The Clams - Córdoba. Ambigú Axerquía, 17.3.17

3/23/2017 JJ Stone 0 Comentarios

De Madrid al cielo de la black music. The Clams es un combo que conjuga a la perfección el pop de filos soul con el tributo a unos clásicos atemporales que las hacen ser como son. Sobre el escenario suenan aún mejor.

No esperábamos grandes diferencias entre la primera visita de estas aguerridas practicantes del rhythm and blues hispano – y lo decimos así porque han grabado varias canciones en nuestro idioma, composiciones propias todas ellas, en su segundo y fantástico álbum- y esta nueva invasión escénica, más allá del pertinente cambio de indumentaria y la incorporación al repertorio anterior de varias nuevas descargas de intensidad sonora desde la misma vieja óptica, que es la buena, de la música negra. Un despliegue de apasionado amateurismo en las filas de una banda que renueva su formación sin despegarse ni un centímetro del subsuelo. Era hora de reafirmarnos en nuestra admiración por unas mujeres que presumen de identidad y saben que en la esencia está la verdadera virtud.

La excusa en esta ocasión era la presentación en vivo de los temas que integran ‘Dejà vu’, la más reciente grabación en la que recogen de nuevo su fervor por todo lo que huela a soul bailable, preferentemente aderezado con la necesaria sección de vientos, y a ritmos diseñados a mover los pies mientras se endulza el alma con la conciencia de pertenecer a una clase a la que te aferras por muchos años que pasen. De ahí, de la pulsión negra que impregna sus quehaceres, salen medios tiempos como ‘Vuelo sobre ti’, ‘Entre sueño y realidad’ y ‘Sin dirección’, brújulas que orientan un nuevo recorrido no por previsible menos apreciable. Saxo y trompeta como cortinas que se entreabren para calentar el aire con sus ráfagas, teclados que acolchan acordes de piano en piezas íntimas de la entidad de ‘Spent by your side’ y guiños permanentes a sus maestros en otras muestras del mismo botón como ‘Jackson’. Ellas a lo suyo, porque ya llevan unos cuantos kilómetros en el retrovisor y acumulan experiencia suficiente para que la guitarra, el bajo y la batería sean algo más que la base de unas canciones en continua efervescencia.

La voz de Aida, la empatía personificada, sigue resultando huracanada cuando procede (en ‘Llegaré hasta el mar’ se desata sin remedio) y asedada si así se le demanda (‘Dejà vu’ es una buena ocasión para ello), y las ganas de divertirse y divertir siguen intactas al arrastrar ‘Hit the road Jack’ y ‘Chain of fools’ por la senda más despejada, sin riesgos ni disonancias, y sorprenden atacando ‘Hard to handle’ por el asa de uno de los estribillos más rabiosos de la historia de la black music. Así son ellas, una simbiosis contemplativa de las gargantas de Otis Redding, Ray Charles, Aretha Franklin y The Isley Brothers. Grandes nombres para grandes herencias. La femenina, encarnada en la reivindicación de género de ‘Yes, she can do it’, y la contemporánea, con una ‘Lengua de tequila’ sinuosa y afilada con la que concluyen el grueso de un concierto pensado para dejar al aburrimiento en la calle durante una hora y media. Por si alguien aún no se había enterado, ‘Take it and shake it’ reclama de nuevo atención para unos principios inalterables e inalterados. Las referencias son obvias, pero así es como debe ser.

La ración de novedades se completa con ‘Busco’ y ‘Gira’, otros enfoques poco alejados del principal, y concluye con la verbena implícita en la melodía de ‘Salta’, tal vez una de las escasas concesiones al “pogo” gratuito y una manera explícita de decirnos adiós hasta nueva orden. Antes en la terraza del Ambigú Axerquía y ahora en espacios interiores, el veneno de una música torrencial, imperecedera y maravillosa recorrió de nuevo nuestra sangre y nos dejó con otro halo de devoción intemporal, el sabor de una época imprescindible reflejada en siete mujeres con plena conciencia de sus poderes. No será la última vez que nos encontremos, amigas almejas*.

*Para no herir sensibilidades, hemos de aclarar que The Clams, el pseudónimo de esta dicharachera agrupación, debe traducirse directamente al español por el nombre del conocido y habitualmente apreciado molusco. De ahí el dudoso juego de palabras con el que se cierra esta crónica.



































Texto: JJ Stone
Fotografías: Raisa McCartney

Más info:
http://clamsweb.com/
http://www.ambiguaxerquia.com/

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