Paul Zinnard: "Songs for a better past" (Two Mad Records, 2018)

Uno de los grandes tapados del rock español vuelve a grabar un manojo de canciones coherentes y llenas de extraordinarios momentos. En su nueva entrega demuestra que es un compositor prolífico, casi siempre atinado y especialmente bien rodeado de bandas que lo entienden a la perfección.


Cuántos discos se publican en nuestro país y en tantos otros sin que el común de los mortales se entere, ni de su existencia ni mucho menos de su importancia. Y cuántos artistas entregados a una causa cada vez más complicada siguen ahí, demostrando empatía e implicación con su trabajo y sus seguidores, que siempre deberían ser legión. Carlos Oliver, alias Paul Zinnard desde que abandonó sus labores como frontman de los interesantes Bolivians, lleva ya cinco intentos por salir de un semianonimato tan injusto como relevante. Ahora, acompañado de otra banda ocasional bajo el nombre de The Tropic, factura un trabajo basado de nuevo en las raíces de la música americana, sin ser él nada de eso ni de lo otro. Todo lo contrario, en 'Songs for a better past' suena lo mejor de cada casa que ha frecuentado a nivel sonoro, es decir, la esencia del folk de Neil Young, la ponderada electricidad de Tom Petty, el halo del rock alternativo de Wilco o el estilismo mainstream de Cracker. Sin despeinarse, sin ruido, sin necesidad de llamar demasiado la atención, su forma de hacer canciones y grabarlas es digna del eco que siempre le ha faltado.

Si ya en sus anteriores discos quiso inmiscuirse más a fondo en las rutas del rock de esencias folkies, especialmente en el fantástico 'Back door bullets' (2016), ahora selecciona y revisa algunas de las piezas que dejó aparcadas en su momento en la vía muerta de los vehículos sonoros que no terminan de encajar en la autopista por la que transitaban canciones más aptas por fondo y forma. Por eso rescata 'Audacity' y la transforma en otra cosa muy diferente a la que sonaba en su primer disco, y se fía de su buen olfato para el blues rock de 'Second man on the moon' o la abrumadora carga melódica de 'Can’t shine tonight'. Paul Zinnard se desenvuelve a la perfección en ese limbo en el que la canción sencilla, basada en dos o tres acordes y arreglada como mandan los cánones, encuentra su razón de ser. Así lo hace en 'Tracy, Stacey and me' o la potente 'Seven o’clock news', representaciones palmarias de lo que siempre fue la base de su música. En 'Over again' y 'Born to lose' vuelve a lo ya apuntado, un perfil de rock básico, enraizado en la (buena) educación musical y con miras transoceánicas. Alfonso Ferrer, ya avezado en estimulantes producciones para Jero Romero o Julián Maeso, entre otros, forma el tándem perfecto con el propio Oliver, y en la gran balada 'I want to take your hand' o los estupendos coros de María Olías en 'Let war begin' se puede hacer parada y fonda para afianzar que el recorrido de un disco como este es conciso y efectivo.

Un trabajo que en principio fue concebido como la banda sonora que acompañase a un documental sobre la producción musical que tenía a nuestro hombre como protagonista y que se habría titulado 'Rewind' devino en otro disco esencial. De tener otros y más potentes altavoces mediáticos, lo suyo sería de conocimiento obligado y disfrute mayoritario. El futuro será aún más cruel, pero el pasado puede ser mucho mejor con canciones tan bonitas como estas.

        

Más info:
http://www.paulzinnard.com/
https://www.facebook.com/paul.zinnard

Publicar un comentario

0 Comentarios