Arizona Baby, Sons al Botànic - Jardí Botànic de la Universitat de València. Valencia, 05-05-17

5/06/2017 MARIA 0 Comentarios



El viernes se abría por tercer año consecutivo el ciclo Sons al Botànic con los vallisoletanos Arizona Baby, en una edición por la que pasarán también nombres como Iseo, Morgan, Smile o los valencianos Arcana Has Soul. 


En formato dúo, Javier Vielba y Alberto Marrón nos ofrecieron una versión acústica de su música con su último trabajo “Secret Fires” (2014) como principal punto de mira. Aunque también hubo cabida para rescatar canciones de trabajos anteriores e incluso de hacer peregrinaje a sus orígenes; una sincera y honesta revisión de la factura de una obra que mira a la americana para desempolvar la árida tierra y escampar la música de raíces con un filtro tan personal que quema y revuelve hasta al más neófito en la materia. 

La desnudez que aflora en este tipo de propuestas hizo que las vivencias anteriores con Arizona Baby tornaran en una presencia más directa y singular de unos músicos que siempre (hagan lo que hagan) destilan un magnético virtuosismo. Ese saber hacer y personalidad esta vez fue rodeado de un paraje natural en pleno corazón de la ciudad acrecentando el efecto visceral que consigue la voz (guitarra y bombo mediante) de Javier y las múltiples enredaderas que desenmaraña la guitarra del Señor Marrón

Simplicidad y complicidad también fueron claves para ir descarnando temas como “Getaway”, “Time To Go”, “Real lies” o “Here Today, Gone Tomorrow” entre otros; un setlist que voló sin apenas darnos cuenta, como un soplo de aire fresco acompañando a la cálida brisa de la noche, y así lo hizo ver el propio Javier confesando que cuándo lo estás pasando bien todo toma otras velocidades. Otra protagonista de la noche fue la versión de “Das Modell” de Kraftwerk, un esquive en su discografía que muestra esa amplia amplitud de miras de la banda, bien traída y con la calma que también atempera en algunos momentos sus canciones. 

Las intenciones fueron claras y su visita nos dejó algunos descartes de sus conciertos que, al devolverlos al respetable, acometen el ejercicio de contentarse con esos temas que tanto les molan. Contentarse y también desbordarse hasta puntos de extenuación, con rotura de cuerda de Rubén Marrón unos momentos antes de llegar al bis. Ese respiro que toman los artistas antes de arremeter con el final de sus directos, al que no renuncian, un gusto por ese teatrillo en la música que Javier Vielba toma como liturgia. 


Música aderezada con múltiples reivindicaciones. Siempre que tenemos enfrente a Javier Vielba, asistimos a las reflexiones de un hombre bien pensante que refleja todo aquello que no quiere el poder; ese genio que invita a a ir más allá del pensamiento dominante y que incluso destaca las humanidades en los conciertos.  “Rock ´n´ roll Messiah”, “Shiralee” y “It Helps If You Sing” en el inevitable descuelgue del estado emocional al que asistimos entre esos maravillosos magnolios y la luz de la luna, el punto final y continúo (en los ecos sonoros) de un directo majestuoso que fue cobrando fuerza (de menos a más, siempre) y engrandeciendo toda la amalgama sonora de Arizona Baby



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