Julián Maeso - Sala Wah Wah. Valencia, 13/1/16

1/15/2017 Susana Godoy 0 Comentarios

Julián Maeso y su banda ofrecieron un espectacular concierto en la Sala Wah Wah donde el toledano dio sobradas muestras de su dominio de los más diversos géneros de la americana, presentando a su vez "Somewhere, somehow", su tercer trabajo, en Valencia.



 
No hace falta dirigir nuestra mirada a tierras lejanas, ni bucear en discográficas del otro lado del océano, para satisfacer la sed de sonoridades netamente americanas, que, confieso, constituyen gran parte de mi bagaje musical y de aprendizaje desde que puedo recordar. Soul, jazz, funk, folk e incluso country, viajando por diversos estilos y variaciones sobre una constante que va más allá de épocas. El descubrimiento de un músico como Julián Maeso (miembro de los tristemente extintos The Sunday Drivers) pareció llegar en el momento justo para caer en la cuenta de que es posible sentar la excelencia en el manejo de todas esas referencias y salir triunfante del intento. A estas alturas, con un tercer disco en solitario que no hace más que refrendar los aciertos del toledano y la habilidad con la que se mueve entre diversas fronteras, podemos afirmar que la carrera de Maeso es una de las más interesantes del panorama nacional y con mayores posibilidades de viajar más allá de un país donde no siempre se reconocen semejantes esfuerzos. 

El pasado viernes, a punto de cumplirse un año de su última visita, tuvimos ocasión de refrendar las excelentes expectativas que la escucha de “Somewhere, somehow” había provocado sobre su traslación al directo en el concierto que ofreció en la Sala Wah Wah. Si hay ocasiones en las que no se debe poner ni una mínima pega respecto a lo que sucede en un escenario puede que la noche del viernes sea considerada para enmarcar; el comienzo a modo de jam session exhorbitada con “Leave it in time” hacía presagiar la explosión de calidad de la que iban a disfrutar, sin duda, los paladares más exquisitos allí presentes. 

En su último disco Maeso toca más palos si cabe y a modo de ejemplo todo el groove que contiene un tema como “No earthly paradise” hizo subir los enteros a poco de comenzar, con el bajo de Paco Bastante aportando calidad en todo momento e insuflando una vigorosa soflama a la sección rítmica que encontraba el acople perfecto con la batería de Mario Carrión

Es difícil encontrar bandas donde exista semejante compenetración que entre en calidad de complemento perfecto a un frontman que imprime tal vertiginosidad a lo que hace. Además Maeso cuenta con Erin Corine, ya conocida por el público valenciano y responsable de coros y flauta travesera (con un aporte fundamental en algunas composiciones que nos lleva al rock psicodélico de los 60 y a la mano de Ian Anderson), y la guitarra de Paco Rivas, que en ocasiones se convertía en segundo guitarra cuando Maeso abandonaba los teclados. Más asiduo a las seis cuerdas que en otras ocasiones que podamos recordar, el toledano imprimió toda la energía del rock junto a Rivas en ocasiones como el “Someday maybe someday” o “I must have been dreaming”.

Sin embargo, por poner un punto negativo a la noche, no podemos menos que destacar el comportamiento de un sector del público que parecía estar en la sala como de si un pub se tratara para contarse su vida y milagros a voz alzada. Hasta tal punto llegó la algarada que el propio Maeso, al piano en la calmada “Before they leave”, no pudo menos que interrumpir el tema para reanudarlo al lema de “el silencio también es música”. 

Por suerte, en lo personal podremos quedarnos con la sensación de haber pasado hora y media junto a un trasunto de ídolos tales como Clapton, J.J. Cale o Sam Cooke, tomando esas referencias y haciéndolas propias de un modo pocas veces visto. Tómense tiempo y escuchen con los cuatro sentidos, háganse un favor.


Texto: Susana Godoy
Fotografías: María Carbonell 


FOTOGRAFÍAS DE JULIÁN MAESO




































 

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