Lanuca: "Rémora" (Bonavena Música, 2018) - Alquimia Sonora

Breves

Post Top Ad

martes, enero 15, 2019

Lanuca: "Rémora" (Bonavena Música, 2018)

La valenciana Ángela Bonet, arropada por una nutrida lista colaboradores que dan forma a un proyecto coral, se lanza al fin al formato largo con un trabajo que suma enteros respecto a su anterior trilogía de Epés y que sin duda está entre lo mejor lanzado a nivel nacional el pasado ejercicio. 

Quién lo iba a decir. Son ya cuatro discos. Y nadie hubiera apostado por ello cuando veíamos tocar a aquella chica tan tímida que cantaba en inglés y supuraba arte en aquellos conciertos de la Caverna (local de la ciudad de Valencia aún en funcionamiento) hace un montón de años. Tuvo que superar un sinfín de inseguridades, pero la apabullante trilogía "anatómica" de epés formada por "Pómulo", "Gran mandíbula" y "Tibia turbia", aparecida entre 2013 y 2016, dio irremediablemente la razón a todos cuantos la animaron una y otra vez a emprender este camino, que ahora se salda con su primer trabajo largo.

Todo lo construido en aquella tríada de obras -a cada cual mejor y dejando patente un crecimiento imparable- sigue vigente en este "Rémora", que salió en los estertores del año pasado y que por tanto, no ha gozado de una vida larga como para salir en todas esas consabidas listas en las que debiera haberlo hecho. Y lo digo sin temor a equivocarme: sin duda estamos ante un trabajo relevante, tanto por la constante ascensión artística de la persona al frente del proyecto, como por la personalidad a miles de kilómetros de distancia de la mayor parte del páramo creativo nacional que destila en unas canciones que jamás dejan indiferente.

Foto: María Carbonell

Rodeada, como viene siendo habitual, de gente de confianza como su compañero sentimental, el también músico y líder de Doctor Divago, Manolo Bertrán, así como otras que se han ido adhiriendo con los años al proyecto como Vanessa Juan (Cello) y Ana Santos (sintetizador), a los que ahora además se añade un clásico como Santi Serrano (Caballero Reynaldo, Carmina Burana), a la batería, Lanuca se ha convertido en algo cada vez más coral, aunque basado en la personal forma de respirar la música de la autora de las canciones.

Todo en Lanuca es evolución, vista al frente: además de la adición de un batería a la ecuación, también ha sido nuevo el entorno de factura. Grabado en los estudios Rio Bravo de Xirivella (Valencia) a las órdenes de Cayo Bellveser y Xema Fuertes (es el primero en que no está Dani Cardona al timón), el disco añade la suficiente potencia rock a los ya habituales escapes sonoros como para poder decir que se abre una nueva etapa. No es una reinvención en toda regla, pero decididamente, el disco suena distinto: se basa mucho más en riffs de guitarra y la tendencia es menos ensoñadora en general, para dar paso a un energético tour de force que juega con mil géneros a la vez, sin casarse con ninguno en particular.

Foto: Susana Godoy
La secuencia de canciones es, sin duda, la más cohesionada y lograda de la autora. Desde el inicio con el dream pop (cercano, quizá, a Beach House) de "Durazno", la concreción melódica pasa a un primer plano para ir endureciéndose en los siguientes pasajes: "Himalaya" acelera un poco el paso, pero es ya con la magnífica "Hasta Orión", cuando se hace patente esa nueva dirección de la que hablamos, merced a unas guitarras aguerridas y omnipotentes, que también encontramos en "El monte de Venus" o "150 km/h". Entre medias, jugueteos con fraseos hip hop en "Polvo raso", acentos latinos en "19.49", pop épico y romántico con la quizá mejor del lote, "Piel con piel" y despedida coplera con "Sacramento", para un dar forma a un disco sin parangón, rabiosamente personal y orgulloso de ser diferente.

Y es que son artistas como éstos los que hacen merecer todavía la pena mantenerse al día sobre la escena musical de este país. Gente arriesgada que sigue peleando a la contra y a la que no le importa tener que autoeditarse o que no le llamen de festivales para seguir sucumbiendo al arte y brindar a los que permanecemos despiertos momentos tan intensos, tan emocionantes y tan necesarios como los que encontramos en este disco que debería hacer mucho más ruido del que seguramente hará, por salirse del foco de la aristocracia musical de este país. Ojalá no sea así, pero ni falta que hace: es un disco mayúsculo y como a toda obra de este calibre, aguantará con el tiempo y el tiempo le dará toda la razón.

Para más info y adquirir el disco: enlace a la página de Bonavena Música

Foto: María Carbonell

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Comparte tu opinión!

Esperamos tu comentario