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Y al año, Lázaro resucitó.

Parece ayer y todavía es demasiado duro para asimilarlo, pero Bowie hace un año que no está. Un año en el que no ha dejado de ser reivindic...

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Motorama + Linqae. Sala Wah Wah. Valencia, 24 – 3 – 2017


Motorama + Linqae. Sala Wah Wah. Valencia, 24 – 3 – 2017

Venidos de Moscú, tras una larga gira por toda Europa, Motorama aterrizaba ayer en Valencia por primera vez, presentando su último álbum, Dialogues, en un Cedro casi vacío (aunque poco a poco la Wah Wah se fue llenando, aunque no completamente como en otros sitios en los que ha estado Motorama, por ejemplo Berlín, donde colgaron el sold out).

El concierto, que empezó tras una larga media hora de montaje (en el que incluso pusieron, quizás para endulzar la espera, una extraña versión del Bolero de Ravel), se caracterizó por una austeridad casi espartana. Austera en su vestuario y apariencia (con pinta de intelectuales ensimismados de andar por casa), austera en la iluminación del escenario, una permanente e invariable luz roja sin vida alguna, austera en la interpretación, carente de cualquier gesto de complicidad con el público (sólo hacia el final arrancaron en gracias y un saludo de despedida), austera en la formación (apenas tres personas, guitarra, bajo, batería y algunos samplers). Pero, sobre todo, austera en la música, de carácter obsesivo y atmosférico. Es uno de esos grupos que te sitúa en un terreno ambiguo, onírico, casi etéreo, en algún lugar entre el pop y el sueño sin renunciar a las posibilidades de una buena canción presta para el baile, tan aparentemente oscuro en su superficie como luminoso en su interior. Mi acompañante dijo que con muy poco hacían mucho. Sé que no es mío, pero me parece el resumen perfecto.

Antes les habían teloneado los valencianos Linqae, que plasmaron un digno preludio de enérgico pop dance de raíces noventeras. Quizás algo repetitivo, quizás no demasiado original, pero sin duda sumamente entretenido, sobre todo viendo la entregada reacción del público que asistió. No los veía en directo desde hace un par de años, de hecho desde que lanzaron su último ep, del que ayer estaban vendiendo sus últimas copias, y la verdad es que han mejorado bastante.

Más info:

                                                                       Motorama


                                               
                                                                             Linqae







Todos los estados del country viajan con Laura Cantrell

La cantautora se estrena en Valencia con el puñado de temas que ha interpretado para la BBC desde 2000 a 2005 

Decir que la factura de cualquier composición que pase por las manos de Laura Cantrell es elegante y que juega entre la tradición clásica del Nashville más profundo y la Americana de nuevo corte es caer en los simplismos evidentes. Recoge el fruto de la tradición femenina en el country, desde Emmylou Harris a Kitty Wells (a la que homenajeó en “Songs of the Queen of country music”) pasando por Susan Tedeschi, Dixie Chicks o por el legado de Tammy Wynette. Lejos de los sonidos de radiofórmulas-country que puedan explotarse en las ondas de Tennessee (Taylor Swift en sus inicios, Carrie Underwood), Laura Cantrell siempre ha reconocido su querencia por la Americana, bien por la excusa para usar guitarras eléctricas o por la libertad que siempre otorga abrir un estilo tan marcado como el country. Dos fechas para la de Nashville en nuestro país, el 1 de abril en el Café Berlín de Madrid y el 2 de abril en Valencia. Las puertas de La Rambleta de la ciudad del Turia se abrirán a partir de las 19.00h y el concierto comenzará a las 20h. Agotada la primera tanda de entradas de promoción podéis adquirirlas de forma anticipada en Ticketea a 15 €

Hace un par de temporadas, Laura Cantrell sorprendía en Huercasa Country Festival de Riaza (Segovia). No solo dejó al público prendado de su propuesta, sino que ella misma no esperaba esa aceptación. Teniendo en cuenta que aquí no se ha publicado ninguno de sus trabajos editados, y que el country no es uno de géneros con más difusión en estas tierras, entendemos esa sorpresa de ida y vuelta. De esa aceptación surge su último disco, “At the BBC: on air performances and recordings 2000 – 2005”, una recopilación de sus actuaciones para la BBC (sí, a este lado del Atlántico). La reacción del locutor John Peel postrado prácticamente a la brillantez de Laura Cantrell cuando llegó a sus manos “Not the tremblin’ kind”, hizo el resto. 

“New year’s resolution”, “Christmas Letter Home”, “Legend in my time” o “Bees” forman parte de la playlist de este último trabajo. Intimidad bien medida y macerada sin prisas. Así es como podríamos definir la selección de este “At the BBC”. Eso sí, dejad a un lado anteriores trabajos que podáis tener en mente. Nada de la base instrumental que encontramos en “No way there from here” (con su inmersión directa en la Americana en temas como “Can’t wait”) y algunas transformaciones necesarias, como ese “When the roses bloom again” que se aleja de su primera versión incluida en el trabajo del mismo título. Un disco que no flojea en cuanto a producción (temas grabados en directo en distintas participaciones de Cantrell en la BBC) y que demuestra que la vuelta a la esencia en ocasiones es hasta necesaria. 

Y como declaración de principios, sorpresa al comprobar que “I lost you but I found country music” de los escoceses Ballboy también está incluida en este trabajo. Un dúo junto a Gordon McIntrye que grabaron para un especial de Navidad y que esperamos incluya también en sus próximos conciertos. Esperar no habrá que esperar tanto como en este tema con el que os dejamos, “Can’t wait September”.

   
Laura Cantrell: “Can’t wait September” (One on One, 2016) 

Próximos conciertos Laura Cantrell: 
01 abril – Madrid (Café Berlín)
02 abril – Valencia (La Rambleta)

Más info: 
http://www.lauracantrell.com/ 
http://www.larambleta.com/ 
http://www.tranquilomusica.com/ 
https://www.ticketea.com/entradas-concierto-laura-cantrell-valencia/?a_aid=AFFPAP-valenciadespierta&a_bid=0b473a77

El artista puertorriqueño Residente, ex Calle 13, será el encargado de inaugurar La Mar de Músicas 2017



El festival organizado por el Ayuntamiento de Cartagena dará a conocer sus primeros nombres la próxima semana

Primer nombre para La Mar de Músicas 2017. Residente será el encargado de inaugurar el festival de Cartagena. Aunque será la próxima semana cuando La Mar de Músicas haga un adelanto de la programación de su 23 edición, hoy se dio a conocer la gira europea del ex cantante de Calle 13, el puertorriqueño Residente, que será el encargado de inaugurar el festival el viernes 14 de julio, y que lo lleva además al festival Pirineos Sur, Festival Cruilla, Weekend Beach Festival y a Madrid. Fechas donde presentará su primer álbum en solitario, tras años al frente de Calle 13, donde ha decidido explorar sus raíces y hacer música basada en los países que tienen latentes sus orígenes.

René Pérez Joglar (23 de febrero de 1978 en Hato Rey, San Juan, Puerto Rico), también conocido por su apodo “Residente”, es un rapero, compositor y productor puertorriqueño. Cofundador y vocalista de Calle 13. Sus letras se reconocen por ser de contenido social y político, y su música por combinar la música del mundo con el rap alternativo. Como líder de Calle 13 ha ganado 25 Grammys, convirtiéndolo en el latino con másmegáfonos dorados adquiridos por su música.

Ha recibido reconocimientos por su compromiso social, además de ser la cara en campañas de UNICEF y Amnistía Internacional. Ha sido un constante defensor de la educación latinoamericana y los derechos de los indígenas. Fue censurado en su país por insultar públicamente al gobernador de Puerto Rico por despedir a más de 30 mil empleados públicos. En noviembre 2015 Residente recibió el Nobel Peace Summit Award en Barcelona por su compromiso con la concienciación social y por promover la paz.

Su actuación formará parte de la gira mundial de presentación de su primer disco como solista, llamado “Residεntә”, que publicará en este mes de marzo. El ex vocalista de Calle 13 traerá al Auditorio Parque Torres sus inconfundibles ritmos que mezclan el rap más alternativo con músicas de todo el mundo; sin olvidar sus letras con alto componente político y social.

Hace unas semanas se adelantó el primer single de su nuevo disco “Somos anormales”. La canción incide en su pasión por la mezcla de sonidos de distintas partes del mundo y es un canto a favor de la diversidad. El vídeo, dirigido por el propio artista en Madrid, ya ha dado mucho que hablar por su concepto y cuenta con la participación de reconocidos actores como John Leguizamo, Leonor Waitling, Óscar Jaenada y Juan Diego Botto.


La zambullida pop de Atlàntic que salpicará Valencia

Atlàntic presentará en directo su primer trabajo, “1976” en el Magazine Club de Valencia el próximo 1 de abril.  

Los valencianos Atlàntic hacen un back-in-time hasta “1976”, como referencia espacio-temporal, como el tiempo de algo a lo que volver, a lo que mirar o simplemente del tiempo de una vida. Más allá de una especificidad temporal, “1976” (ojo, pronunciar el título como “mil nou-cents setanta-sis”) es el debut de Atlàntic, que llegará al Magazine Club de Valencia el sábado 1 de abril (20.00h, 5 €). Presentación de un primer largo que se combinará con otro estreno, el del último trabajo de Her Little Donkey. Una tarde-noche de pop que se reinterpretará en distintos registros: desde el dreampop elegante y por momentos hierático hasta el powerpop de garra y floración instantánea. 

Uno de los puntos a destacar de este trabajo que presentan en directo es que Atlàntic incluyen “Júlia” y “Blava”, dos temas interpretados en lengua vernácula y que son de nuestros destacados de la playlist “atlántica”. Pero más allá del idioma que vehiculice sus composiciones está esa circunferencia perfecta que engloba los 11 cortes del disco. 11 pequeñas historias de rápido consumo pero de sabor prolongado. “Supermán”, “¿Dónde estuviste ayer?” o “Equilibrios” destilan cada una esencias equidistantes y complementarias. 

Josep Bartual (voz, guitarra), Fran Mesado (guitarra), María López (voz, bajo) y Thomas Mantovani (batería) consiguen adentrarse en la búsqueda de la composición pop idónea. Con la carga suficiente de energía, sin que sean demasiado óbvias y con ese toque nada pueril de narrativa sonora argumentada en la melodía que encierran las propias guitarras. “Ellos eran mil” encierra ese puño en alto que nunca habría que bajar como muestra de consentimiento, y “Preso de tus letras” nos deja las claves de esa composición perfecta buscada (“…¿tienes miedo a sentir que eres preso de tus letras?”…). Ya pudimos escuchar gran parte de los temas que conforman “1976” tras el paso de Atlàntic por la última edición del Vinilo Valencia; ahora no hay excusa para no sentir en directo ese trabajo de alquimia pop.

“Campestral” es la puesta de largo de Her Little Donkey, que también aprovecharán la conexión Cataluña – Comunidad Valenciana para presentarlo en directo. Dos EPs publicados, “Probation” y “Chromatic Landscapes” y esta tercera referencia que nos presentan a una formación que coquetea con el pop de corte elegante y de evocación pausada. Michel Bonilla (batería), Ana López (voz, sintetizadores), Patrick Fitzpatrick (voz, guitarra) y Carlos Pérez de Tudela (bajo) se sumergen en cortes como “Raise a star”, vestido de los ’90 de voces distorsionadas y pop de luminosidad estroboscópica. Un trabajo para el que han contado con colaboraciones de esas de subrayar en los créditos: Raúl Muñoz de CatPeople, Pau Roca de La Habitación Roja o Carlos Leoz de Me and the Bees son parte de este “Campestral”. Un trabajo en el que el pop se enfrenta a esa versión más electrónica de él mismo. Cómo no parar con “Give up” o cómo las bases de “Covered in Mud” son capaces de teletransportarnos a un universo ajado y de remota evocación; sin olvidarnos de los coros de reminiscencia sesentera (“Jam”) o de algún que otro tema que bien encajaría en algún spot internacional (“Tightrope walk”). La propuesta de Her Little Donkey no solo se presenta de forma sólida, sino también apelando a las emociones. 

Pop de cuidada ingenuidad y de influencia internacional para comenzar este mes de abril que se avecina. Como curiosidad, más allá de los vértices pop que puedan compartir Her Little Donkey y Atlàntic, las dos bandas comparten sangre: Ana y María son hermanas y militan respectivamente en cada una de las formaciones. Compartir cartel pero… ¿será la oportunidad de unir sinergias sobre el escenario? Nos aguantaremos las ganas de saber qué pasará el próximo sábado 1 de abril en Magazine Valencia. De momento nos quedaremos con ese “Raise a Star” de los catalanes Her Little Donkey, entre una brillante melodía, parodias de algún disco de Sonic Youth y esos achaques tan Weezer, tan Beach House,… tan dreampop.

   
Her Little Donkey: “Raise a Star” (2016) 

Más info: 
http://www.atlanticmusica.com/ 
http://www.herlittledonkey.com/ 
https://www.facebook.com/MAGAZINE-CLUB-Valencia-68337330655/

Minifestival llega a Barcelona

Seguimos preguntándonos por el futuro de muchos festivales. Es cierto que la caída de grandes como el SOS este año hace que nos tiemble el pulso sobre el futuro incierto de la música en este país aunque confiamos en que la energía y la ilusión que ponen los organizadores de cada uno del ellos consigan salvar y mantener esos festivales que pueblan la geografía española, sobre todo fuera del circuito de verano. Porque no nos vamos a engañar, el IVA, la crisis y todo lo demás hace que sea un esfuerzo titánico que en algún momento debería ser recompensado.

Después del Pop Fest de Madrid la siguiente cita indie que hay en la agenda nos lleva a Barcelona con el MiniFestival. ya va por su edición 22 y esperamos que aguante muchas más porque la verdad es que el cartel permite ver grupos muy interesantes que adema´s presentan trabajos nuevos y eso siempre mola.

Este año las dos fechas son el 11 y el 25 de marzo además de las actividades paralelas.

Este es el programa:


EL MINIFESTIVAL A LES BASSES
SÁBADO 11 DE MARZO
ESPAI JOVE LES BASSES – Carrer del Teide, 20 · Barcelona
17:30 Hores  · Taquilla  5 €   Anticipada 3 € Abono 12,5 €   COMPRAR / BUY IT
17:30 PAVVLA (Sant Cugat)
18:15 ANA BEJAR (Madrid)
19:00 SALAD (UNDRESSED) (Londres)
19:45 CRISTINA QUESADA (Fuerteventura / Göteborg)
20:30 NELEONARD (Barceona)

EL MINIFESTIVAL A LA CAPSA DEL PRAT
SÁBADO 25 DE MARZO
LA CAPSA – Avda. Pare Andreu de Palma, 5 · El Prat de Llobregat (Barcelona)
Taquilla 14 € · Anticipada 11€  COMPRAR
ESCENARI CARCHOFA
17:30  NICE PLACE
18:15  CHAMIZO
19:00  BALANCÍ 
ESCENARI PRINCIPAL
19:30 PABLO RÍOS (Bilbao)
20:15 ZELIG (Barcelona)
21:00 ÚLTIM CAVALL (Barcelona)
21:45 FALSE ADVERTISING (Manchester)
22:30 LUKE HAINES (Londres)
23:15 LINDA GUILALA (Vigo)
00:00 HELEN LOVE (Cardiff)

Podéis comprar las entradas en: https://minibarcelona.wordpress.com/entrades/

¡Ah! Y los menores de 15 años pasan gratis.

Pélalo lentamente y mira

Este es sin duda el año de los aniversarios de grandes discos. También el del que muchos consideran como el plástico más influyente de todos los tiempos: "The Velvet Underground & Nico". Una obra abrasiva y revolucionaria que intentaremos desgranar un poco a continuación...

"Peel slowly and see", eso ponía en la portada cuando uno acercaba la vista a aquél plátano (en la edición original, no lo busquen en reediciones) que impreso en fondo blanco sobrevolaba el nombre "Andy Warhol", de manera que si uno arañaba el adhesivo que hacía las veces de piel de la fruta en cuestión por el lugar conveniente, aparecía debajo una banana rosa. En cierto modo, la frase de marras es toda una metáfora de la manera en que uno debe acercarse a la obra de cuya portada hablamos. "The Velvet Underground & Nico" es uno de esos discos (quizá el que más) a los que hay que aproximarse sin miedo pero con precaución, lentamente, de forma que dejemos que su contenido nos vaya contaminando poco a poco, hasta que la cosa sea ya irreversible. 

A mí, como a otros muchos también me pasó. Contaba unos 15 años y justo antes de marcharme con mi familia a disfrutar las vacaciones de pascua, pasé por el kiosko para intentar saciar mis ansias de prensa musical, de la que ya entonces era compulsivo consumidor. Para mi sorpresa, el especial del mes de Popular 1 estaba dedicado a Lou Reed, del que precisamente unos días antes había adquirido en Cha-Cha-Cha, una tienda de segunda mano de mi ciudad que aún existe, una cinta de cassette a módico precio con los grandes éxitos de Lou Reed, llamada "Retro". Ambos objetos, revista y cinta, viajaron conmigo esas vacaciones y me hicieron compañía durante todo el tiempo. Por supuesto, tanto la historia como la música me fascinaron, sobre todo las dos últimas canciones de la recopilación, de títulos tan sugerentes como "I'm waiting for my man" ("Estoy esperando a mi camello") y "Heroin" ("heroína").


De repente, todo lo peligroso, callejero, asfixiante, rompedor, nihilista y macarra del rock llegó hasta mí. Y llegó para quedarse. Poco después, mi amigo Carlos y yo empezamos a comprar muchos de los discos tanto de Lou en solitario como de la Velvet. Por supuesto, apareció el que contenía las dos canciones que menciono arriba, el disco que bajo el mecenazgo de Andy Warhol grabaron Lou, John Cale, Sterling Morrison y Moe Tucker en 1967 y que si bien pasó prácticamente sin pena ni gloria en su época, demostró tener la sombra más alargada que jamás haya tenido una ópera prima, a excepción, quizá, del primer lp de Pink Floyd (otro que cumple 50 este año). 

Su influencia se despliega a una grandísima parte de lo que ocurrió después: el punk, la new-wave, la no-wave, el noise, el goth-rock, el post-punk, el post-rock y en general, la vanguardia, deben a este disco haber marcado el sendero por el que caminar. La lista de músicos que han reconocido la influencia de la banda neoyorquina es interminable: David Bowie, Jonathan Richman, Roxy Music, Can, Iggy Pop, Talking Heads, Television, Joy Division, Sonic Youth, Spacemen 3, Jesus & Mary Chain, Low... podríamos tirarnos todo este artículo citando nombres, pero es innecesario: a estas alturas casi todo el que tenga algo de cultura rock sabrá que hablamos de uno de los tótems, de una de las piedras filosofales, del invento. Y aún diría más: de toda una forma de ver la vida. 

En palabras de Sterling Morrison: "Nico tenía dos voces. Una llena de registros, muy germánica, y la otra silbante, la que a mí me gustaba. Cantaba "I'll be your mirror" con la voz estridente. Como no nos convencía, se la hicimos repetir una y otra vez hasta que ya no pudo más y se echó a llorar. Cuando las cosas habían llegado a ese punto, le dijimos "Venga, inténtalo por última vez y a la mierda, si no sale no hacemos la canción y ya está". Nico se sentó y le salió de maravilla. En cuanto a esa calidad obsesiva de su voz, no dependía de que estuviera interpretando temas de Lou Reed o de Bob Dylan. Estaba deprimida de verdad".

Creo que esto describe a la perfección lo que fue construir ese disco. Una obra cuya arquitectura parte de los celos, de la lucha de egos, de la auto-destrucción, de las drogas y de un enfermizo empeño en saltarse absolutamente todos los convencionalismos. Por supuesto, algo así, aparecido en el llamado "año del amor" en que lo más moderno era el sonido hippy de la costa oeste de grupos como Jefferson Airplane, la invasión británica de la mano de Beatles o Stones o el sonido soul de Motown, Atlantic o Stax, no encajaba en absoluto. Cuatro personajes vestidos de negro de pies a cabeza, con aspecto mefistofélico y gafas oscuras, con una especie de valkiria teutona al frente, no eran precisamente el paradigma de la imagen de "peace and love" de la época. Rompían el molde o mejor dicho, no existía molde para ellos. 

Resulta extraño que una discográfica como MGM, a través de su subsidiaria dedicada el jazz (Verve), decidiera apostar por una banda como aquella. Claro, el patrocinio de Warhol y el hecho de hallarse en el epicentro de su Factory y por lo tanto de la crème de la crème de todo el ambiente creativo de Nueva York tuvo mucho que ver. Pero pronto se demostraría que el interés inicial quedó hundido en el fango: en primer lugar, los capitostes de la compañía decidieron dirigir su interés y promoción hacia otra banda de características arties, pero más acorde con los tiempos, los Mothers of Invention de Frank Zappa, por otro lado, una vez aparecido, el disco tuvo que ser retirado de las tiendas largo tiempo debido a las protestas de un bailarín que aparecía fotografiado en la contraportada y quería cobrar por ello, cosa que diluyó totalmente el escaso interés inicial mostrado por el público y por último, obviamente, las ultra-conservadoras emisoras de FM americanas no tenían el menor interés en radiar tenebrosas canciones sobre drogas, masoquismo y muerte.


Y es que: ¿qué decir de su contenido? Pese a pretender iniciar de forma dulce lo que sabían que en conjunto era todo un ataque de terrorismo sonoro, "Sunday morning" no es sino la calma que anticipa la tormenta. No engaña a nadie: bajo esos acordes sencillos arropados por campanillas subyace el malrollismo de uno de esos domingos de resaca en que uno se siente una mierda: "Domingo por la mañana y me derrumbo, siento algo que no quiero saber". Nada amable, nada bonito y encima, acto seguido, estalla la calle: guitarras estridentes martillean ritmos matemáticos en "I'm waiting for my man" y Lou nos informa de que está nervioso porque está buscando a su camello y no lo encuentra. Seguramente querrá despejar esos malos sentimientos que le ha traído el domingo por la mañana y el no poder colocarse le cabrea hasta el punto de inventar el punk en tres minutos. 

Si la segunda canción es ya todo un "pico" de intensidad, el resto no va a la zaga en absoluto. Es seguida por la falsa candidez de "Femme fatale", en que por primera vez hace su aparición la espectral voz de Nico, quizá en su vertiente más dulce. Otro caramelo envenenado que, al igual que la canción inicial, no hace sino preludiar la profunda oscuridad que nos inunda al escuchar los timbales con eco, panderetas y viola a modo de látigo de ese alegato masoquista que es "Venus in furs". Un Lou Reed de voz autoritaria, de amo, nos dice:"Botas brillantes, brillantes de cuero; la niña del látigo en la oscuridad; viene con un cascabel, tu esclavo, no le abandones; golpéale, mi ama, y cura su corazón". Una canción infantil, vaya. Para Morrisson: "una canción preciosa. La que más se acercaba a la idea que yo tenía de nuestra música"

¿Llevamos cuatro? Pues esperad, que viene lo mejor... Del rock and roll desatado y saturado de distorsión que inunda "Run, run, run", una manera como cualquier otra de convertir en extremo lo tradicional, llega la segunda cantada por Nico. Un "All tomorrow's parties" que es sin duda de las cimas del disco y Lou dedicaba a la vida disipada en la Factory y toda la gente que allí se encontraba. Un sobrecogedor muro de sonido presidido por el piano obsesivo de Cale, arropa la voz de la germana, que esta vez sí despliega todo su potencial. Una voz profunda, fantasmal, llena de amargura que afianza una más de las contradicciones que desplegaba la música de la Velvet: manifestar angustia cuando se está hablando de fiestas.

Y llegamos a la gema, a la canción por la cual será siempre recordado este disco ya de por sí cargado de momentos culminantes de la música popular. "Heroin" guarda en sí tantos mundos, tantas sensaciones, que uno podría tirarse días enteros analizándola y nunca terminaría. Fue además la razón de la discordia: Cale jamás perdonó a Reed que cambiara la frase inicial original -"sé exactamente a dónde me dirijo"-, por la más convencional "no sé bien a dónde voy". Le parecía que su colega se había vendido, había claudicado una postura que inicialmente era totalmente coherente con lo que quería expresar la letra en pro de un "ups!, no sabía lo que hacía". Teniendo en cuenta que después se tira siete minutos describiéndonos cómo es un chute de jaco, yo creo que el galés se puso un poco demasiado puntilloso y en todo caso, el viaje en que nos embarca esta sinfonía del caos que sirve de cima a esta obra maestra que nos ocupa, es sobradamente incierto, arriesgado y bestial como para, a pesar de ciertas concesiones, reconocer que estamos ante un hito sin par en la historia de la música pop hasta entonces y si me apuran, en toda su trayectoria hasta nuestros días. Es difícil que nadie pueda igualar el impacto que suponía hacer esta canción en 1967, cuando todo se suponía que debería ser paz y amor. Semejante alegato nihilista se encontraba a años luz de todo. De ahí la incomprensión a la que se vieron sometidos.

Llegamos al que quizá sea el momento más convencional del disco. Un "There se goes again" que no es más que una pequeña pieza pop-beat con un riff tomado prestado del "Hitch-Hike" de Marvin Gaye. Pero claro, Lou no podía dejarlo así de fácil: mete la que quizá sea la frase más políticamente incorrecta de todas las que incluye el disco (que tiene unas cuantas): "Mírala, no hay lágrimas en sus ojos, no se iría con un cualquiera, qué puedes hacer, la ves andando por la calle, mira todos los amigos con los que ha quedado, será mejor que la golpees". Y se quedó tan fresco.

"I'll be your mirror" no es más que una de las más bellas canciones de amor descarnado que jamás se hayan escrito. "Seré tu espejo, reflejaré lo que eres, en caso de que no lo sepas". Reed la escribió no sólo para que la cantara Nico, sino también SOBRE Nico. Tanto él como Cale estaban enamorados hasta las trancas del ángel teutón y esa fue, de hecho, otra de las ya muchas causas de bronca que acabaron con la expulsión del galés de la banda. Nico la cantó llorando, tal como lo cuenta Morrison en la cita del incio de este artículo y la verdad es que pocas interpretaciones registradas en disco han descarado tanto un sentimiento amargo como ésta. Pone la piel de gallina, siempre.

Para el final, guardaban dos granadas de mano: "The black angel's death song", compuesta a medias por Cale y Reed, no es más que un poema que Delmore Schwartz, profesor de literatura en la universidad del segundo, le sugirió que escribiera a modo de expresión libre. No son más que palabras concatenadas unas detrás de otras y con un manto instrumental monocromático en que predomina una viola absolutamente loca a cargo de Cale.

Por último, "European son", inspirada en la figura del mencionado Delmore Schwartz, profesor, gran amigo y mentor de Reed, que falleció poco después de que la banda grabara esta canción (años más tarde, el cantante le dedicaría todo el álbum "The blue mask"), que representa la culminación de todo el atentado sónico que se ha ido perpetrando a lo largo del disco. Un tema que ya tiene un comienzo estridente y rápido, pero tras una explosión como de cristales rotos (parece ser que lo consiguieron arrastrando una silla por el suelo del estudio sobre placas de aluminio), que produce escalofríos, la canción se desata en una maraña de ruido, feedback, guitarras tocadas a toda velocidad y en general, un preludio de lo que Reed, años después, generaría con su doble álbum "Metal machine music". Una fanfarria de destrucción masiva no apta para oídos sensibles. Punk más allá del punk.

Demos la palabra a John Cale, esta vez: " Queríamos hacer algo parecido a lo de Phil Spector con el menor número posible de instrumentos. Nos fue bien con algunos temas. "Venus in furs" es el mejor, y "All tomorrow's parties" y "Sunday Morining". Tom Wilson fue el mejor productor que tuvo el grupo . Además de esos temas también produjo "Heroin" y "Wainting for the man". Los hizo en Los Angeles, en Cameo-Parkway. Andy Warhol (que aparecía en los créditos como productor) no movió un dedo; del resto se encargó un empresario que nos ofreció mil quinientos dólares para que grabásemos los temas en un estudio cochambroso."

Poco más que añadir a lo dicho por él. El citado Tom Wilson, por aquél entonces productor también de Bob Dylan y Simon & Garfunkel, nada menos, creía en ellos. Intentó sacar como single una versión más alargada de "Sunday Morning" para que fuera radiada. Pero ni por ésas: el disco quedó en un discreto puesto 103 de las listas de Cashbox y se hundió en el olvido, por los motivos antes citados de reiterada negativa de promoción por parte de radios y discográfica.


El tiempo, no obstante, les da la razón: podría decirse que este disco es una de las piezas más arriesgadas de arte jamás hechas en el siglo XX y teniendo eso en cuenta, deja los experimentos en el estudio de bandas coetáneas como Beatles, con su "Sgt. Peppers" o los Stones, con "Their sathanic majestie's request", a la altura de inocentes intentos de sofisticación. Se adelantaron tanto a su tiempo, que quizá ni siquiera hoy en día entendamos plenamente la totalidad del contenido de este disco. Ha influido e inspirado a tantos, que nos guste más o menos, debemos rendirnos ante su importancia subiéndolo al más alto de los pedestales. El que sólo ocupan las grandes obras maestras. Si existiera un museo del rock, éste sería su Guernica.

Fuentes: "Up-tight" (La Máscara,Victor Bockris-Gerard Malanga); "Beyond the Velvet Underground" (Omnibus press, Dave Thompson); "The Velvet Underground" (Cátedra, Jorge Arnaiz, Jose Luís Mendoza), "Lou Reed" (Cátedra,  Rafael Cervera), Rock de Lux, Uncut Magazine. 

La (r)evolución Odd Cherry Pie para redenciones tardías

Los valencianos presentarán “America” sobre el escenario del Magazine Club el próximo viernes 31 de marzo. 

Se han hecho de rogar desde que publicaran “America” (La White House Records, 2016) a finales del pasado año. Un EP que recogía la estela brillante de “Samarkanda” para acabar guiándola a ese estadio de pop elegante en el que se sitúan los 6 cortes de este trabajo. Qué mejor que aprovechar esta oportunidad para ver el directo de “America” sin tener que viajar conceptualmente a esa territorialidad sugerida. Llegarán arropados por los amigos de La Bande desde Asturias. Será el viernes 31 de marzo a partir de las 20.30 en Magazine Club de Valencia. Las entradas podéis adquirirlas de forma anticipada a 4 € a través de OneTwoTix o ya en taquilla antes del concierto a 5 €.

Marta Domingo (voz, violín), Nando Vidagañ (voz, guitarra), Adrián Álvarez (sintetizadores), Adolfo Nicht (bajo) y Álex Vidal (percusión) estrenan alineación ante los micros para la presentación de “America”. De aquel dúo a guitarra y violín que sonaba a sixties, a folk y a libertad nos queda la esencia escondida en los recovecos de sus temas. El fogonazo de frescura de “You wanna” abriendo el EP nos da las claves de esa evolución en el sonido de Odd Cherry Pie. Hay sintetizadores, hay cortes mucho más bailables… pero la ornamentación lírica de “The place”, “Two days” o “Hello, Pauli” deja constancia de que esa evolución no es más que la revolución que emprendieron sustentando los hilos de este proyecto. 

Sintetizadores que, como en “The Place”, no modifican la raíz de las propias composiciones, sino que las afilan más aún para que sus propios contornos queden totalmente definidos. Y es que Odd Cherry Pie han sabido añadir nuevos elementos sin tener que renunciar a alguna de las señas de identidad que han definido a la banda: las voces empastadas de Vidagañ y Domingo o el violín, por ejemplo, se han mantenido intactas). Contrastes presentes como los que hacen chocar entre sí a “Kisses” (una de las joyas del trabajo con aroma jazzie en la voz de Marta Domingo) y a “Walking on the streets” (aliñada a base de modismos funk) o el inicio folk de “Two days” (con ese sintetizador propiciando ambientación más allá de convertirse en otro tema folk). La tonalidad imperante a lo largo de estos 6 cortes acaba impregnada de burbujas de jabón con “Hello, Pauli”, una composición pop que incita a asaltar la pista de baile y dejarse llevar con el pizzicato a las cuerdas del violín (sin olvidarnos de esa sorpresa semiescondida y en cueros que esconde este corte). 

Desde Asturias llegarán La Bande para completar el cartel de la noche. Guillermo Arias (saxo), Aroa González (trompeta), Miguel Nicolás (guitarra), Xaime Martínez (acústica, voz), Pablo Elías (bajo) y Charly García (percusión) publicaron su segunda referencia discográfica, “Un cadáver exquisito”, a final de 2015. Desde entonces han ido rodando “El trueno”, “Carnavals #1” o “El refugio” hasta conseguir que encajaran todas sus piezas. Una combinación, la que ejecutan con “Un cadáver exquisito”, que se codea con la tradición más convencional de “La llamada del hombre ciervo” pero dando cabida a introducir nuevos elementos en las composiciones. Folk, sonido americana, e incluso dejes de la tradición celta que nos conducen instantáneamente a la música tradicional que los chicos de Xaime Martínez han saboreado. “El refugio” es ejemplo de esas melodías tradicionales y repetitivas, con esos vaivenes tan comunes en la tradición folklórica de cada región. 

Y entre valses, pop y folk, un sentido del humor y una ironía surrealista que ha definido a Le Bande desde sus comienzos. “…Entre las ruinas de la clase media desnudo hablas de torres y de rosas…” cantarán en “Arturo Belano o el Cámping Estrella de Mar”, ese homenaje a Roberto Bolaño en clave de rumba. Letras que se convierten en referencias literarias y que perfilan una de las características más evidentes de La Bande y que cobra una nueva fisonomía a base de la sección de metal que encontramos en la formación. 

Un doble cartel el viernes 31 de marzo que servirá de redención tardía para todos aquellos que todavía no habían viajado de “Samarkanda” a “America”. “Walking on the Streets” sonará en Magazine Club y nos dejará momentos algo más animados que los que aparecen en este videoclip de Odd Cherry Pie, con el que aprovechamos para entrar el bucle de aquí al día 31.

   
Odd Cherry Pie: “Walking on the streets” (2017) 

Más info: 
https://oddcherrypie.bandcamp.com/ 
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The Clams - Córdoba. Ambigú Axerquía, 17.3.17

De Madrid al cielo de la black music. The Clams es un combo que conjuga a la perfección el pop de filos soul con el tributo a unos clásicos atemporales que las hacen ser como son. Sobre el escenario suenan aún mejor.

No esperábamos grandes diferencias entre la primera visita de estas aguerridas practicantes del rhythm and blues hispano – y lo decimos así porque han grabado varias canciones en nuestro idioma, composiciones propias todas ellas, en su segundo y fantástico álbum- y esta nueva invasión escénica, más allá del pertinente cambio de indumentaria y la incorporación al repertorio anterior de varias nuevas descargas de intensidad sonora desde la misma vieja óptica, que es la buena, de la música negra. Un despliegue de apasionado amateurismo en las filas de una banda que renueva su formación sin despegarse ni un centímetro del subsuelo. Era hora de reafirmarnos en nuestra admiración por unas mujeres que presumen de identidad y saben que en la esencia está la verdadera virtud.

La excusa en esta ocasión era la presentación en vivo de los temas que integran ‘Dejà vu’, la más reciente grabación en la que recogen de nuevo su fervor por todo lo que huela a soul bailable, preferentemente aderezado con la necesaria sección de vientos, y a ritmos diseñados a mover los pies mientras se endulza el alma con la conciencia de pertenecer a una clase a la que te aferras por muchos años que pasen. De ahí, de la pulsión negra que impregna sus quehaceres, salen medios tiempos como ‘Vuelo sobre ti’, ‘Entre sueño y realidad’ y ‘Sin dirección’, brújulas que orientan un nuevo recorrido no por previsible menos apreciable. Saxo y trompeta como cortinas que se entreabren para calentar el aire con sus ráfagas, teclados que acolchan acordes de piano en piezas íntimas de la entidad de ‘Spent by your side’ y guiños permanentes a sus maestros en otras muestras del mismo botón como ‘Jackson’. Ellas a lo suyo, porque ya llevan unos cuantos kilómetros en el retrovisor y acumulan experiencia suficiente para que la guitarra, el bajo y la batería sean algo más que la base de unas canciones en continua efervescencia.

La voz de Aida, la empatía personificada, sigue resultando huracanada cuando procede (en ‘Llegaré hasta el mar’ se desata sin remedio) y asedada si así se le demanda (‘Dejà vu’ es una buena ocasión para ello), y las ganas de divertirse y divertir siguen intactas al arrastrar ‘Hit the road Jack’ y ‘Chain of fools’ por la senda más despejada, sin riesgos ni disonancias, y sorprenden atacando ‘Hard to handle’ por el asa de uno de los estribillos más rabiosos de la historia de la black music. Así son ellas, una simbiosis contemplativa de las gargantas de Otis Redding, Ray Charles, Aretha Franklin y The Isley Brothers. Grandes nombres para grandes herencias. La femenina, encarnada en la reivindicación de género de ‘Yes, she can do it’, y la contemporánea, con una ‘Lengua de tequila’ sinuosa y afilada con la que concluyen el grueso de un concierto pensado para dejar al aburrimiento en la calle durante una hora y media. Por si alguien aún no se había enterado, ‘Take it and shake it’ reclama de nuevo atención para unos principios inalterables e inalterados. Las referencias son obvias, pero así es como debe ser.

La ración de novedades se completa con ‘Busco’ y ‘Gira’, otros enfoques poco alejados del principal, y concluye con la verbena implícita en la melodía de ‘Salta’, tal vez una de las escasas concesiones al “pogo” gratuito y una manera explícita de decirnos adiós hasta nueva orden. Antes en la terraza del Ambigú Axerquía y ahora en espacios interiores, el veneno de una música torrencial, imperecedera y maravillosa recorrió de nuevo nuestra sangre y nos dejó con otro halo de devoción intemporal, el sabor de una época imprescindible reflejada en siete mujeres con plena conciencia de sus poderes. No será la última vez que nos encontremos, amigas almejas*.

*Para no herir sensibilidades, hemos de aclarar que The Clams, el pseudónimo de esta dicharachera agrupación, debe traducirse directamente al español por el nombre del conocido y habitualmente apreciado molusco. De ahí el dudoso juego de palabras con el que se cierra esta crónica.



































Texto: JJ Stone
Fotografías: Raisa McCartney

Más info:
http://clamsweb.com/
http://www.ambiguaxerquia.com/