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    viernes, febrero 22, 2013

    Tórtel+McEnroe. 7º Aniversario Vinilo Valencia. Sala Wah Wah (Valencia). 21/02/2013

     

    Tórtel+McEnroe. 7º Aniversario Valencia. Sala Wah Wah (Valencia). 21/02/2013 


    Redacción: María Carbonell
    Fotografía: Amalia Yusta

    Alquimia Sonora inicio la cuenta atrás hace dos semanas, los días que contábamos marcaban la distancia temporal que nos separaba del 7º Aniversario Vinilo Valencia, nuestros compañeros habían preparado un megapuente sonoro con un cartel de lujo y mimado hasta el más mínimo detalle, una muestra del gusto que les caracteriza. McEnroe salieron triunfadores de la primera edición del Deleste Festival, el auditorio de La Rambleta fue testigo de una exaltación generalizada donde una multitud de corazones palpitantes se alzaron para despedir a la banda en una extensa y magnífica ovación.

     

    Su vuelta a la ciudad del Turia fue una de las sorpresas de este aniversario, no olvidemos que el sábado contaremos con la vuelta de la primera formación deLagartija Nick para interpretar sus tres primeros discos, con motivo de la reedición de su álbum de debut Hipnosis. Una sala rebosante brindó una calurosa acogida a Ricardo, su voz y su guitarra acústica abrieron la noche, Arquitecto sonó para empezar a construir la más bella historia de amor jamás contada. Ayer noche tuvimos la oportunidad de ver a la banda de Getxo en un formato reducido, Ricardo Lezón y Eduardo Guzmán nos mostraron otra versión de McEnroe, encontrándonos con un concierto más directo e íntimo, cercanos y sencillos consiguieron mantener nuestros cuerpos erizados hasta el final.

     

    Una actuación que unió lo sonoro a la imagen, a ambos lados del escenario se proyectó secuencias que acompañaron las canciones, creando una esencia atmosférica donde playas, familias, chicas, astronautas y un sinfín de imaginarios nos transportaron a lugares desconocidos. Ahora, fue uno de los tempos más lentos de la noche, ya, ya, sabemos que McEnroe no son de los que aceleran, fue como una escena romántica en slow motion donde nos íbamos derritiendo para convertirnos en almas desvanecidas. Tras ella, Ricardo se enfundo su guitarra eléctrica para seguir apasionando al personal, acentuar que las cuerdas solo fueron rozadas por sus dedos, prescindiendo de púas, nos dio una lección magistral, combinando su sonido y su voz con elegancia y brillantez.



    Mundaka, La Palma y La Cara Noroeste, vinieron de sopetón, a cada tema la intensidad subía de grado, y las ovaciones se convertían en murmullos cargados de ternura, al final de La Palma el público rompió en aplausos, rememoramos así las sensaciones vividas en el Deleste Festival. De nuevo con acústica sonó El Alce y a continuación, nos lanzó a Las Mareas, esas que vienen y van, y con la que aprendimos a tumbarnos para verlas pasar, una excepcional dosis de psicología donde nos encontramos y nos reforzamos, por que Ricardo sabe dar en el clavo y convertir las letras de sus canciones en un compendio literario que pasa a ser nuestro mejor recetario.

    Islandia sería el tempo más rápido, más bailable, sonó libre y nos cautivo. Los Valientes, si pudiera abrazarte tan fuerte, consiguiera quedarme dentro para siempre, una de las frases más emotivas de la noche, moriría por ti, moriría por mi, como mueren los valientes. Se puede escribir de amor de mil maneras, el enfoque introspectivo, particular e inusual de Ricardo, lo convierte en un letrista mayúsculo. Como regalo y dedicado especialmente a Quique Medina, nos presentaron un tema nuevo, que tuvo un buen respaldo del público y el fin lo marco Relojero, estamos contigo, el tiempo no hace más que molestar, lo esperado pasó y se fue, esperamos que vuelvan muy pronto.

    Una noche en que Ricardo y Eduardo a pesar de estar nerviosos también estaban muy contentos, fluían miradas especiales entre ambos reflejando una complicidad muy especial, complicidad que se contagio en un público más que respetuoso, unos verdaderos fieles que vinieron a escuchar y a dejarse llevar.

     

    A continuación, siguiendo la lógica, salieron Tórtel para pasear su Entusiasmo en la Sala Wah Wah, a la gente que abandono el barco tan sólo decirles: Vosotros no quisisteis, vosotros os lo perdisteis, porque rompieron una vez más con un concierto lleno de hits y que fue directo al grano, sin concesiones y con la misma alegría y maestría que siempre. Salieron en esta ocasión Miguel Sancho (bajo), Víctor Ramírez (guitarra), Jordi Sapena (guitarra), Rafa Estrela (batería) y Jorge Pérez, él es Tórtel, un proyecto que nació en compañía del gran Joaquín Pascual (Mercromina) pero que luego continuó sin este para encontrar un grupo de amigos con quien interpretar sus canciones.

     

    Entonces sí, Los 3 mendigos, Los Cantantes, Amo el dinero, El héroe del río, sonaron con fuerza, los coros de Víctor y Jordi junto a la voz de Jorge nos invitaron a cantar de principio a fin sus letras que inundan un sabor mediterráneo propio. No faltó su versión de Pon tu mente al sol de El niño gusano y cerraron como viene siendo habitual con Entusiasmo. La incorporación de Jordi Sapena a la banda contribuye a potenciar una línea de guitarra eléctrica que luce genialidad y actitud, tonalidades complementadas con la acústica de Víctor, con la que dibuja preciosos matices, unidos al potente sonido del bajo de Miguel y la maestría en la batería y percusión de Rafa, todos acompañan una de las voces más características del indie valenciano. Larga vida a Tórtel.





     

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