GARY CLARK JR. + CORIZONAS - Las Noches Del Botánico - 25 de Julio - Madrid - Alquimia Sonora

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martes, julio 31, 2018

GARY CLARK JR. + CORIZONAS - Las Noches Del Botánico - 25 de Julio - Madrid

El pasado miércoles se celebró una de las noches más roqueras de las jornadas musicales de Las Noches del Botánico. El combo Corizonas + Gary Clark Jr prometía una descarga de energía eléctrica importante en medio de un entorno verde creado para el esparcimiento tranquilo.

Corizonas se enfrentó a un reto importante: romper el hielo inicial y precalentar el ambiente en un recinto que aún no estaba lleno y en el que el personal presente se encontraba todavía disperso pidiendo las primeras cervezas. La claridad del día bañaba el Jardín Botánico cuando a las 21 de la noche, con escrupulosa puntualidad, sonaba la sintonía pregrabada de El Hombre y la Tierra, la archiconocida serie sobre natuleza dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente. La banda salió al escenario como una manada de lobos agazapada con la intención de lanzarse a una presa distraída.
El concierto arrancó con una introducción instrumental en la que destacó la entrega y pericia de Javier Vielba al Theremin, ese curioso instrumento en forma de antena que se controla sin necesidad de contacto físico jugando con la amplitud y la frecuencia del aparato según la posición de la mano.

Vielba no solo es uno de los mejores frontman del panorma nacional sino que es un auténtico showman que sabe dirigir al público y conectar con él desde el instante en el que pisa el escenario.
Sabía que preceder a Gary Clark era tarea complicada y se dirigió al público en varias ocasiones para recordarnos que el concierto era de todos, no sólo de los músicos.


El repertorio estuvo regado de sus grandes éxitos como "Todo va bien", esa melodía alegre y buenrollista de letra naif o "Run to the River", folk sureño optimista que nos invita a correr hacia el río y lavar nuestros pecados para empezar de cero, y canciones tributo, como una versión Wéstern del "Wish You Were Here" de Pink Floyd coreado con entusiasmo por el público.

El concierto terminó con la banda y todo el auditorio cantando el Always Look The Bright Side Of The Life ("Mira siempre el lado positivo de la vida") de la inolvidable película La Vida de Brian, una manera de hacer hincapié en el espíritu y filosofía de la banda y el perfecto resumen de lo que es su música: letras simples y directas con divertidas melodías pero nunca exenta de esa maravillosa y necesaria ironía con la que hay que afrontar la vida.

Gary Clark Jr. apareció puntual sobre el escenario, sin hacer grandes aspavientos ni poses, casi tímido, escondiéndose bajo su sombrero y dando paso sin preámbulos al rugido de su guitarra con "Come Together", una versión atronadora del clásico de The Beatles que utilizó a modo de declaración de intenciones y carta de presentación, dejándonos claro de qué fuentes bebe, cúales son sus influencias y cuál es el estilo que ha creado en torno a esas raíces.

Siguió con Ain´t Messin Round, un imponente soul salpicado por solos de guitarra que provocaron los primeros air guitars entre el público.

Gary Clark Jr se rodea de una banda que se acopla perfectamente a su sonido pero que no está destinada a restar presencia al blues que desprenden las seis cuerdas de su guitarra ni al soul que desprenden sus cuerdas vocales. En ocasiones evoca a un Jimi Hendrix moderno, no sólo por la distorsión de su guitarra y sus improvisaciones, sino por el protagonismo que ejerce y el carácter que sólamente los elegidos saben sacar al instrumento.

El concierto fue en su mayoría un repaso a su disco más importante, Blak & Blu, destacando en el maravilloso Travis Country, un rock n roll que parecía salido de las manos del mismísimo Chuck Berry y que prendió como pólvora en el público y When My Trains Pull In con ese pegadizo fraseo de guitarra y solazo de guitarra incluido, marca de la casa.

Sin apenas darnos cuenta, llegábamos al final del concierto disfrutando de la infinita Bright Lights, con una cerveza en la mano, la luna llena coronando los árboles del Jardín Botánico y perdidos en esa inconsciencia que supone la hipnosis de su música. Poco más se le podía pedir a la vida en ese momento.

                                                     Texto y Fotografía: Alberto Alonso 

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