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    martes, octubre 10, 2017

    Siniestro Total - Córdoba. Sala Hangar, 06.10.17

    Los incombustibles gallegos volvieron a Córdoba para abarrotar una sala que colgó el sold out días antes de su presentación. Está claro que los clásicos que aún hoy seguimos escuchando no solo no han muerto sino que suenan aún mejor junto a los temas más recientes y algún que otro rescate inesperado. Siniestro Total son sencillamente inmortales.

    Cuando estás delante de unos clásicos, unos auténticos punks a los que los años y los cambios de tonalidad capilar no han afectado más que en la superficie, empiezas por reconocer que vas a ver un concierto de algo muy parecido al rock and roll que impulsó tus movimientos adolescentes y aún llena de combustible el motor que te mueve por el mundo. Allá donde te muevas, junto al escenario y al fondo de la sala, ves brazos levantados, voces desgañitándose y bailes compulsivos al ritmo de algunas de las letras más inteligentes jamás escritas en la música en castellano. Siniestro Total, con la actual formación, siguen sin dejar a nadie impasible y transforman sus antiguos vómitos de hedonismo crudo en arengas sociales más o menos directas, sin olvidarse del propósito primero y último de que a primeros de los ochenta decidieran armarse de valor, allá en su Vigo natal –una ciudad que sigue siendo ejemplo de amor y respeto por la música en directo-, y poner por escrito una serie de diatribas que solo saldrían de la boca de un puñado de golfos sin conciencia. No, lo suyo no iba por ahí aunque lo pareciese. Hoy, varias décadas después y algún que otro conflicto inevitable en el seno de la banda, se recrean en la recreación, redundancia válida de por medio, de aquellos himnos infalibles y atemporales con la misma convicción y sin que la percepción quede alterada en absoluto. Más viejos, sí; más sabios, también.

    La inteligencia de los gallegos queda acentuada por la elección de otros temas habitualmente obviados por los seguidores más anárquicos, los que quedan camuflados en discos considerados de transición pero importantísimos para entender dónde están hoy. ‘Dile adiós al rock and roll’, por ejemplo, uno de los cortes más interesantes del magnífico ‘Made in Japan’, asienta las tristes pretensiones a las que ya hace tiempo renunciaron, con todo lo difícil que resulta asimilar que la cultura del rock, la de la música en general, se perdió por el camino sin que nos diéramos cuenta, e inmediatamente después resuelven de nuevo que a ‘La paz mundial’ se la han follado vilmente y a traición todas las civilizaciones que en el mundo han sido. En su bagaje tienen cabida personajes como ‘Emilio Cao’, que quería tocar con Alan Stivell y era el tipo más guapo tocando el arpa en el Caurel, u otro gran olvidado como 'Keke Rosberg', un finlandés campeón del mundo de automovilismo a principios de los ochenta que fue ídolo de muchos compañeros de generación. Cosas que pocos saben y que los inspiraron y los inspiran, aun en la tesitura de grabar canciones al margen de cualquier formato y publicarlas a última hora para que parezca un elepé de los de siempre y funcione sin que se note la jugada. Con ‘El mundo da vueltas’ lo consiguen y ‘Paseando sobre el agua’ es una buena forma de afianzarlo. Pero claro, todo debe estar salpimentado por la sustancia madre, la que hace que en 2017 cuelguen el cartel de sold out con toda justicia y en beneficio de todos.

    ¿Empezamos? Pues lo dicho, que sin ‘Camino de la cama’ (ralentizada y estirada en ritmo de forma brillante), ‘Miña terra galega’ (no sabemos si los de Lynyrd Skynyrd la escucharon alguna vez pero de ser así dudamos que no quisieran alguna vez bañarse en el Atlántico), ‘Ay Dolores’, ‘Diga que le debo’, ‘Vamos muy bien’ (imposible escuchar con claridad a Julián Hernández durante la ejecución de todas ellas), ‘Alégrame el día’ y la exhalación final, casi sin solución de continuidad, con ‘Cuánta puta y yo qué viejo’ y ‘Ayatollah’, con la memoria de Germán Coppini y hasta la del gran Miguel Costas como una sombra permanente (quién lo ha oído y quién lo oye), nada de esto sería lo mismo. Hoy y siempre, y pueden pasar diez o veinte años más. Son ‘Los putos amos’ y en su día hicieron de la ‘Cultura popular’ algo solo asequible a mentes privilegiadas, curiosa paradoja. Como ya ha quedado dicho, salir al rescate de temas menores en los que pueda lucirse el saxo de Jorge Beltrán y la batería de Ángel González –discretos pero imprescindibles- y tan valiosos como ‘A poco más (de metro escaso)’ u otros en los que Javier Soto, otro de la vieja guardia (‘Fuimos un grupo vigués’) o el espectacular bajista Oscar G. Avendaño (‘Tumbado a la bartola’) toman el relevo vocal es algo tan agradecido como atinado. Como se aprecia infinitamente que en los bises, esa gran mentira según el barbudo líder (casi irreconocible con un nuevo look que lo camufla bajo el sombrero y tras las gafas), disparen a objetivo seguro con ‘Quiero bailar rock and roll’, un tema, que no se olvide, con la firma del difunto Manolo Tena, ‘Bailaré sobre tu tumba’ (si no lo siguen tocando puede existir riesgo de linchamiento), ‘Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos’ (vigencia es una palabra que ya se queda corta) y por fin la perfecta declaración de independencia ‘Somos Siniestro Total’, apropiada para unos tiempos en los que los conflictos de identidades provocan una falsa reafirmación en banderas, símbolos y fronteras. Queda claro, ¿no?

    El siniestrismo no es una corriente cultural ni siquiera concerniente a la música que se hacía en un determinado momento en un lugar concreto. Tampoco hace referencia a un carácter o a un estado de ánimo, sino a unas convicciones reforzadas por los años de escucha intensiva, ya algo más esporádica, de unos músicos convincentes y convencidos de que lo mejor aún está por llegar. No piensen que su carrera puede acabar pronto, a lo mejor a esos que aseguran que todo tiempo pasado fue mucho mejor les quedan unas cuantas lecciones por aprender. Muchos no vamos a dejar de oír el dictado de los maestros, así que adelante. Ojalá algún día todos seamos Siniestro Total.
























    Texto: JJ Stone
    Fotografías: Raisa McCartney

    Más info:
    https://www.siniestro.com/
    http://salahangar.es/


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