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    miércoles, marzo 29, 2017

    Maga, salto al futuro


    Maga presentan "Salto Horizontal", su sexto largo y el que supone su vuelta plena a la actualidad, en la Sala Wah Wah de Valencia este viernes 31 de marzo.

     
    Este viernes 31 llega una de las citas más esperadas de esta primavera recién iniciada en las salas de nuestra ciudad; los sevillanos Maga retornan a ese camino con la única meta final del escenario y lo hacen con su sexto trabajo bajo el brazo. “Salto Horizontal” supone el regreso efectivo de una banda con 17 años de historia que decidió en diciembre de 2014 bajar las barreras y tomarse un descanso que en aquel momento tenía incierto futuro, pero que en ocasiones es necesario. 

    Pocos grupos del panorama nacional han conseguido despertar las emotividades líricas de tan amplio público aunando diversas atmósferas, entre lo onírico y lo deliciosamente terrenal, para llevarlas a un sendero familiar en el que la mitología, un rico universo simbólico y los territorios del amor se ven hollados con su extrema sensibilidad. “Salto Horizontal” supone una vuelta a las esencias primigenias, a hollar ese pop delicado y sensible en el que las guitarras no hieren sino que acompañan de nuevo la caricia que suponen unas letras siempre complejas y de variadas dimensiones. 

    Ese salto a largo plazo que supone la continuidad de su carrera conlleva, como suele ocurrir, ciertos cambios en su formación. Tras la marcha del batería Pablo Cabra se incorpora al directo Juandi Gosálvez, y a la producción han contado con Ángel Luján, que sustituye a Ramón Rodríguez (The New Raemon), co productor junto a la banda de su anterior trabajo de estudio, “Satie contra Godzilla” (Mushroom Pillow,2011). 

    Pero la historia comienza en 2001, cuando Miguel Rivera, Javier Vega y David García, miembros fundadores de la banda, publicaban el ep “Bidimensional”, al que siguió esa etapa “cromática” rebautizada por sus seguidores y que dio lugar a tres discos homónimos (blanco, negro y rojo). La Maga de “Rayuela”, la de Cortázar, brindaba su esencia a una banda que destilaba una declaración de intenciones dentro de la música española y un complejo universo repleto de canciones someramente trabajadas.

    El cambio de discográfica (de Limbo Starr a Mushroom Pillow, ya con Pablo Cabra a la batería), trajo consigo la simplificación de ese ideario y un descenso notable en la densidad de las composiciones; pop-rock de más rápida (que no fácil) asimilación en las melodías y la misma complejidad lírica que se embarca de lleno en la poesía de la cotidianidad. Las guitarras toman el protagonismo y aparecen nuevos himnos, como “Silencio”, que complementan a los primigenios “Celesta”, “Agosto Esquimal”, “Despide” o a cualquiera que se sitúe en el ideario propio de los que nos situamos al otro lado del escenario.

    Tras “A la Hora del Sol”, y “Satie contra Godzilla”, tres años transcurren hasta el parón anunciado en 2014. Sin embargo, tan solo un año después, la banda anunciaba su vuelta con un doble regalo: el anuncio de la reedición del album blanco junto a amigos y compañeros como Iván Ferreiro, The New Raemon, Zahara o Julio de la Rosa, y un nuevo trabajo para el futuro. Comenzaba así la tercera etapa en el derivar vital y musical de los sevillanos, con un espacio en la cumbre reservado para este sexto capítulo discográfico que les devuelve a un lugar del que realmente nunca se habían marchado. 



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