Victoria Ford: "Grandes éxitos, mejores descartes" (Lunar Discos, 2019)


Tras varios sencillos de adelanto, los sevillanos Victoria Ford agrupan sus nuevas canciones en un trabajo de grandes influencias y enérgico resultado. Conocer su música es quedarse en ella durante un buen rato


Quienes habíamos escuchado algunos de sus adelantos ya intuíamos que el debut en formato largo de Victoria Ford no sería moco de pavo. Energía instrumental, actitud y canciones embebidas de distintas tradiciones eran los avales que a priori los situaban como otra gran esperanza del pop español de nuevo cuño. La juventud y el brío de los temas compuestos por el trío sevillano fructifica en una correcta producción de Fernando Zambruno, a los mandos también de varios trabajos de sus paisanos Maga entre otros, y una grabación a caballo entre la capital hispalense y Granada. “Grandes éxitos, mejores descartes”, un título lo suficientemente elocuente sobre lo que pretenden con su música, suena antiguo y moderno a la vez, y es fácil explicar el porqué de la paradoja.
               
Las referencias de estos músicos pasan básicamente por el pop atmosférico con bien de teclados en ocasiones y atmósferas a lo The National, salvando las distancias lógicas por la forma de cantar del batería y vocalista Ire Díaz –otra seña de identidad-, y las descaradas referencias vitales en las letras, como las que recuerdan a las primeras películas de Steven Spielberg, las aventuras de indios y vaqueros de los sábados por la tarde ante el televisor y todo lo que implicaba esperar otro verano adolescente en el que los sentimientos volvieran a florecer. Todo ello tocado con gusto, con cierto ambiente post punk y guitarras que miran de frente a los sonidos americanos en su más amplio concepto. La oscuridad con la que parecen impregnar su forma de componer se equilibra con la luz y las potentes melodías de, por ejemplo, “Verano punto exe”, una canción inundada de ironía y fachada radiante de optimismo para describir sentimientos básicamente dolorosos. Un hit en potencia, al que bien podría suceder la tremenda “¡Bien es poco!”, nuevamente en la onda de un pop elevado y de gran desarrollo. “Llama a mi madre”, sin más, es una muestra de su acercamiento espontáneo a la psicodelia, por lo que cabe esperar que en futuras entregas profundicen en una senda que no parece resistírseles en absoluto.
               
Este es uno de esos discos que se pasa en un suspiro y te sorprende por su aparente simplicidad cuando en el fondo sabes que hay muchas cosas ahí detrás, esperando a ser desveladas a cada escucha y con las que depositar grandes expectativas en la inminente carrera de Victoria Ford, una banda que demuestra mucho con muy poco. Cuando se saben hacer las cosas bien no hay por qué alardear, basta con encontrar a quien sepa apreciarlas de verdad.

          

Escucha "Grandes éxitos, mejores descartes" aquí.

Más info:
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