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    domingo, abril 15, 2018

    Maika Makovski vuelve a emocionar en Granada (14/04/2018)



    Si hay una artista que siempre sorprende, se reinterpreta, emociona y te arrastra al tobellino de emociones que ella misma materializa en sus apasionadas apariciones, es Maika Makovski. Hace algo más de un año estuvo en Granada presentado “Chinook wind” junto a un quinteto de cuerda con el que nos sorprendió y nos encandiló a partes iguales, ahora llegaba sola, a un Centro Federico García Lorca lleno hasta arriba, para volver a emocionarnos con la fuerza que la caracteriza.

    Una recepción también emotiva la que dispensó el público a la artista, cantándole “cumpleaños feliz” (precioso día para nacer) a modo de bienvenida y siendo, en esta ocasión, los asistentes, quienes sorprendieron a la cantante que demostró su agradecimiento con palabras y se vio en cierta manera “obligada” a cambiar el orden de su repertorio para seguir con el tono festivo que habían propiciado los asistentes.


    Alternando interpretaciones con guitarra y piano, Maika Makovski fue tocando temas no sólo de ese “Chinook wind” que tan buena acogida ha tenido por parte de público y crítica, sino por temas de sus anteriores trabajos e incluso alguno que ni siquiera está grabado y por supuesto, un par de versiones (una de ellas maravillosa, de David Bowie), con las que demostró que la música puede reinterpretarse hasta el punto de imprimir en ella una personalidad tan fuerte como es la de esta artista.

    Sigue siendo, sin embargo, la prodigiosa voz de una mujer que además es una auténtica virtuosa de los instrumentos que toca, la que más cala en sus seguidores, los de siempre y los que, sin dudas, no van a perderla de vista tras este intenso concierto. Una voz con un amplio registro vocal que sabe deslizar por las composiciones en bajadas dramática y altos imposibles y que utiliza, no sólo para cantar, sino para “teatralizar” unos temas que interpreta desde lo más hondo de sí misma, sacando fuera tantas emociones que, sin dudas, tenían que hacer mella en los asistentes.


    Ayudándose de su propio taconeo, cascabeles e incluso cadenas, Maika Makovski se bastó y sobró para regalar un espectáculo completísimo en el que, nuevamente fueron determinantes su simpatía y su feeling con el público, con el que estableció nuevamente un diálogo de tú a tú en el que ella siempre sabe demostrar lo afortunada que se siente por cómo se la recibe siempre.

    Y es que, a Maika Makovski no le han hecho falta ochos de marzo, ni cambio en el equilibrio de poderes, siempre ha demostrado que el poder, sus poderes, son la fuerza de su voz y un trabajo constante y sacrificado que la han llevado, casi desde que era una niña, a ganarse un sitio que es suyo por derecho y que la llevan a estar considerada como una de las mejores y más completas artistas nacionales.

    Un gran acierto tenerla en la jornada final del apartado musical de Granada Experience (junto a Sofía Ellar en el Palacio de Congresos), en las que han sido unas jornadas que han reivindicado especialmente la figura de la mujer en la industria musical y que, a pesar de lo accidentado de su celebración (véase cancelación EscenarioCervezas Alhambra) ha contado con actuaciones de lujo en las que, las mujeres, han sido protagonistas.

    Crónica y fotos: María Villa 


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