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    domingo, julio 16, 2017

    Relente Fest (Mondújar- Granada) 15707/2017


    Hizo hasta frío, en plena ola de calor en Granada, con temperaturas asfixiantes, el Relente Fest cumplió su promesa de refrescar la noche y lo hizo incluso con una fina lluvia procedente de la niebla que se acomodó anoche en el Valle de Lecrín trayendo tanto frescor como el que habían dejado las bandas con su paso por el escenario. En un festival ideado por un granadino en el que la totalidad del cartel fueron grupos granadinos se agradeció esta circunstancia “como agua de julio” en una ciudad en la que la tendencia festivalera es a admirar más lo externo a lo foráneo.

     Agotadas las entradas desde unas semanas antes del inicio, el festival apostó por hacer cómoda la estancia a base de elegir un sitio bonito, bien cuidado y adecuado al evento, el Molino de Mondújar y no saturarlo de gente, sino decantarse por un aforo que se podía haber duplicado pero que de esta forma resultaba más agradable para quienes empiezan a huir de los macrofestivales y buscan experiencias más cercanas y menos impersonales.
     

    Los primeros en el escenario, Dolorosa, que presentaron disco este invierno y se van rodando con él según las agendas y compromisos particulares de los músicos que integran la banda les van permitiendo, trajeron la cándida y suave voz de Natalia Martín, bien flanqueada por músicos de la talla de Raúl Bernal (Jean Paul, Lapido, Estévez), Antonio Lomas (Grupo de Expertos Solynieve) Fran Ocete y Chesco Ruíz (Brío Afin), músicos que consiguen una puesta en escena a la altura de grandes grupos nacionales, demostrando que la suma de varios factores ya de por sí importantes, pueden dar un producto de lo más interesante.
     

    Tras ellos, anunciados como Pájaro Jack y Soleá Morente, el escenario se llenó de músicos, amigos, colaboradores, palmeros y coristas para llevar a cabo un espectáculo en el que Soleá se acompañó de artistas de las más variadas procedencias en un repertorio que por momentos se aflamencaba y reconvertía en escenario en un “tablao” en el que todo el mundo aportaba y por momentos viraba hacia el pop rock, o dejaba paso al micro a Lorena Álvarez y a Jaime Beltrán (Pájaro Jack) para cantar temas propios y volver a compartir protagonismo con todos los presentes sobre las tablas.
     
    Apartamentos Acapulco empezaban su actuación, ecuador de la noche, en un ambiente que ya empezaba a ser demasiado fresco, para disfrute de los presentes que llegaron a ponerse incluso chaquetas para presenciar el resto de conciertos. Como se esperaba de ellos, llegaron con su shoegaze psicodélico que les ha abierto paso a los principales escenarios y festivales nacionales acompañando en su gira nada menos que a Los Planetas tras sacar sus “Nuevos testamentos”, un trabajo muy alabado por la prensa que hemos podido escuchar en radio3, donde ellos siempre son bien recibidos.
     

    Llegada la hora de ir concluyendo, tras un largo tiempo de espera para los fans, la vuelta a los escenarios de Royal Mail se teñía de cierta tristeza al anunciarse el mismo como el último de la banda. Y, con esa idea en mente nos situamos para escuchar un repertorio que rompió y nos sorprendió desde su inicio, con unos sonidos que no se asemejan en nada a lo que ha producido el grupo hasta el momento, más oscuros, más cargados y atmosféricos e incluso podríamos decir que más maduros de no ser porque el grupo había alcanzado ya una buena madurez con “Royal Games”, su único trabajo de estudio.
     

    Tras superar algunas dificultades técnicas del comienzo, la música empezó a fluir con solvencia y buen hacer dibujando atmósferas hasta ahora desconocidas si pensamos en términos “Royal” pero claro, la despedida tenía truco y asistimos en directo a la reinvención, la vuelta de tuerca y cambio drástico tanto de estilo como de nombre y allí, en directo, “la criatura” se rebautizaba como RYM, nombre con el que se conocerá de ahora en adelante un proyecto al que se puede augurar mucho éxito. Nos marchábamos así, entre una finísima lluvia de niebla, frescos, relajados y sorprendidos, asimilando lo que acabábamos de escuchar sin ser capaces aún de analizar este giro musical pero con la sensación de que lo que acabábamos de escuchar, se llame como se llame el grupo, es muy bueno.

    Crónica: María Villa
      Fotos: J.M. Grimaldi

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