Palmera Smith y Gonzalo Eizaga (McEnroe) - Deluxe Pop Club. Valencia, 18/2/17

2/19/2017 Susana Godoy 0 Comentarios


Palmera Smith (Ricardo Lezón, de McEnroe y Viento Smith) visitó Valencia junto a Gonzalo Eizaga para ofrecer un directo acústico que repasó una vez más los hitos emocionales de su discografía.


 
Aunque un análisis superficial y primerizo puede marcar cierta sobreexposición (aun queda muy reciente en la memoria “Lluvia y truenos” en Rock City), bien es cierto que, horas después y con la cabeza más clara, cabe separar propuestas y marcar las fronteras entre lo que supone el concierto del sábado en contraposición con las distintas personalidades o entes musicales que hemos podido disfrutar últimamente. 

Palmera Smith es un alter ego de Ricardo Lezón que, sobre un escenario y acompañado de la guitarra imprescindible de Gonzalo Eizaga, se torna en trasunto de McEnroe y la destilación de las esencias de la banda en formato acústico. No es necesario pedir más cuando las canciones exudan todo el halo emocional que el público recoge como si fuera suyo, en una de esas comuniones entre el que cuenta historias y el que las siente a las que nos tiene acostumbrados Ricardo Lezón. Un repaso sobrio y sincero de unos temas a los que se añadieron los “Campos Magnéticos” de Viento Smith en una interpretación minimalista con Eizaga a los teclados. 


En noches como esta no cabe la improvisación o las vueltas de tuerca a unas composiciones tan bien asentadas en la memoria de todos; se impone el compartir una vez más, como si de un grupo de amigos bien avenidos se tratase, unas historias rodeadas de desamor y melancolía con el marco siempre fijo del mar o de una calle ya impregnada en la biografía. 

No estuvo “Malasombra”, como alguien del público se empeñó en colar en el set list, pero sí “Mi Vietnam”, “Rugen las flores”, “Tormentas” o la deliciosa “Un rayo de luz”. Cada uno de los presentes podrá elegir la canción imprescindible en este compendio, pero lo que está más que claro y definido es la posición destacada que ocupan siempre “Las mareas” o “La Palma” en el repertorio. Momentos en los que la emoción sobrevuela cualquier sala de conciertos y que agarrotan gargantas en un silencio respetuoso solo quebrado por alguna voz más que rota inmersa en ese preciso instante. 

Si hay algo marcado en el universo McEnroe, e intrínsicamente adoptado como acontecimiento regular y esperado, es la aportación en las voces femeninas en algunas composiciones que ya rozan más si cabe sensibilidades. En esta ocasión le tocó el turno a Soledad Vélez, una de las voces más personales de nuestro panorama (recibida con bastante alegría por el público, lo que indica el momento dulce vivido por la chilena), para desgranar “Islandia” con unas tonalidades que rompieron todos los moldes e hicieron suyo uno de los temas más antiguos de la banda vasca. 

En definitiva, reunión de amigos, noche para no sorprender pero sí deleitar y afilar emociones una vez más. Las distintas personalidades de ese gran hombre se encontraron en algún recóndito lugar al que, aunque todavía no somos capaces de poner nombre, podemos acogernos sin temor a lo que pueda venir.

Texto: Susana Godoy
Fotografías: María Carbonell


FOTOGRAFÍAS DE PALMERA SMITH




















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