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    lunes, abril 03, 2017

    Maga - Sala Wah Wah, Valencia. 31/3/17


    La vuelta de Maga se certifica con un directo sin fisuras y repleto de las imágenes recopiladas por la banda en su larga trayectoria, a la que se añade un más que sobresaliente último trabajo. "Salto Horizontal" fue presentado el pasado viernes en la Sala Wah Wah de Valencia.



    Maga han vuelto. Todos lo sabíamos, tras el final de ese paréntesis necesario que se hizo eterno, tras algunos conciertos en acústico, tras la salida de ese sexto largo que han dado en llamar “Salto Horizontal”, y que contiene una metáfora más de su devenir como banda. Pero la confirmación emocional, la del grito contenido en la garganta y en el coreo colectivo, en el imaginario personal, tuvo lugar para los presentes el pasado viernes en la Sala Wah Wah de la mejor manera posible: con un directo sin fisuras, gracias a la vuelta de las ricas y complejas atmósferas, repletas de mar y sur a raudales, que transmiten las canciones de la banda a la que pone voz Miguel Rivera

    Un todo imbricado e íntimamente enlazado que devuelve a las composiciones y a la química sobre el escenario gran parte de la catarsis primigenia que provocaban sus canciones fetiche, esos himnos que ya son propiedad compartida y que dejan espacio a unas nuevas canciones que, sin duda, disputarán espacio cuando les dejemos el tiempo suficiente para respirar y reposarse. 

    Del mar de “Sal y otras historias”, marcando parada por ese “Último Mar” (interpretada en solitario por Rivera y dedicada a Quique Medina), hasta llegar a ese azul del Puerto de Santa María retratado por la conexión del mismo Rivera y Javier Vega en “Cuando nadie me escriba”, van pasando los años, las vivencias, con el espíritu inquebrantable de los viejos tiempos, con un recorrido con nuevos hitos que dejarán el poso en la memoria.

    “Esmeralda”, “Incendios a merced del viento”, “La casa en el número 3” o “Báltico” (con el aporte imprescindible de la percusión), dibujan un paisaje en el que la voz de Rivera, plena de melodía, entra en el juego una y otra vez como un instrumento más. 

    Otra voz rodeada de mar, la de Soledad Vélez, venía a redondear la noche (algo que últimamente va siendo habitual en nuestros escenarios) para cantar a dúo otro viejo tema: “El cristal por dentro”. La chilena tomó el papel de Andrea Echeverri y, con su característica e inigualable cadencia vocal, hizo suyo uno de los temas clásicos de los sevillanos.




    Aunque en un concierto de Maga el guión contenga necesariamente el repaso de los clásicos esperados, no por ello se merma jamás el fervor con el que son acogidos, imprescindibles ya en la historia musicoemocional de los últimos veinte años. “Agosto Esquimal”, “Medusa”, “Astrolabios” (en la que Miguel Rivera se lanzó a compartir su historia entre el público), la oscura “Silencio” o el perfecto punto y final que es “Diecinueve”, conjugaron la paleta de una banda que abarca todos los colores para teñir esta vez de azul las emociones allí presentes.




    FOTOGRAFÍAS DE MAGA (POR MARÍA CARBONELL)


























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