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    domingo, febrero 11, 2018

    Tulsa + El Ser Humano - Sala Wah Wah. Valencia, 9/1/18

    Tulsa presentó en la Sala Wah Wah su último trabajo, "Centauros", acompañada por José Mora, Charlie Bautista, Javier Carrasco y Alex Moreno, una banda tan compacta como ingrediente maestro para lograr una noche catárquica en la que se hizo evidente el gran talento compositivo y el carisma creciente de Miren Iza. 

    Los precedió El Ser Humano, con un Gonzalo Fuster muy bien acompañado de Dani Odisseu para hacer un breve recorrido por su discografía y por algunos de los temas que forman su último disco.
     
    Huir de la languidez, y de ese frío tan mal llevado en una ciudad inquietante y sorpresiva, entre las paredes de una sala, entre un puñado de canciones presentadas con honestidad y buen hacer. Y de carisma, por qué no, de ese carisma y esa electricidad crecientes que va exudando Miren Iza sobre un escenario. Una conjunción de atmósferas, disparadas una detrás de otra en forma de las historias individuales que cuentan las composiciones de este valor creciente que es Tulsa. Aunque existe admiración confesa por todos y cada uno de los jalones que conforman su discografía, existe (o existía) cierta duda acerca de la plasmación al directo de todos los matices que sintonizan con la evolución de su sonido. Interrogantes que ya se despejaron con la presentación de “La Calma Chicha”, hace algo más de dos años, pero que con el concierto del viernes pasado cobran estatus de infundadas hasta extremos insospechados. 

    Rodearse de un grupo de músicos en estado de gracia, con la vuelta de un Charlie Bautista que asume sin problemas el liderazgo, tomando la batuta en más de una ocasión, da a “Centauros”, el último trabajo de Tulsa, un impulso contundente y adictivo que convierte su directo en una experiencia magnífica. Sin exagerar un ápice, la Sala Wah Wah acogió el mejor concierto en el que hemos tenido la suerte de acompañarles. Un inicio explosivo con “Atalaya”, “Venda Vendita Venda” y “Bilbao”, con una Miren Iza desnuda de seis cuerdas, convulsa, catárquica, rodeada por todas partes por la guitarra con ecos tormentosos y profundos de Bautista y el bajo de José Mora, percutor de todos los sentidos. 

    El frenesí y la convulsión escénica acompañaron a Iza en muchos tramos de la noche, quedando para el recuerdo el golpeo vertiginoso de una baqueta sobre su pie de micro y los gemidos entrecortados de “Gambetta”, uno de los temas a los que la banda da la vuelta en directo en el capítulo de intensidades. Hasta la mutación de “Carretera” (uno de sus ya himnos) es perdonada, si se hace a tal nivel como la siempre impresionante “Verano Averno”, que gana (si esto fuera ya posible) sensualidad por todos los poros gracias a la guitarra con alardes de blues y a la entrega de Miren Iza, esta vez sí acompañada de la acústica y llenando el escenario en todos y cada uno de sus puntos. 

    Todos los temas que componen “Centauros” ganaron enteros en una noche que presume de ser solo el comienzo, previendo los meses de gira y de rodaje que les esperan. Dosificando también los momentos más pausados, como en las inevitables y esperadas “Matxitxako”, “Los Amantes del Puente” (la más coreada por el público, sin duda) o esa ya inseparable versión del “Into my Arms” de Nick Cave, con la guipuzcoana en solitario hasta llegar al desenlace final. Y si hablamos de desenlaces, pero esta vez reales e inevitables, con un nivel de intensidad que nos dejó donde todo empezó, fue el de “Tus Flores” el mejor broche posible, por inesperado, por rotura en mil pedazos, por la danza tribal que se acompañaba de las baquetas de Alex Moreno y por cada decepción que quedó flotando entre sus pétalos. 

    ¿De qué sirve el artista invitado? Hace mucho tiempo que nos venimos haciendo esta pregunta. No porque creamos que no deban estar o no sean necesarios. Más bien es que nos irrita la actitud de un público que siempre falta el respeto a esos músicos locales que completan el cartel de las visitas de bandas nacionales, mayormente. Seamos realistas; esto nunca va cambiar y más dentro de ciertos circuitos. El viernes el vocerío y el postureo le tocó soportarlo a El Ser Humano que tomaba la oportunidad para seguir presentando su último trabajo, un triple Ep que nos parece una verdadera obra de arte, tanto por la belleza estética del formato que lo envuelve como por unas canciones que no hacen más que seguir constatando la libertad creativa que sigue poseyendo el proyecto de Gonzalo Fuster. 

    Libertad, no encorsetarse y sus juegos de despiste, cambios rítmicos, vueltas y revueltas, y un sinfín de recursos sonoros que no dejan espacio para acomodarse. La forma de llevarlas al directo parece que por ahora sigue el camino tomado desde la primera presentación del disco, la cuál tuvo lugar en su misma casa con unos cuántos elegidos entre los que nos encontrábamos. Sin banda que le acompañe pero siempre con su fiel escudero Dani Odisseu a la guitarra eléctrica, como perfecto contrapunto al delicado y grandioso sonido de la acústica de Gonzalo. Dos seres humanos que nunca fallan y siempre consiguen, incluso con el alto murmullo de fondo que invadió la actuación, crear perfectas atmósferas cargadas de calma, intensidad, pasión y mucha, demasiada emotividad. “Agua”, “Abducido”, “Accidente” y la maravillosa “Hangares”, fueron algunos de los cortes elegidos. 

    Para la siguiente presentación del disco que será el próximo sábado 24 de Febrero en Deluxe, seguramente todo cobre una mayor magnitud. Con total probabilidad la grandeza de sus canciones sean lanzadas en ese espacio íntimo y respetuoso que tanto necesitamos. 


    FOTOGRAFÍAS DE TULSA
















    FOTOGRAFÍAS DE EL SER HUMANO












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