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miércoles, noviembre 07, 2018

GO, JOHNNY, GO!!!

Johnny B. Zero, capitaneados por Juanma Pastor, son ya una de las formaciones clave de la música rock valenciana en lo que va de siglo. Tanto es así, que su último disco "Suicide watermelon stories" ha sido nominado a mejor disco rock de la Comunitat Valenciana. Lo presentan este mismo sábado en su ciudad (Loco Club) en lo que promete ser una cita orgiástica. 


Foto: Estrella Jover

Quién le iba a decir a Juanma que aquella aventurilla musical que comenzó en Innsbruck (Austria) a principios de esta década, terminaría convirtiéndose en todo un referente para la música valenciana. Pocas formaciones de estas tierras han experimentado una ascensión tan meteórica, sobre todo tocando rock y en inglés, como la que Johnny B. Zero han tenido desde sus inicios.

Recuerdo perfectamente la primera vez que vi tocar a este tío: fue en la Vitti, bonito local de mi barrio. Lo hizo sólo, armado únicamente de su fender. Y armó una buena: se desgañitaba como un bluesman, tocaba como un Clapton negro y aquellas canciones propias que tocaba entre versión y versión de clásicos, no sólo no desentonaban en absoluto, sino que tenían la extraña virtud de pegarse como lapas a la primera. Pensé: "¿Quién es este cabrón?"

Foto: Estrella Jover
Pronto lo sabría: al contrario que la mierda, que siempre flota, es raro que el talento sobresalga, pero en esta rara ocasión así lo hizo. Al poco tiempo se empezó a hablar de este tipo que tocaba como un bestia. También es verdad que supo moverse bien (colaboró hasta en obras de teatro) y juntarse con los acompañantes adecuados, pero sobre todo la cosa estaba en que no dejaba a nadie indiferente. Con pocos bolos a cuestas, ya estaba la primera formación de la banda ganando el Vinilo Valencia y ahí llegaría el primer disco.

"Mayday" (Autoeditado, 2014) fue una primera experiencia para muchos de sus participantes. Juanma y la primera versión de la formación, con el baterista Lukas Laimer (superviviente de la aventura austríaca) y el por entonces guitarrista Julio Fuertes, era la primera vez que grababan un disco "en serio". Para Carlos Ortigosa, propietario de los estudios Music Rooms, fue la primera experiencia cercana a la producción y sería además el inicio de una colaboración hasta ahora inalterada. Los resultados, pese a ello, son de todo menos amateurs: canciones totalmente irresistibles como "Plastic bag", "I'm missing your eyes" o "Planted like a tree" suenan tan llenas de convicción, una detrás de otra, que hacen de este disco una verdadera bomba de relojería.

De esto hace sólo cuatro años, pero parecen una eternidad porque cualquiera que haya estado algo pendiente de su trayectoria ha podido comprobar, no sin vértigo, que su actividad ha sido frenética. Sin dejar de hacer conciertos, que empezaron a llevarles por salas externas a la ciudad de Valencia -lo cual es toda una proeza en esas tierras lejanas a la centralización Madrid-Barcelona- se las apañaron para tener listo en poco tiempo "Crystal totems" (2016), un EP que suponía un salto mortal en cuanto a riesgo y nuevas formas de ver su música. Empezaron a meter elementos electrónicos y las canciones se volvieron más ácidas, así como resultaba plausible que la formación se había consolidado. Sonaban como un cañón.

No tardó en llegar "Birds" (Hall of Fame, 2017) y con él la locura. Claro, un pedazo de single guitarrero como "Insane" tenía que tener repercusión para demostrarnos que el mundo no está del todo perdido. Su eco comenzó a extenderse por radios de todo el país y las ofertas para tocar en la capital fueron cada vez más numerosas. El endurecimiento de su sonido y el cada vez mayor espíritu de banda de una formación que había dejado tiempo atrás el carácter de proyecto individual de su líder, hacían que sus conciertos fueran auténticas orgías de pop ruidoso, pericia instrumental y actitud cafre, que dejaban a cualquiera que los viera con muchas ganas de repetir cuantas veces hiciera falta.

Así que, casi sin descanso y presentando aún el anterior, llegó un nuevo disco, esta vez doble y lanzado por sorpresa, que ha supuesto su consagración definitiva. "Suicide watermelon stories" (Hidden Track Records, 2018) es, además de un disco glorioso, una manifestación de evolución como pocas suelen verse en el pop español. A la incorporación de elementos jazzísticos merced al saxo que Pablo Pérez ejecuta con maestría, se añade la locura sónica que imprime uno de los miembros clave de la banda, Julio Fuertes, con su sintetizador. Todo acaba en una masa lisérgica y espesa, pero terriblemente atractiva, con unas melodías que siguen intactas y perfectamente certeras, como siempre.

Con este disco podemos decir que el interés por la banda ya es, si no masivo, sí importante, hasta el punto de tener una agenda de conciertos apretada y en recintos de aforo considerable. A todo esto, en su tierra su disco ha sido nominado candidato a mejor disco de rock, junto a los de gente tan consagrada como La Habitación Roja, La Raíz o Junior McKenzie y dicho anuncio coincide además en el tiempo con la que va a ser la presentación, tras largo tiempo de espera, en Valencia de "Suicide watermelon stories".

Será en Loco Club, el próximo sábado 10 a eso de las 22:30 (entradas aquí). La cosa promete ser atómica y pese a ser un fin de semana que aseguran va a ser el que concentre más conciertos en la historia de la capital del Turia, a buen seguro abarrotarán dicha bendita sala hasta la bandera.

Un poco para dotar a este artículo de cierto relumbre y en vista de que la ocasión lo merece, qué caray, hemos pedido a Juanma Pastor himself que nos haga una breve presentación y nos hable de los cinco discos que han ayudado a construir y definir el sonido de Johnny B. Zero. La cosa resulta bastante interesante y dice así:

La banda se funda en Innsbruck donde viví un par de años (mi pareja en aquel momento era de Austria y me fui a vivir con ella). Tras pasar un tiempo tocando en Austria, (en el 2013) volví a Valencia donde ganamos el concurso Vinilo Valencia. Eso nos da la oportunidad de grabar nuestro primer disco, Mayday. Es la primera que trabajamos con Carlos Ortigosa, una alianza que dura hasta hoy. En el 2016 sacamos un EP, Crystal Totems. En 2017 sacamos Birds con Hall of fame records y en 2018 Suicide Watermelon Stories. 

5 DISCOS 


Purple Rain - Prince (WEA, 1984) Yo empecé a cantar y tocar gracias a Prince y a este disco. Cuando lo escuché de niño me voló la cabeza. Era una colección brutal de canciones, cada una diferente de la otra en estilo y tono, y con una producción muy loca en la que el pop, el funk y el rock se daban la mano de la manera más maravillosa y original. 



Creo que el patrón de discos como el de éste, el White Álbum de The Beatles o Innervisions de Stevie Wonder es el que inconsistentemente siempre buscamos emular en Johnny B. Zero. El White Album y el Innervisions también me han acompañado siempre y siguen pareciendome gigantescos todavía. Los sintes de Steve Wonder en Living for the city o Higher Ground son responsables directos de que no llevemos bajista y de que Julio toque el sinte como lo hace en Johnny B Zero. 


El De Stijl de White Stripes fue un disco que también me marcó por el excelente sonido de las guitarras y la capacidad de crear texturas artísticas de la precariedad que acabaron siendo hits y sonando en la MTV (Hello Operator llego a acompañar los anuncios de la NBA). También, es otro de esos discos de temazos que funcionan con una producción extravagante o aparentemente fuera de lugar. 

Layla and other assorted love songs de Derek and the Dominos. Este disco siempre ha sido uno de mis preferidos. Los temas son fantásticos y tiene grabadas algunas de las mejores guitarras de Rock de la historia, los guitarristas son el Clapton de los 60 y Duane Allman. Cuando algunos críticos reseñaron Mayday, me dió la impresión de que no entendieron bien nuestras intenciones y nuestras referencias sonoras. A mí el punk y las guitarras ruidosas grabadas a partir de finales de los 70 siempre me ha parecido un poco "fake" en intención y resultado. Es decir, se grababan ruidosas con pedales pero el trabajo de grabación y mezcla siempre fue pulcro y con cierta limpieza "aristocrática" que siempre me ha interesado poco. En cambio, Derek and the Dominos grabaron utilizando amplificadores Fender Champ. Son amplificadores de 5 vatios que sonaban realmente rotos y ruidosos sin ningún tipo de dulcificación posible en grabación y mezcla. En Mayday no tuvimos la oportunidad de tener esos amplis, pero utilizamos ese tipo de fórmula con el bassman, tocar a tope y sin pedales. El fallo de las reseñas de las que hablaba antes fue identificar Mayday con The Strokes, cuando la referencia sonora eran Derek and the Dominos.

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