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Valencia Beach Festival: Marc Jonson, Cooper, James Taylor Quartet - Veles e Vents. Valencia, 26-6-16

La tercera y última jornada del Valencia Beach Festival nos deja probablemente el día más ecléctico y en cierto modo más alejado de las aparentes líneas generales de un festival que, como toda primera edición, cuenta con aspectos a mejorar y otros sumamente apreciables. Una apuesta de riesgo (muy, muy alto), con resultados irregulares pero a la que no se le puede negar un cartel que se salta las líneas tangenciales del consumo rápido y fácil. Motivo más que suficiente para apoyar una iniciativa que no se da muy a menudo en este país y mucho menos a esta orilla del Mediterráneo. El público, ese que no acudió al fastuoso Veles e Vents (que por fin se abre a la ciudad), sería el único culpable de que no se repitiera este festival desacostumbrado y ciertamente diferente. 

Tras dos días en los que el guion iba cumpliéndose paso a paso, con conciertos en algunos casos sorprendentes (y a estas alturas es algo que hace ganar muchos enteros a este tipo de citas), el domingo resultaba a priori la jornada más imprevisible. 

Marc Jonson es probablemente el nombre menos conocido para el público medio de todo el cartel, aunque se trate de un fenómeno de rescate musical que se da de vez en cuando. Salvando las distancias, y sin ahondar en el fenómeno mediático que supuso, podemos recordar lo ocurrido con Sixto Rodríguez gracias al documental “Searching for Sugar Man”, aunque en este caso casi todo se mueve en una escena más comedida. La reedición de “Years”, editado en 1972, más el rescate de Víctor Ramírez con la versión de “Suddenly Sunshine” y su estrecha colaboración en los últimos tiempos, han jugado a favor de la reivindicación de este cantautor enterrado en el olvido y al que dentro de unas semanas todos aseguraremos conocer a fondo. 

Para este ejercicio de reivindicación se ha formado una banda con músicos valencianos y el atrayente añadido de Ken Stringfellow (al que aunque no hemos tenido el placer de volver a ver en esta ocasión). El mencionado Víctor Ramírez, Marcos Junquera a la batería, Xavi Muñoz al bajo y Cayo Bellveser en los teclados arropan de manera resolutiva y ciertamente efectiva unas composiciones que llevan implícito el crepitar de los viejos vinilos, y que resultan en un primer momento ajenas a un escenario soleado a orillas del mar. Sin embargo, una vez pasado este instante, todo recobra su curso y no se puede hacer otra cosa que rendirse a la evidencia de ese folk barroco y acogedor de los 70 bañado de pinceladas de rock acústico y psicodelia, de la mano de una vieja gloria en un sorprendente estado de forma. Degustar en directo algunos temas de “Years”, como “Mary”, “Mother Jane” o “Fly” y otros del resto de su discografía como “Honey Boy” (interpretada hoy a solas) o “Moon” pueden suponer después de este día el acicate perfecto para ahondar más en este gran desconocido.

Continuando este ejercicio de nostalgia, y ante un calor bochornoso, llegaba lo más esperado de la jornada de cierre: Álex Díaz, Cooper, alma mater de Los Flechazos, con esos “30 Años Viviendo en la Era Pop” que suponen un recorrido detenido por toda su carrera, esencial para entender el movimiento mod en España y gran parte de la historia del pop cantado en español. Un concierto para fans acérrimos, pero también para los niños que poblaban el recinto y para aquellos que se acercaban con esa bendita curiosidad reforzada por recuerdos de adolescencia. No hace falta ser seguidor de la carrera de Álex Díaz, en ninguna de sus formaciones, para disfrutar del lenguaje universal del pop y mover la cabeza e incluso algo más al compás de unas melodías y unas letras que apelan a lo universal y a lo tremendamente humano. 

Un largo set list que comenzó con “Mi Universo” y que hizo las delicias, sobre todo, (sin exagerar un ápice) de aquellos que poblaban las primeras filas, venidos incluso de otras ciudades para aprovechar la ocasión de volver a escuchar temas de Los Flechazos en directo. “A Toda Velocidad” o “Suzette” forman parte de la memoria colectiva de una generación y conviven estrechamente con la época en solitario o con composiciones ex profeso para esta gira como “El Asiento de Atrás”

Tras la necesaria pausa para reponer fuerzas, llegaba el turno de James Taylor Quartet, ya con el público habitual de los dos anteriores días en estado de huida a rincones más frescos y (esperemos) de camino a los colegios electorales. La fauna “festivalera” más extraña jamás vista por una servidora se congregaba en un éxtasis propiciado por un showman incansable acompañado por sus tres infatigables escuderos; invitados a una comunión, gente venida de la playa con el bañador aun húmedo, niños sentados en una de las mesas de sonido, el tipo de las maracas y algún despistado guiado por la música que salía de Veles e Vents se entremezclaban con los pocos que todavía aguantábamos al pie del cañón. 

El “Blow Up” de Herbie Hancock (la primera canción que grabaron como cuarteto hace la friolera de 30 años), clásicos como el efectivo “Green Onions” o “Starsky & Hutch” desataron la locura colectiva entre un público que pasaba bastante del “valencia dialect” y de soflamas políticas y que lo único que pretendía era pasar un buen rato. Y de este asunto James Taylor sabe muchísimo; rabioso, luminoso e incansable a la reliquia que lleva entre las manos y de cuyas teclas sale todo el groove posible, en esa mezcla apta para todos los públicos en la que acid jazz, soul y funk se dan la mano en un divertimento incontenible. Es tal su energía que sus compañeros quedan convertidos en músicos de sesión (salvando destellos de Andrew McKinney al bajo), altamente efectivos sí, pero eclipsados por la magia del de Rochester. 

Hasta aquí, la primera edición del Valencia Beach Festival, alojado en las celebraciones del Día de la Música y que nos deja con el compromiso de debatir, una vez más, si realmente este es el tipo de citas que el público valenciano quiere ver. 

Y con la firme intención, una vez más, de apoyar, de un modo u otro, el riesgo en las propuestas, porque a estas alturas si hay algo que a algunos nos convence entre el maremagnun de productos de consumo rápido es el descaro y la valentía para sorprender.

Valencia Beach Festival: Red Buffalo, Crudo Pimento, Betunizer, Chucho, Guadalupe Plata – Veles e Vents. Valencia 25-06-16

La sorpresa de Crudo Pimento y lo infalible de Betunizer y Chucho marcan la segunda jornada del festival en el Veles e Vents. 

Perdimos la apuesta, es así. Creíamos de forma tan certera que el segundo día del Valencia Beach Festival iba a ser el importante en cuanto a presencia de público, que parecía casi increíble ver el aforo a la mitad en conciertos como los de Betunizer o Guadalupe Plata. Los Buzzcocks han sido (de momento y a falta de una jornada más, la del domingo) los reyes de esta primera edición del festival en cuanto a respuesta del respetable se refiere (podéis recordarlo en la crónica del viernes noche aquí mismo). Algo que nos deja algunas preguntas abiertas a cerca del carácter del público valenciano en eventos de este tipo (lejos de, como comentábamos ayer, los parques de atracciones plagados de fast food musical) y de lo mal que, por lo visto, debemos mentir siendo espectadores. 

Entre esas “mentiras” está la reivindicación constante de la participación local en conciertos o festivales de cariz ambicioso. Que un grupo tan sólido como los valencianos Red Buffalo abriera esta segunda jornada parecía que en general “contentaba” a los más críticos. Sin embargo, llegar a mitad de su setlist y comprobar que no más de 50 personas se dejaban llevar por sus temas, nos hace pensar en el porqué de tanta reivindicación si luego no hay una respuesta real. Mentimos muy bien o nos quejamos mejor. Lo que sea. La seriedad de Red Buffalo y su afianzada puesta en escena parecían que no eran suficientes para barrer para casa. Una seriedad marcada por las palabras mayores de sus composiciones y ese rock del que son responsables que bien podría salir de cualquier banda americana de éxito más “acá” del Atlántico o del propio setlist de los primeros Kings of Leon. Pedro Sala (bajo), Manolete Blanco (guitarra marcada por la psicodelia), Mike Fernández (guitarra con arraigo del rock de casta, slider incluido), Miguel Izquierdo (batería) y Pedro Bueno (voz, guitarra) no tienen nada que ver con los hermanos Followill, pero tampoco tienen nada que envidiarles. Sólidos y con el respaldo de la crítica y el público en cada concierto. Aquel “Sounds of Nature” que editaban hace ya demasiado tiempo, daba paso a las nuevas composiciones de una banda curtida en cada bolo. No esperábamos menos de ellos. “You will fail me”, “The trip”, “Mojave”, “Grizzly” o “Amphetamine” sonaron con ese increscendo en los conciertos que les caracteriza. La tarde asentaba de forma contundente lo que ya sabíamos: la acertada elección del cartel de esta primera edición. 

La nota disonante (y disidente) del Valencia Beach Festival llegaría con los murcianos Crudo Pimento. Sin “i” aunque muchos se empeñen en seguir añadiéndosela. Bizarros. Hipnóticos. Desconcertantes. Turbadores. De blues añejo rebajado con licor de country, reposado en barrica de folk y servido con el tropicalismo del “Me mataron el gallo”, tema con el que se despediría uno de los conciertos más interesantes y resolutivos del festival. Inclasificables de inicio a fin pero adictivos. Tanto como los que no dejaban de moverse y empatizar con “Aquí, allí, gato”. Inma Gómez y Raúl Frutos, esta vez acompañados de Paco Frutos, hermano del alma máter de este proyecto, llevan al límite la aridez del blues (ese que seguiría presente en esta segunda jornada con Guadalupe Plata) y juegan con todas las gamas y capas sonoras que construyen a base de cambio de idioma, de ritmos (incluida la cumbia) y, en definitiva, de lo que les de la gana, como en “Enoquia Dadá”. Tan impredecibles que son capaces de publicar un EP sorpresa, “Black Beach” y de incluir un cover del “Sloop John B” casi al límite del tono correcto. Una arriesgada propuesta que en directo sufrió los envites sonoros de la maratón de spinning que había en la misma zona del puerto y que el propio Raúl Frutos se encargó de señalar. Pero más allá de todo esto, el gran aliciente del día era ver a los murcianos en directo y de ver el espectáculo del que son garantes: el alucinar con los instrumentos que utilizan en directo. Desde las cuñas con las cuales amplificar el sonido de los zapatos a guitarra y bajo mutilados. Inma Gómez tocando un bajo mutilado de una sola cuerda y Raúl Frutos tocando la caja y el tom a la vez que la guitarra (eso sí, de 3 cuerdas). La incógnita de cómo lo harían se iba desvelando a medida que se iban desarrollando sus canciones, independientemente de que el público no supiera exactamente cuándo acababa una canción para aplaudirles. Y por cierto, “…¿qué saben ustedes de las experiencias genéticas que los llamados extraterrestres están haciendo con miles de mujeres en el mundo…?”

Las cuerdas despuntadas de ese “Enoquia Dadá” que trajeron al Valencia Beach Festival bien podrían cuadrar con los siguientes protagonistas, Betunizer. Eso sí, sin tanta voz de ultratumba. La formación fue la primera en enfrentarse al despropósito de hacer las pruebas de audio mientras las chicas de Hits with Tits pinchaban a escasos metros del escenario. La banda de José Guerrero (voz, guitarra) se ha convertido en una de las formaciones esenciales para comprender la importancia de la escena underground valenciana y sus ramificaciones en formaciones posteriores. 4 trabajos a sus espaldas y un directo de los de headbanging y de combustión instantánea con “Enciende tu lomo”, “Boogalizer” o “Gran Veta”. La efectividad del propio José Guerrero, Marcos Junquera (batería, que además repetirá el domingo en el concierto de Marc Jonson con las baquetas) y Pablo Peiró (bajo) volvía a quedar patente con su paso por el Veles e Vents. Con menos “acción” entre los presentes, nos extrañó la tranquilidad y calma entre el publico. Eso sí, volviéndolos del revés con canciones como “Camilo José Shellac”, “Silver Agers”, “Talco y bronce”, “La mili del placer”,... que se disfrutaron de una forma distinta a la que deben de estar acostumbrados a ver desde el escenario.  

La (re)vuelta de unos clásicos del indie español de los ’90 también estaría presente en esta segunda jornada del festival. Chucho con esa declaración de intenciones que abre “Los años luz”, “Esto es un error… pero no lo puedo parar…”. Error o no, el caso es que el legado del trabajo de Fernando Alfaro ha arrastrado a un par de generaciones al lado oscuro de las ansiedades remanentes en “Flores sobre el estiércol” o a las pretensiones de “Un inmenso placer”. La “Revolución” de Chucho sería la de un concierto que mantuvo a los presentes entregados, casi más a la nostalgia noventera que a los cortes del nuevo trabajo. Indiscutiblemente la lucura terminó de despuntar con “Perruzo” o “El detonador EMX” aparecen. Y ese “Magic” cargado de sustancias psicotrópicas que siempre se ha convertido en el “Tejido de Felicidad” de la formación. Remember años '90 y la añoranza de que “lo de antes era mejor, que se hacía de otra forma”. 

Lo de Pedro de Dios (guitarra, voz), Carlos Jimena (batería) y Paco Luis Martos (bajo) siempre acaba dejando sin palabras. Guadalupe Plata o los bastardos del blues más corrosivo, volvían el Veles e Vents en una neblina gris y en una instantánea en blanco y negro teñida con la iluminación roja. “…Se aproxima tormenta…” avisan en el corte que abre su último trabajo, “Guadalupe Plata 2015”. Tormenta que imaginábamos que sería la orquestada por este trío de Úbeda. Hace unos meses pasaban por la ciudad en una doble cita para presentarlo dejando tras de sí el rastro polvoriento de sus composiciones. En directo Guadalupe Plata invocan a los demonios más temerarios para echarse con ellos unos tragos. “Serpientes negras”, “Calle 24”, “Milana”, “El blues es amigo” o esa “Rata” que retumba como si se instalara en nuestra cabeza en bucle. Apoteósico cierre esta segunda jornada. 

Aún quedará una última sesión por delante, la del domingo, con Marc Jonson (12.30h), Alex Cooper (14.00h) y James Taylor Quartet (16.30), además de las sesiones de Splendini Dj. Una última cita que no conseguirá remontar esa poca respuesta del público en sus dos primeras noches. Algo que también nos hace pensar en esa urgente necesidad que tenemos de pedir a los promotores y demás agentes musicales que se programen festivales “alternativos”, distintos... pero a los que luego, sin embargo, dejamos tirados sin más. ¿Esa es la cultura de festival de la que estamos dispuestos a participar? Pero todo no serán críticas a los presentes... si hay algo que el público no se olvidó en casa en estos días fueron las ganas de arropar a los músicos en los directos. En parte porque el entorno acompañaba a permanecer cerca y no dispersarse más allá de las barras o del baño. En parte porque sorprendió que en algunos momentos guardaran “bastante” silencio (el ejemplo con Crudo Pimento es clarificador). Ojalá fuéramos todos más consecuentes con nuestros comentarios, públicos o privados. Ojalá la escena valenciana sí tuviera espacios en festivales (en este precisamente lo tenía) y sí acompañara la presencia de público en ellos. Ojalá haya vida más allá de Arenales, Artes, Lows y demás pastiches festivaleros. Ojalá hiciéramos más que hablamos. Deseos que, parece necesario hacer en las celebraciones de San Juan que todavía se esparcen por la ciudad.

Más info: 
http://www.valenciabeachfestival.com/
http://guadalupeplata.com/ 
https://www.facebook.com/motordeperro/?fref=ts 
https://betunizer.bandcamp.com/ 
https://crudopimento.bandcamp.com/ 
https://www.facebook.com/Redbuffalomusic/ 

Valencia Beach Festival: Nueva Vulcano, Buzzcocks, JC Brooks & The Uptown Soud – Veles e Vents. Valencia 24-06-16

Primera jornada para un festival que hace malabarismos para que la calidad de su cartel iguale a una discreta presencia de público. 

Parece que es de locos embarcarse en un proyecto como el del Valencia Beach Festival en época estival máxime cuando la burbuja festivalera parece que se ha ido deshinchando en los últimos años. Citas míticas que caen y que no aseguran su continuidad solo con la veteranía. Arriesgarse a no contar en el cartel con la rutilancia #modo-hipster-on que asegura un amplio rebaño de fieles y un sold out con un chasquido de dedos. Ir a contracorriente y hacerlo junto al mar sin ofertar a los presentes esa “beach” que forma parte de su propio nombre. ¿Estamos locos o qué? Así es como Tranquilo Música y MundoSenti2 inauguraron el Veles e Vents en esta nueva faceta musical, con un festival que poco tiene que ver con los sedantes en forma de parque de atracciones con los que intentan conquistarnos año tras año. 

El Veles e Vents es el último reducto del, y perdonad la expresión, “meninfotisme” de grandes eventos. Un espacio al que más allá de la Copa América (por cierto, ¿alguien la recuerda, con lo “emocionados” que parecíamos con ella) se le ha dado un uso privado y que se abre, por fin, al mar, a la gente y, en este caso, a la música. Pero más allá de eso y de las vistas que podían apreciarse desde la primera planta, el escenario y el aparente caos que reinaba en las pruebas de sonido no hacían más que recordar las verbenas populares. La falta de tiempo para ecualizar correctamente (en el caso de JC Brooks & The Upton Sound) y las tribulaciones técnicas mostraban la parte menos reluciente del evento.  

Un viernes que reducía su line-up tras la cancelación (por motivos de salud) de Modelo de Respuesta Polar y que dejaba la tríada perfecta: Nueva Vulcano, Buzzcocks y JC Brooks & The Uptown Sound. Energía asegurada y aderezada a los platos por el tándem Rafa Cervera – Eduardo Guillot (aka 2 Many Critics Dj’s). Pasadas las 21.00h Artur Estrada (voz, guitarra), Albert Guàrdia (batería) y Wences Aparicio (bajo) se instalaban en el escenario con los temas de “Novelería”, el último trabajo de Nueva Vulcano. Saben cómo hacerse con el público desde que comienzan a emprenderla con temas como “Te debo un baile”, “Pop y espiritualidad” o ese “Hemos hecho cosas” huracanado que rezuma cual mantra amenazador. La efectividad de sus arritmias y la recurrencia de su sonido les convierte en una de esas bandas que, pese a los años (recordemos que entre “Los peces de colores” y “Noveltería” pasaron unos 6 años), siguen sus mismos pasos. ¿Es necesario evolucionar cuando se sigue ofreciendo un producto honesto y de factura “volcánica”? Nop. La banda no solo no se instala en la comodidad de tener controlado su repertorio, el escenario y a los presentes, sino que además se atreve a disfrutar sobre las tablas del Veles e Vents. “El Mirlo” abriría el festival con esos “peros” que afortunadamente acabaron puliéndose (la voz de Artur Estrada muy por debajo del resto de la banda). “La verdad es que muchas veces no entiendo qué quieren decir”, se apresuraba en anotarnos un chico con camiseta de los Buzzcocks. Y es que héroes de la última sonrisa, Fed Astaires varios y jotas que vuelven no son fáciles de digerir pero se acompañan de la potencia rítmica que siempre han destilado los catalanes. Guiño ineludible a las “73 veces” que han tocado en Valencia con su último disco y el repaso modo reprise de algunos clásicos de su repertorio serían la imprenta de los catalanes a su paso por el festival. 

Comenzar desde arriba solo puede traer cosas buenas: mantener a los presentes totalmente entregados para llegar preparados para los Buzzcocks. El aliciente de esta primera jornada eran los de Manchester: gran parte del público terminaría de entrar para no perderse sus 40 años de escenario, y saldría del Veles e Vents en el momento en el que acabó “Harmony in my head”. “Boredom” abría el recorrido de básicos del punk. Necesarios, incombustibles, con el paso del tiempo más que marcado en sus cuerdas vocales pero símbolo de toda una generación. Sobrevivieron a todo lo que se podía sobrevivir. Incluso a estas celebraciones que les llevan a fusilar una y otra vez sus míticos temas. Chris Remington (bajo), Steve Diggle (guitarra), Danny Farrant (batería) y Pete Shelley (voz), más amaestrados por el paso de los años, dan cuenta de que la autenticidad también sobrevive a todas las inclemencias a las que las bandas se enfrentan. Un punk descontextualizado y lejos de aquella Inglaterra de los ’70 de protesta y desbandada… aunque tras amanecer con los rayos del “Brexit” esta mañana, quizás sea hora de volver a las barricadas de riffs desmedidos y crestas punk. Y si es con una bandera de UK en la guitarra de Steve Diggle, mejor que mejor. Estaba claro que no volverían a las canciones de su último trabajo, “The Way”, sino que celebrarían su trayectoria a base de certeras composiciones y ácidas letras y dejarían momentos como el del “Ever fallen in love (with someone else)” con los presentes entregados y casi respondiendo con su entrega a ese “alguna vez te has enamorado de alguien más”. La media de edad de Shelley y compañía solo puede medirse con la energía que consiguen destapar en directo. Sin respiro fueron encadenando “Fast cars”, “Totally from the heart”, “I don't mind”,... como si no hubiera esfuerzo en lo que estaban haciendo. Eso sí, sin dejar de mirar a los ojos al público: la complicidad de Diggle con los que estaban más cerca del escenario (y el juego de hacer que el mástil de su guitarra fuera un theremin) y la mirada asesina de Pete Shelley cuando desde el público le “robaron” el micro en dos ocasiones. La seducción del punk sin tapujos 40 años después. 

La profunda y turbadora voz del imponente JC Brooks volvía a Valencia e iniciaba en el Veles e Vents su tour por Europa. Viejos conocidos de la ciudad vestidos con ese elegante groove de buena familia. Bases rítmicas cristalinas y esa sexualidad desmedida que solo el funk y el soul consiguen despertar. “Howl” ya cuenta con 3 años, y después de fusilarlo a base de escuchas en bucle, sonaba más que contundente sobre el escenario. Pasaron de puntillas por su último trabajo, con “Drive”, y se instalaron en temas de discos anteriores. Junto a JC Brooks, The Uptown Sound: Kevin Marks (batería), Jeremy Tromburg (teclado), Billy Bungeroth (guitarra), Jovia Amstrong (percusión) y Theodore Berry (bajo). Una banda solvente (al fin y al cabo, ¿qué banda de r’n’b’ no lo es?) a la que suelen etiquetar como post-punk soul (ellos mismos se definen así) pero que en realidad bebe de todos los clásicos. “Edge of Night” sonaría, por fin, tras ese largo impás de tiempo que no solo hizo esperar a los presentes, sino a la propia formación. JC Brooks iba adentrándose cada vez más en su papel de divo de Chicago dejando a un lado las baladas a lo Sam Cooke y creciendo en teatralidad más cerca de James Brown. “Heartbeat”, “Want more”, “75 years of art sex”, “Alright” o la versión del “I am trying to break your heart” de Wilco impregnadas de ese groove contagioso. Para acabar, la típica y necesaria ronda de pequeños solos de los músicos y presentaciones que subiría los beats de los presentes para ir despidiendo esta noche en el Veles e Vents

Primera toma de contacto con el Valencia Beach Festival que continuará en unas horas con Red Buffalo (19.00h), Crudo Pimento (20.20h), Betunizer (21.50h), Chucho (23.10h), Guadalupe Plata (00.50h) y las chicas de Hits With Tits a los platos. Ada Díez y Lu Sanz (las encargadas de poner música durante la jornada del sábado), junto a Inma Gómez de Crudo Pimento y a la percusionista Jovia Amstrong, son las cuatro únicas mujeres que se incluyen en un cartel que también adolece de esa carencia de presencia femenina en su line-up. La falta de unos referentes que son necesarios, máxime si además se incluye en la oferta del festival una entrada infantil para que los pequeños puedan asistir. La visibilización de mujer sobre el escenario y, en esta ocasión, formando parte de un cartel, permite esa normalización de género que siempre reivindicamos desde estas líneas. Un falocentrismo musical que también se ha instalado en el festival y que poco hace por ayudar a esa necesaria visibilidad, no como único remedio para paliar este mal endémico (sería absurdo pensar que el incluir una cuota de mujeres en los festivales corregiría esa desviación discriminatoria), pero sí como apoyo en el proceso de empoderamiento femenino. Ahora a cruzar los dedos y a confiar en que el público valenciano puede, también, responder a propuestas no tan evidentes como este Valencia Beach Festival

 Nueva Vulcano: Wences Aparicio (bajo)

 Nueva Vulcano: Arthur Estrada (voz, guitarra)

 Nueva Vulcano: Arthur Estrada (guitarra, voz)

Nueva Vulcano: Albert Guàrdia (batería)

 Nueva Vulcano en el Valencia Beach Festival

 Buzzcocks: Steve Diggle (voz, guitarra)
 Buzzcocks: Pete Shelley (voz, guitarra)

 Buzzcocks: Chris Remington (bajo)

 Buzzcocks: Danny Farrant (batería)

Buzzcocks: Pete Shelley (voz, guitarra)

 JC Brooks & The Uptown Sound: Jovia Amstrong (percusión)

  JC Brooks & The Uptown Sound: Billy Bungeroth (guitarra)

  JC Brooks & The Uptown Sound: JC Brooks (voz)

  JC Brooks & The Uptown Sound: Theodore Berry (bajo)

   JC Brooks & The Uptown Sound: Billy Bungeroth (guitarra)

   JC Brooks & The Uptown Sound: Jeremy Tromburg (teclado)

Más info: 
http://www.valenciabeachfestival.com/ 
http://www.buzzcocks.com/site/index.html 
http://nuevavulcano.com/ 
http://jcbrooksandtheuptownsound.com/

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