BURNING ARDE PARA SIEMPRE - 5 de Octubre - Sala La Riviera, Madrid - Alquimia Sonora

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jueves, octubre 10, 2019

BURNING ARDE PARA SIEMPRE - 5 de Octubre - Sala La Riviera, Madrid

Texto y Fotografías: Alberto Alonso
Cuando no había absolutamente nada, cuando todo era un páramo, Burning ya estaba ahí.
Su historia se remonta a los años 70, a los últimos coletazos de la dictadura franquista. La Elipa, un barrio obrero de la periferia de Madrid, fue el caldo de cultivo, el ecosistema perfecto. El rock n roll fue el germen, el denominador común que unió el destino de cuatro chicos de barrio que encontraron en los Stones el espejo en el que les gustaba mirarse. Hijos de Madrid, hijos de los Rolling Stones. Dos progenitores que conjugarían el código genético de la banda. La inspiración musical vendría de su pasión por los británicos, pero su lírica, su poesía, su lenguaje, emergía directamente de las calles de Madrid. Dueños de una poesía callejera cuyos códigos conocían a la perfección. Allí donde Dios no existía, ellos reinaban.

Y de Madrid al cielo, pero no sin antes visitar el infierno, porque la historia de Burning se escribe con grandes canciones convertidas en clásicos imperecederos pero también con formas de vida truculentas que acabaron irremediablemente en tragedia. Disfrutaron del éxito y saborearon el fracaso, siempre sin rendirse, siempre sin mirar atrás. Si de algo nos dejan huérfanos es de autenticidad, de entender el rock como una forma de vida, una apuesta vital en la que importa más jugar que ganar. Y se lo jugaron todo.

El punto final llega 45 años después, en la ciudad que les vio nacer. A orillas del Manzanares finaliza una historia cuyo epílogo lo escribe Johnny Cifuentes, único miembro superviviente de la banda original.
El tema que abrió el concierto no fue casualidad, "Es Decisión" sirvió para que Johnny iniciara la despedida: "Esto es una fiesta aunque por dentro tengo el corazón negro. En la vida hay que tomar decisiones, y yo con 17 tacos le dije sí al rock n roll".

Uno tras otro iban disparando todos sus grandes temas: "Ginebra Seca", "Jim Dinamita", "¿Qué hace una Chica como tú...?" "Muévete en la Oscuridad"...Todas ellas coreadas por el público con la intensidad y emoción que supone hacer algo por última vez. Los gritos de "Johnny!, Johnny!" surgían como súplicas entre el publico cada vez que terminaba una canción, como si se intentara crear un vínculo invisible que les atara a Johnny y a su banda para siempre.

Esta noche todas las canciones toman un cariz especial, adquieren otro significado."Como un Huracán" sonó más melancólica que nunca. El público inundó la sala con unas estrofas que parecían dirigidas a Pepe Risi. Imágenes del guitarrista se sucedían en las pantallas de la sala mientras la invocación se consumaba: "Aún recuerdo tu calor, tu sonrisa, tu valor. Aún recuerdo esa canción de los dos. Ahora empieza a anochecer y tu no estás..."
Con "Mueve tus caderas" nos recordaron que esto se acababa pero que no querían gimoteos. Era una despedida, pero una fiesta a fin de cuentas, y en las fiestas se baila, sobre todo si la música que suena en la fiesta activa nuestro cuerpo sin que podamos poner impedimento: "No estés más deprimida, yo tengo la solución, una copas y unos amigos y un poquito de rock n roll..."        

"Una Noche sin ti" siempre es la canción de cierre, la de despedida, pero esta vez no sería la de una noche, sino la de todas, la de todas esas noches en las que disfrutamos de esta legendaria banda y por todas esas noches en las que ya nadie sintonizara a los Stones. El concierto finaliza y la sala se empieza a vaciar cuando todavía retumba en las paredes el estribillo convertido en himno: "Dan las 6 sintonizo a los Stones, recuerdos del pelo largo, viejos blues queridísimo Eric Burdon..."

Se agradece que Johnny deje un bonito cadáver y se retire tras publicar un discazo como Pura Sangre, con la banda arriba y la maquinaria perfectamente engrasada. Es una manera de homenajear a sus brillantes músicos y dejar el espacio que le corresponde a Burning en la historia.
Por mucha pena que nos de a los Burnianos, en la vida todo es un ciclo y nada es eterno, lo efímero del asunto es lo que nos obliga a saborearlo y vivirlo con intensidad. Es así de hermoso, así de mágico. Burning arde para siempre.

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