir engancha...que la recordaría mucho tiempo, tanto como el que tardará en pagarla y puede que un poco más… Esas historias que hacen que la Maniobra Final fuera una fiesta, un reencuentro, otra reunión con sabor a despedida pero también a juventud y buenos recuerdos .

En  la anterior reseña  mencionamos que 091 se despidieron recordándonos, por supuesto, que “La vida, qué mala es”, aunque allí, con ellos, durante ese tiempo, fue menos mala la maniobra Final tenía nuevas sorpresas en la manga.

La noche del 17 de Diciembre vibramos y apreciamos el final soñado quemando las suelas con “Fuego en mi oficina” (indescriptible y elegantísima con los coros de Jacinto y compañía) después del último bis con “como acaban los sueños” y “la vida que mala es” últimas notas para reencontrarnos y disfrutar de las canciones que volvieron al guerrear por ellas, pedirlas, esperar, y que ahora tienen ese halo eterno que las convierte en clásicas, atemporales, eternas, durante las distintas generaciones, como si el tiempo se detuviese en ese momento.

Los cambios en el repertorio han sido mínimos pero bastante efectivos. Durante casi tres horas redescubrimos todas las canciones que han sonado durante la gira, con voz quebrada como si la lluvia afectase siempre que se graba. Algunos momentos las canciones se arrastraban, alargaban y dormían, con voz bastante rasgada y siendo bastante más irregular que anteriores conciertos,  quizás por la sobrecarga emocional, esa presión del calendario para concluir la gira final, tres conciertos de ese calibre y duración en menos de una semana pues uno imagina como llegaríamos a la Maniobra Finalísima.

Musicalmente igual de contundente, Tacho llevando hasta el final los latidos en cada canción y arrancando con garra y la lógica que le caracteriza . No me puede gustar más como suenan “esperar la lluvia” y “baile de la desesperación” o "la calle del viento" quizás mis favoritas junto a “como acaban los sueños” una preciosidad con ese final donde V. Lapido destaca tanto y que podríamos escuchar miles de veces. Si tuviese que decir algo que menos me gustara quizás diría que no encontré esa  sincronización de “en la calle” tan atractiva como en el último concierto de Maracena.

 En toda la noche solo han sido excluidas “mi sombra y yo” y “debajo de las piedras”.  Nunca antes podríamos imaginar que ahora 091 y su sombra descansan en paz entre nuestro nichos de recuerdos. Además de “todo comienza a girar” (Durante algún concierto vi en youtube que incluyeron durante las fechas entre los conciertos en la Alhambra) y fue la única canción que me faltó por escuchar de la gira pues creo que duraría hasta casi al final. También faltó  “nadie encuentra lo que busca”  que está en el disco en directo.  

 Han ido incluyendo para la maniobra final “fuego en mi oficina”, “el deseo y el fuego” y la inédita “Venus” solicitada desde Logroño y presentada en la Riviera que según vimos en videos  durante gran parte de concierto sin gafas de sol. Apreciación puntual que vimos también desde Motril, demoledor concierto amplificadísimo que nos voló la cabeza durante días dando vueltas pero que a su vez tantos decibelios y sin lluvia, que parecía contenida para el anterior en la plaza de toros ante diez mil personas durante dos días. Y si en Motril fue aquella canción de "un cielo color vino", los festivales de verano también esa canción “oculta” de ese momento de quitarse las gafas fue "la noche que la luna salió tarde",  a parte aprecié una sensible sacudida de oídos en "sigue estando Dios de nuestro lado" por parte de J.I. Lapido al principio de la canción.

Empezar con Siglo XX , un petardazo contundente que seguro reventó al otro lado de las radios que aprovecharon desde la distancia el no poder asistir a la cita mítica. No es lo mismo, pero a veces, con el precio de la cultura y el amigo IVA la cosa no da más de sí, al menos fue una  excelente retransmisión de radio, como bien comunicaron que era un momento histórico para el rock/pop. No  ocurre a muchos grupos de rock comenzar con un hit imprescindible de esos que , de popularizarse en su tiempo, habrían vaciado los festivales tras sonar porque era lo que la gente quería escuchar de ellos, pero esta vez ni un alma salió por la puerta hasta el final. También recuperaron para el nuevo último concierto “cementerio de automóviles” ya que desde la Joy Slava nunca pude disfrutarla posteriormente durante el verano.  “Otros como yo” que siempre me gusta lo de mencionar que fue el hit más radioformulero de la época (alguna vez desde cadena Dial escuché “un hombre con suerte” por si sirve de algo para futuras ocasiones) no digo nada como quedó la voz pero me hizo mucha gracia. En aquel concierto que se grabó en doble vinilo/CD/DVD excluyeron “el baile de la desesperación”, “debajo de las piedras” y “escenas de guerra” que de momento solo la disfrutamos quienes asistimos aquel concierto. Igualmente hace veinte años se excluyó del DVD no del CD la eternamente emocionante “Espantapájaros”.

Y es que las despedidas son amargas y de hecho son demasiadas, aunque cuando las haces en casa duelen un poco menos y dan más calor. El año pasado dijimos adiós a Los Niños del Brasil en la Plaza del Pilar, este a Las Ginkas en Navarra en unos días y a los Cero por segunda vez... Decir adiós duele pero también es bonito, sobre todo en este 2016 lleno de demasiadas despedidas "de las que no se pueden remediar".

¿Quieren una reseña de lo que sucedió en el Palacio de los deportes? ¿Qué describa con palabras lo que se vivió allí? ¿Qué les cuente lo que significan los Cero para la música de este país? No creo que a estas alturas haya nadie que pueda trasmitir con palabras eso, ni habiendo vivido la gira entera, ni recordando los tiempos de juventud,… y sinceramente eso es lo bonito, que cada uno de los protagonistas de esa noche y del resto de las 40 que completaron esta gira tenga su propio recuerdo de este regalo. ¡Larga vida a 091!



  "David Bowie retomó al final de su carrera a la figura de Lázaro, el que resucitó y es libre para caminar sin aparente destino, al que le interrumpieron el sueño del descanso, aquél que cruzó la frontera de lo corporal. Este 17 de diciembre, San Lázaro, el grupo 091 puso final a su maniobra de resurrección. 

  Los granadinos se despidieron para siempre un 17 de mayo de 1996 en Maracena y desde esa fecha nunca fueron olvidados. La influencia de su trabajo cautivó a quien los siguieron en vida y, como una religión, fue divulgada para generaciones posteriores. En el año 2016, como un milagro divino, fueron resucitados. Durante todo un año, un periplo que comenzó en Logroño acabó en un concierto magistral el pasado sábado. Un concierto único y que pasará a la historia en el panorama musical para toda la eternidad. 

  Entre el color negro y amarillo comenzó el concierto con la de siempre, “palo cortao”, pero esta vez sonaba distinto. En ese preciso instante sabías ya que te encontrabas en un momento que no olvidarás. 

  La lluvia que cubría el palacio de deportes de Granada eran las lágrimas de una despedida, cuando finalizó el concierto se cerraron las puertas del cielo y se abrieron las del recinto, la de la realidad, y esperar a que esa lluvia te despierte.  

  Volveremos a sentir dentro de décadas la sensación de duda que una vez existieron físicamente, pero mantienes, cada vez que reproduces un tema de los cero, una huella de que algo hubo.

 

            … debes vivir más, Lázaro. Levántate y anda."
 

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