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    miércoles, octubre 11, 2017

    Entrevista a Big Márquez: "La música se ha convertido en una prostituta en manos de mercaderes"

    Big Márquez es un proyecto humilde en su concepción pero ambicioso en sus pretensiones artísticas. Es decir, se trata de tres grandes músicos que trabajan codo con codo para plasmar sus inquietudes sonoras en un trabajo breve, un EP que se ha publicado bajo el nombre de ‘Demasiado amor’ para describir justamente lo que sienten ejerciendo una profesión ingrata y tremendamente injusta. Sobre todo en su caso, cuando andan peleando a la contra en una escena local, la malagueña, mucho más dada a escuchar a artistas y músicas de otro talante mucho más dudoso. En esta charla Lucas Castaño (batería), J. C. Merchán (teclista) y Emilio Márquez (voz y guitarra) nos cuentan dónde están y hacia dónde quieren dirigirse. Aviso: No se los pierdan en directo, su mezcla de rock, jazz y sonidos negros en general resulta sencillamente apabullante.

    Big Márquez es un ente de tres cabezas, pero no sabemos muy bien cuál es la pensante. Es decir, ¿quién escribe las letras y cómo se arreglan las canciones entre todos?

    Lucas Castaño: Emilio trae composiciones con ciertos patrones y nosotros le damos nuestro toque particular dando una mezcla muy gratificante para nosotros además de hacer improvisaciones juntos.

    Emilio Márquez: intento componer lo más simplista posible para no condicionar la parte creativa de mis compañeros y que tengan una base fértil donde experimentar. Venimos del mundo de la improvisación y viene bien dejarla fluir para ver qué nos cuenta.

    Los tres venís de proyectos de diversa procedencia, y suponemos que se tuvieron que dar los factores necesarios para que decidierais unir fuerzas en este proyecto común.

    L. C.: Hemos llevado diversas formaciones juntos anteriormente y por separado, sí. Podemos decir que hemos crecido musicalmente juntos desde casi los quince años.

    Como bien decís en vuestra nota de presentación, un trío de músicos sin bajista no es algo demasiado habitual, máxime teniendo en cuenta que Emilio domina el instrumento. ¿No hubo nadie que quisiera involucrarse o estáis mejor así?

    J. C. Merchán: No nos fiamos de los bajistas, son gente rara y problemática (modo irónico “on”).

    E. M.: (Risas) La verdad es que en un principio quisimos adoptar factores que no fueran usuales para dotar al grupo de originalidad, y esto del bajo fue un factor importante; Luego está la distorsión de la guitarra sin usar pedales sino la saturación de válvulas, parches de la batería aflojados para rasgar el sonido del golpe, etc... Detalles que enriquecen de manera diferente el sonido global.

    En ‘Demasiado amor’ solo hay seis temas, estando más cercano al formato EP que al del disco tradicional. ¿Pensáis editar siempre vuestra música así, un poco al curso de las canciones que vayan saliendo?

    E. M.: Hoy día creemos que es la mejor opción para grupos en busca de directos, debido a que para colarte más fácilmente en ciertas salas o festivales es muy buen aliciente llegar con un producto nuevo. Hay grupos incluso presentando single a single.

    Habéis grabado en Estepona, en un estudio llamado Magic & Sound, y utilizando métodos puramente analógicos sin trabajo de producción posterior. ¿Es un sistema de trabajo elegido conscientemente?

    E. M.: Este sistema es bastante arriesgado porque no puedes competir con la alta calidad sonora que existe actualmente al alcance de la mayoría. Pero con lo analógico se gana en naturalidad, suena orgánico, vivo… Y son factores que pensamos nunca debieron subestimarse en la producción musical. De hecho, grandes bandas actuales como Queens of the Stone Age, Pearl Jam o Alabama Shakes siguen haciéndolo.

    Escuchando las canciones de Big Márquez se nota una clara querencia por los sonidos funky y jazz de los setenta sobre todo. ¿Qué tiene esa época para los músicos veteranos como vosotros que no tenga la actual, por ejemplo?

    J. C.: Mayormente, no es lo que tuvo esa época, que fue mucho y muy bueno, si no lo que no tuvo: reggaetón, comercialidad. La música se ha convertido en una prostituta en manos de mercaderes que solo buscan beneficios. Fue una época dorada para la música, en los 60-70 salieron muchísimas bandas buenísimas en todo tipo de estilos con una calidad de músicos y sonidos impresionantes.

    En el fondo todo está relacionado, la esencia del rock está en muy diversos estilos y, como han predicado ya muchos grandes, en el blues encontramos la clave para la evolución y sentido de lo que hoy conocemos como rock and roll. ¿Estáis de acuerdo?

    E. M.: Hay que buscar la esencia en los pioneros, porque absorber de los grupos vecinos actuales te da inconsistencia y pilares poco fiables. Grupos como White Stripes o The Black Keys están basados en el blues rural o el soul clásico y suenan contundentemente actuales.

    Que nadie piense que aquí no suenan guitarras bien afinadas. En ‘Amanece’, por ejemplo, y en varios momentos donde sonáis muy a rock americano de los noventa.

    J. C.: Indudablemente, hay influencias que siempre quedan en el subconsciente y salen a flote en los momentos más inesperados.

    Citáis a Pink Floyd o a The Doors como algunos de vuestros maestros. ¿Los jóvenes necesitan nuevas referencias o cuando pasen los años seguirán refiriéndose a los mismos nombres para basar su educación musical?

    E. M.: En esos años los músicos que formaban esas bandas estudiaban jazz e improvisación. Todo estaba bañado por patrones rítmicos muy ricos provenientes de esa escuela, quedando muy evidente en bateristas como Ginger Baker (Cream) o Mitch Mitchell (Jimi Hendrix). Nosotros nos hemos formado en escuelas locales de jazz y nos hemos curtido en las jam sessions de los bares de la zona. Se puede decir que en esa época hablaban más nuestro idioma.

    Grabar en directo, al unísono y dejando margen para la improvisación suponemos que será una buena forma de preparar los directos, porque por muy atado que se tenga todo siempre surgen imprevistos y parece que estáis listos para subsanarlos.

    L. C.: Vivimos cada momento del directo con la ilusión intacta, disfrutamos tocando juntos y nos entendemos a la perfección.

    Ese sonido crudo y directo os da mucha personalidad, porque quizá el tipo de música que hacéis es más propicia para la meticulosidad y la producción impecable.

    E. M.: Ahora en los estudios las producciones son en la mayoría tal y como expresas, son ondas sonoras que se cortan y pegan, se duplican o se transforman digitalmente. No hay sinceridad ni toque humano, te conviertes en un mero producto de laboratorio, aburre y por lo tanto es muy difícil transmitir sensaciones.

    El recorrido de Big Márquez aún es corto aunque completamente maduro. No es normal que un grupo “nuevo” suene así de compacto.

    E. M.: Estamos trabajando muchísimo en el local de ensayo, transformamos las canciones dos y tres veces, pero lo que nos da esa conexión es apartar el ego y escucharnos el uno al otro sin pretensiones.

    A la espera de tener la oportunidad de hacer una gran gira con fechas fuera del ámbito local, ¿qué tal están respondiendo las canciones en directo?

    L. C.: La verdad es que muy bien, hacer las canciones en castellano con estilos como blues, rock, funk y pinceladas jazzeras nos abre otro abanico de posibilidades y apostamos por ello, con críticas buenas o malas.

    J. C.: Hasta el momento muy bien, aunque siempre hay que continuar aprendiendo día a día, concierto a concierto.

              

    Más info:
    https://es-es.facebook.com/bigmarquezbanda/
    https://soundcloud.com/big-marquez

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