• Breves

    jueves, junio 22, 2017

    The Beach Boys + Miguel Ángel Escorcia - Auditorio de Burjassot. Valencia, 21/6/16

    Los Beach Boys de Mike Love recalaron en Valencia para celebrar el Día de la Música en un Auditorio de Burjassot que se quedó grande en cuanto a capacidad pero que rebosó nostalgia por parte de una banda que hizo un repaso irreprochable a una carrera histórica.
     
    La máxima de que la nostalgia es un valor seguro en la música se rompe en cierto modo tras noches como la vivida en el Auditorio de Burjassot de la mano de una banda tan impresa en la memoria de varias generaciones como los míticos Beach Boys. Una entrada suficiente pero decepcionante si tenemos en cuenta que oportunidades como esta se cuentan escasamente en nuestra ciudad y que engrandece más si cabe la valentía y noble temeridad de los que la han llevado a cabo. 

    Era el de Beach Boys un concierto que generaba dudas a priori y más siendo de los que pudimos asistir al show que Brian Wilson y los suyos ofrecieron el año pasado en Barcelona.

    Una ocasión histórica para los que hemos recorrido etapas vitales con su música y que hacía parada en todos los estratos entre la nostalgia plena de emociones y la tristeza derivada en los esfuerzos de la banda por dar soporte a un débil Wilson. Entre la simpatía por la frágil figura y la emoción a flor de piel por escuchar en directo a una leyenda, pero con el poso sensitivo de que hubiera sido mejor dejarlo ahí, en la banda sonora de la adolescencia. 

    Las dudas, pues, inundaron el primer tramo de un concierto que comenzó falto de fuelle para la que escribe estas líneas pero que, a tenor por lo leído y escuchado, tuvo un nivel musical brillante y dejó satisfecho a la mayoría del público presente, de edad mayoritariamente avanzada y con muchas ganas de abrir el camino a la nostalgia. Imaginamos que si acudieron a Burjassot nunca cerraron esa puerta del todo y Mike Love terminó de abrirla, con una actitud que en muchos momentos le quitaba cuarenta o cincuenta años de un plumazo para acabar siendo un seductor que hipnotizó a las primeras filas; un viaje en el tiempo que no se entiende sin los músicos que le acompañaban y unas composiciones que trascienden más allá de modas y que todo el mundo conoce. 

    Un set list inabarcable, que superaba los 30 temas, y que no dejó hit por tocar o celebrar desde el comienzo con un “Surfin'Safari” que pareció coger a todo el público por sorpresa, quizá asimilando que aquello era una realidad. Las revoluciones fueron subiendo hasta que llegó el golpe de efecto de pop de estadio sobre un escenario necesitado de un par de manos de pintura: Mike Love resurgiendo en su estatus de conquistador, pidiendo al público que utilizara la linterna de sus móviles para participar en “Surfer Girl”, dedicada, como no podía ser de otra forma, a las mujeres. Los mecheros del S. XXI prendieron la llama que faltaba y la entrega a ambos lados, y ya nada importaba salvo las canciones que se iban sucediendo a una velocidad vertiginosa sin tiempo para digerir lo que estábamos sintiendo. 

    Con el carisma de Love “tapando” al otro histórico presente, Bruce Johnston, era Scott Totten a la guitarra y en ocasiones protagonista en la parte vocal el que llevaba a la banda a superar el listón de lo simplemente correcto. Las armonías vocales características de los californianos sustentaban a un Mike Love al que en ocasiones se le vislumbraban las costuras propias de la edad. Donde el vocalista no llegaba lo hacían con creces sus compañeros, como con la batería tras la que se parapetaba John Conswill, que fue de menos a más a lo largo de la noche y que tuvo incluso su propio momento estelar en “Wild Honey”

    El recorrido por la carrera de Beach Boys hizo parada en todos y cada uno de los hitos que jalonan su historia; desde “I Get Around”, que cerró un mix de cuatro canciones que nos llevó a un intermedio necesario para la salud, pasando por “Surfin USA”, “Help me Rhonda”, “Sloop John B”, “Barbara Ann” o “Fun, Fun, Fun”, que cerró la noche. 

    Hubo tiempo para diversos homenajes, como el dedicado a Brian Wilson durante “God Only Knows” (imaginamos que presente en los pensamientos de más de uno), George Harrison (“Pisces Brothers”) o Chuk Berry (“Rock and Roll Music”). También para versiones, como esta última, “I Can Hear Music” (uno de los momentos más especiales de la noche) y “California Dreamin'”, que ahondaba más si cabe en lo superlativo de la nostalgia. 

    No podríamos acabar este relato sin mencionar a Miguel Ángel Escorcia, desterrado incomprensiblemente a tocar lejos del escenario y en un momento en el que el público continuaba entrando en el recinto. Forzado a constar como música de fondo (desconocemos la explicación, pero nos gustaría no volver a tener noticia de nada parecido), Escorcia (Cat Club, Los Swingers), defendió con gallardía sus canciones junto a la percusión de Manolo Lucky Martínez sobre un estrado que parecía más hecho para descansar los huesos tras una larga noche de soleada nostalgia.


    THE BEACH BOYS



























    MIGUEL ÁNGEL ESCORCIA














    Texto: Susana Godoy
    Fotografías: María Carbonell


    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    ¡Comparte tu opinión!

    Esperamos tu comentario

    Agenda

    Reviews

    Breves