Bosco en Planta Baja (Granada) 20/01/2017

1/23/2017 Maria V. 0 Comentarios



Llegaban desde Murcia presentando “El mosto de la vida”, que compone su doble LP (‘El Elixir Mágico / Una Nueva Hoguera’) un trabajo que les ha valido para cosechar muy buenas críticas de público y medios. En Planta Baja (Granada), Bosco abrían con una intro y un primer tema que nos remitían mentalmente a aquella “Canción de la oruga” de un grupo andaluz que, si bien no ha sido reconocido en toda su magnitud, dejó su impronta en el entonces llamado “rock andaluz”, Imán Califato Independiente.

A partir de ahí las referencias se difuminaron, se mezclaron y comenzaron a moverse entre el funk, el rock sinfónico, psicodelia y reggae con el nexo común de una instrumentación impecable y una voz que se sale de lo que estamos escuchando en estos momentos en el panorama musical nacional.


Llegaban así, atravesando literalmente las nieves, trayendo frescura y originalidad al escenario del Planta. Con valentía, sabiéndose garantes de un nuevo estilo al que ya nos remiten desde el nombre elegido por la banda y que bien ser la banda sonora de cualquier cuadro de Hieronymus Bosch. Una suerte de “Jardín de las delicias” musical que combina música con partes recitadas, interpretadas incluso, para conformar un espectáculo con sello propio.

Con David Moretti a la cabeza, un vocalista de gran personalidad que ejerce de frontman y se hace con el espectáculo gracias a su capacidad para interpretar los temas sin ningún tipo de limitación ni complejo, encarando cada tema como un espectáculo integral al que consigue sacar el mejor partido, en la banda escuchamos también a Jesús Fictoria, Gonzalo Navarro y José Perelló.


En Planta Baja interpretaron no sólo los temas del trabajo que presentan, sino otro buen puñado de ellos para completar un setlist que tuvo su punto de inflexión con la participación de Tony (Eskorzo) en “Children of the island” y la llamada que hizo éste a un público que, hasta ese momento, habían ocupado posiciones dejando un amplio espacio entre la primera fila y el escenario. Participó también, en otro de los temas, Manuel, componente también de Eskorzo, añadiendo una guitarra más al tema que interpretaron juntos.

Gran riqueza en la instrumentación, que contó no sólo con los instrumentos que habitualmente suele usar una banda, sino con otros que aportaban su toque de distinción a los temas y acompañaban la peculiar voz de Moretti.


A partir de ahí, el tono más relajado de los temas restantes y la participación activa del público determinó que al final todo terminara como una fiesta en la que los asistentes bailaron en un “círculo del fuego” acompañando al cantante en su danza final. Un espectáculo de los que te dejan pensando y te convence a primera vista. A nosotros, desde luego, nos sedujo y nos impactó a partes iguales hasta el punto de participar activamente en la fiesta final, el momento en el que la música se cogieron por los hombros para cerrar un concierto “sui generis”, un “rara avis” de los que difícilmente te deja indiferente.



Crónica: María Villa
Fotos: J.M. Grimaldi 


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