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domingo, junio 03, 2018

Cinco propuestas que no te puedes perder en el FIB



En el Festival Internacional Benicassim siempre se ha podido huir de las propuestas mayoritarias encontrando alternativas la mar de interesantes con las bandas que ocupan la letra pequeña del cartel. Te proponemos cinco nombres para que puedas trazar la ruta si eres de los que arriesgan y te gusta descubrir esas bandas que se alejan de los terrenos más transitados para mostrarnos algo diferente a lo visto hasta en la sopa. 


La Plata 

Hace ya más de un lustro que conocimos a Diego Escriche al frente de Dreamy Eyes. Por aquella época no superaba la mayoría de edad pero al subirse al escenario ya transmitía una energía y actitud desbordante. En estos años ha sido parte activa de la escena underground de Valencia, además de estar metido en otros proyectos musicales (Acapvlco, Estilo Alfa). Un torbellino de inquietudes que en el año 2016 le llevo a formar La Plata. Todo comenzó con “Un atasco” a finales de 2015 cuando Diego subió el tema a la red, éste tuvo una buena respuesta y ahí es cuando toma la decisión de formar este nuevo proyecto. El primero en llegar fue Carmona (Teletexto, Thee Vertigos), posteriormente se unieron Patricia Salvador, Salvador Frasquet y María Gea. Cuentan con un Ep en vinilo de siete pulgadas editado por Sonido Muchacho con dos temas más “Esta ciudad” y “La Luz”, grabado en los estudios de Dani Cardona pero bajo el mando de Carlos Hernández en la producción. La trascendencia con tan solo una pequeña carta de presentación es considerable dado que han conseguido llenar salas de su ciudad y además les ha permitido girar por toda la península. Cuentan en torno a cincuenta conciertos a sus espaldas en un año intenso que les ha hecho tomar la firme decisión de trabajar duro para que La Plata siga acrecentando relevancia en el panorama estatal. Podrían decirse que sus canciones entraría en los cánones del pop pero sus miras están puestas en la música de los ochenta y se les asemeja con bandas de la nueva ola. Aunque claramente lo que más nos gustaría destacar es que sus melodías y sus letras tienen algo que engancha; un nervio fresco que se acelera con el ritmo tan marcado de la batería, cortes que nos hacen reventar cuando los escuchamos. Explosión de baile y coreos es lo que han venido consiguiendo en los directos con una impecable puesta en escena. Actualmente están pendientes de publicar su primer largo “Desorden” que está formado por diez canciones que han compuesto y desarrollado el año pasado, repitiendo para la producción con Carlos Hernández.  

Vulk 

Los bilbaínos Vulk son otra de las propuestas a descubrir en esta edición. Una banda relativamente joven que lanzó en el 2016 su primera referencia en un Ep titulado “No longer great deal”, en el que ya se respiraba ese aire de post punk en el que se les ha situado. Su intro podía llevar al despiste pero realmente respondía a esa libertad tan airada que desprenden Andoni de la Cruz, Alberto Eguíliz, Julien Alberdi y Chavi Marco. Huir de la etiqueta más común y seguir trabajando su música en la dirección que ellos mismos le quieran dar ha hecho que su primer larga duración “Beat Kamerlanden” no se entienda bajo un esquema prefijado, llegando a facturar un disco que va más allá de lo de lo que se esperaba de la banda. Y ojo que para el segundo trabajo que saldrá en mayo o junio de este año ya han anunciado que va a suponer otro giro creativo en el que algunas constantes seguirán pero el todo tomará una perspectiva diferente. Evolucionar o morir desde el inicio es una de las notas que hacen más atractiva su trayectoria. Además despuntan con buen hacer, ingenio y talento, mucho talento. Nervio punzante, melodías que atrapan, juegos atractivos, ritmos bailables, toques hardcore por momentos y una sobrada actitud. Por lo que hemos leído sus directos son de otra liga, y es en ellos dónde se sienten con comodidad para desplegar todo el arsenal que tienen. Electricidad a raudales con una asombrosa puesta en escena. Se mueven sin problemas y con naturalidad entre salas autogestionadas y grandes festivales, espacios que les han hecho crecer en un corto espacio de tiempo. A nosotros nos han volado la cabeza y apostamos por que será uno de los directos más efectivos. 

Perro 

Con Perro tuvimos flechazo desde su segundo trabajo el exitoso “Tiene Bacalo, tiene melodía”. Unos meses antes su primera referencia “Singles brasileñas” les hacía irrumpir con frescura y urgencia en el abismo musical en el que nos hayamos inmersos desde hace ya una década. Llegaron pronto a nuestras seseras para reventarlas sin previo aviso, triturando su sonido en una batidora con ingredientes nutridos que les han servido como eternas referencias; punk, hardcore, math rock o krautrock, entre otras. En “Estudias, Navajas” la evolución se figuraba como aplastante y mucho más sonrojante. Todo ese jugo que sacaban con la fuerza instrumental que poseen, la versatilidad con la que se prodigan (su continuo cambio de roles) y un salto considerable en el resultado, volvía a sacar todo esa rabia y locura que llevan dentro. Estos cuatro chicos murcianos siempre lo han tenido claro y han mantenido la esencia en su forma de hacer las cosas. Sin abandonar su claro y fiel ideario de no caer nunca en la repetición han sabido explorarse en cada entrega de una forma libre, sin más límites que los propios. En “Tróplico Lumpen” parece que hayan arrollado con todo para dejar fluir más aún si cabe esas ganas de jugar con el sonido. Hay un giro inesperado en la forma de abordar el asunto lanzando planteamientos mucho más serios pero que siguen ejecutando de forma sarcástica, innata y sin pensar apenas en la trascendencia que su música pueda tener. Siguen teniendo ese punto de locura desmedida que les hace ser bizarros a más no poder pero también ceden más espacio a composiciones más ancladas en tempos con menos pisada en el acelerador. Incluso se lanzan sin miedo (y como un pulso tomado ante cierto reto lanzado) a hacer una canción lenta en “Ese tu frescor”, corte que cierra el disco. El ambiente melódico sigue existiendo pero con una menor presencia y la voz sigue ejerciendo papel de telón de fondo. En definitiva, otro fascinante viaje por el mundo de Perro con una cuarta entrega que podemos decir que es su trabajo más compacto y nos hace descubrir que los de Murcia han madurado sin quererlo o mejor dicho, sin pretenderlo. Lo de estirar sus progresiones hasta el infinito y más allá, es otro de los dones que hacen que “Trópico Lumpen” se merezca el título de ser uno de los discos más arriesgados (y acertados) de la temporada. 

Carolina Durante 

La revelación del 2018 lleva el nombre de Carolina Durante. Una banda madrileña que confiesan que la llama que encendió a la formación fue un concierto de Perro, Belako y Sierra. Entienden esto de la música como una excusa para pasarlo bien y dar directos; el éxito inesperado ha llegado a una banda que no tiene intención ni expectativas de nada dentro de la industria. En apenas un año de vida y con tan solo dos Ep's ya han revolucionado las salas dónde han podido ir estrenándose provocando un efecto llamada que les ha colocado en muchos de los carteles de los festivales de nuestro país. Cuándo suceden estas cosas solo hay que disfrutarlas y creemos que de la manera que ellos lo están haciendo, es la más acertada y gratificante. Son también uno de los fichajes de Sonido Muchacho que tan bien están funcionando, lo tienen todo preparado para estallar a algo que podría ser más grande. Tiempo al tiempo. 

Los Nastys 

Evolución y mucha más actitud en el planteamiento en el grupo con su segundo trabajo "Música para el amor y la guerra". Un disco con más trabajado en el que el buen hacer de Rúl Pérez en La Mina es crucial; les dota de un sonido más claro dando brío a tope al mismo tiempo. Su garaje cantado en castellano tiene ese efecto atrayente que nos conduce a la locura y soltar lastre para perdernos en esas estructuras repetidas y guturales. Provocadores con una cierta sensibilidad. El crecimiento es más que notable en algunos cortes como ‘Veneno de serpiente’, ‘Bla bla bla’ o ‘Quiero ser otro’. También se atreven con el rockabilly, funk, surf o beat. Según Los Nastys, este trabajo está creado bajo el concepto de darle una especie de banda sonora a sus vidas, "una mezcla de momentos tiernos y ganas de reventarlo todo dividido en cinco canciones de amor y cinco de guerra mezcladas de la misma manera bipolar en la que estos sentimientos aparecen". 


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