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    lunes, enero 16, 2017

    Ulysses: guitarrazos pop con purpurina

    Pocas bandas actuales saben crear un cóctel tan acertado de riffs poderosos de guitarra con melodías herederas de los sesenta. Están de gira por España para presentar "Law and order", un disco mayúsculo plagado de diversión y canciones superlativas.


    Uno tiene que saber escuchar los consejos que le dan y si para algo sirven las redes sociales, además de para leer los lamentos existenciales de propios y extraños y ver selfies de gente sacando morritos, es para conectar con gente cuyos gustos sean paralelos y obtener buen feedback musical. Eso me ocurre a mí con algunos de los personajes que pueblan el cada vez más extenso panorama musical de mi ciudad. Hay algunos (entre los que me incluyo, lo reconozco) que no conocen la medida a la hora recomendar y terminan perdiendo la atención de quienes les rodean, pero existen también aquellos que, sin carecer en absoluto de criterio, no regalan los elogios. Cuando este tipo de perfil se molesta en decir "atención a esto" es el momento de prestar toda la atención. 

    Ya me ha pasado en otras ocasiones. Recuerdo especialmente el que luego resultó ser uno de los indiscutibles conciertos del pasado 2016: The Rad Trads en el Loco Club, de Valencia. El gerente del local, Lorenzo Melero, no es dado a los grandes aspavientos. Él se limita a promocionar toda la nutrida y atractiva programación que aloja en su negocio, pero en aquella ocasión no paró de decir, a través de la red, lo mismo: "estos chavales son increíbles, si os los perdéis, lloraréis". Y así ocurrió: pocos fuimos los que disfrutamos de esa magnifica actuación y muchos los que lloraron no haber sido los suficientemente avispados. 

    Con Ulysses, banda de Bath (Somerset, UK) que practica una hedonista combinación de glitter rock con pop psicodélico, está ocurriendo lo mismo. No para de decir que son buenísimos y a mí, claro, me han saltado todas las alertas, porque ya he aprendido que cuando insiste, la cosa tiene mandanga. Por lo tanto, me he puesto manos a la obra, he hecho los deberes y ésto es lo que he averiguado. 

    Luke Smyth, Julyan Wells-Cathedral, Denny Peppers y Shane Maxymus descubrieron pronto que su enamoramiento común por las guitarras afiladas, los riffs subidos de tono, las canciones hechas por y para diversión y la melodía infalible podía traducirse fácilmente en un producto que, si bien leyera aplicadamente el libro de estilo del rock clásico, supiera contagiar frescura a todo elemento pretérito que cayera en la coctelera. De este modo, su querencia por las bandas británicas de la era piscodélica (Who, Move, The End, Pink Floyd, Kinks) marida a la perfección con un desmedido amor por los setentas, tanto en su vertiente más pop (Wings, 10cc, Mungo Jerry), como en su faceta más glam o hard rock(Slade, Wizzard, Sweet, Thin Lizzy, Kiss...), pasando por la nueva ola (Cheap Trick, The Cars, Records), así como con algunas escogidas bandas más "actuales" como Superfurry Animals, Supergrass, Redd Kross o The Darkness (banda ésta con la que se empeña la prensa en compararles). 

    En su haber, tres discos verdaderamente atractivos: "Everybody's strange" (2011), "Kill you again" (2013) y "Law and Order" (2016). Con este último, que les ha producido el aclamado productor Robert Evans (Siouxie, Robert Plant, Goldfrapp), han acaparado la atención de una buena parte de la prensa especializada. Prestigiosas revistas como Shindig! o Classic Rock, así como el diario The Guardian han destacado su trabajo como la confirmación de una de las bandas que con más fundamento se mueve en las coordenadas que ellos lo hacen. Además, su temperamento hedonista y pericia escénica les ha llevado a girar con grandes nombres (miembros de Black Crowes, Howlin' Rain o Purson) y consolidar una reputación de banda incendiaria en directo. 


    Desde luego, una vez oídas las impresionantes canciones que pueblan sus discos, uno no puede sino imaginar una imponente presencia a la hora de presentarlas en público. La combinación de pegajosos riffs de guitarra solapados perfectamente con líneas melódicas herederas de la mejor tradición pop, teje composiciones efervescentes tendentes al himno que seducen de inmediato e invitan al movimiento frenético. Y claro, verles tocar todo eso tiene a la fuerza que ser divertido.

    Por tanto, está claro: viniendo de donde viene la recomendación y oído lo oído (que no tiene desperdicio), les sugiero a los que hayan hecho oídos sordos en el pasado que aprendan de sus errores y a aquellos que sí que supieron leer entre líneas, que vuelvan a hacer caso de los sabios consejos de quien tiene olfato (no yo, Lorenzo) de sobra. No se pierdan una de esas fiestas superlativas que luego el vecino de al lado no para de comentar. Son estas ocasiones las que hacen que la vida chispee y no tiene sentido perdérselas. 

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